
Por Gustavo Suárez Ojeda
Impacto Latin News
Corresponsal en México
No es una historia de amor, ni romántica, sino una historia de dos amigos, ella actriz y yo periodista de espectáculos.
Empezaré por decirles que fue una época maravillosa la que pasé con mi querida amiga NINÓN SEVILLA, la sensacional rumbera cubana que alegró no sólo mi vida por muchos años, sino también la de un público que siempre la quiso.

La recuerdo desde que era un joven y admirador de las estrellas de la época de oro del cine mexicano.
Mi admiración por esta gran bailarina de ritmos tropicales era tan grande que soñaba con ella, fue en la década de los años 50 cuando mis sueños se hicieron realidad con la llegada a México de la Bella Cuba del genial músico y creador del Mambo Dámaso Pérez Prado que hizo mover las caderas a miles de fanáticos de la rumba, llegándose a organizar una serie de concursos en los salones de baile de esos años en los cuales participé entre decenas de bailadores que aspiraban ganar, por fortuna gané un cuarto lugar lo que nos dio la oportunidad a los primeros cinco lugares de presentarnos en el espectáculo de rumba con la sensacional Ninón Sevilla en el teatro Lírico que era el más antiguo de México.
De ahí pasamos a la Carpa Margo, en este lugar nació una sincera amistad con la gran Ninón que duró hasta los últimos días de su existencia, la bailarina cubana y yo como dicen hablábamos el mismo idioma ella de Cuba y yo de Veracruz, esto en cuanto al gusto por el baile ya que los dos llevamos el ritmo tropical en la sangre, el mambo, la huaracha, el danzón y el cha, cha, cha hacían del cuerpo de Ninón un terremoto, ella se le conocía como El Ciclón del Caribe.
Ninón me comentaba que salió de Cuba para cumplir con un contrato en el mencionado teatro dándole la oportunidad de venir a México que la adoptó hasta el último día de su vida, la bailarina siempre reconoció que nuestro país era su segunda patria.
Con ese carisma y ser una mujer fuerte de carácter se impuso entre sus compatriotas María Antonieta Pons, Rosa Carmina y Amalia Aguilar quienes ya figuraban como estrellas cinematográficas.
Hizo su debut en la película "Carita de Cielo" al lado de María Elena Marqués que produjo Pedro Calderón quien fue su pareja sentimental durante muchos años, su primer estelar fue "Pecadora" y su éxito "Aventurera".
Nuestra amistad y cariño era cada día más fuerte al grado de decirme que era hija adoptiva de Veracruz ya que le recordaba mucho a La Habana.
En la década de los años 60 solíamos acudir a la entrega del Ariel que otorga a lo mejor del cine la Academia de Artes y Ciencias cinematográficas que se llevaban a cabo en el Hotel del Prado, en esas fiesta dábamos rienda suelta bailando la huaracha y la rumba lo que me dio oportunidad de aprender nuevos pasos.
Recuerdo las primeras visitas que le hacía a la famosa rumbera era en su residencia en la Calle Aristóteles 128 en Polanco, siempre agradable y sonriente fumando un cigarrillo, en esa casa se llegaron a filmar algunas escenas de su película "Aventurera".
Cuando hizo otro de sus exitosos filmes "Víctimas del Pecado" me invitó a la filmación que se llevó en un cabaret de barriada que estaba bajo el puente de Nonoalco, ahí entre los extras aparecí bailando por breves momentos.
Luego de una serie de películas donde el ingrediente principal era el cabaret, la chica pueblerina que llega a la capital, se prostituye en un cabaret y acaba siendo la estrella del espectáculo.
Ninón dejó el cine, su romance con el productor de películas llegó a su fin y se marchó a Nueva York donde radicó 15 años, me invitó a que fuera a esa gran ciudad donde vivía cerca del Central Park.
Hubo una segunda y tercera oportunidad de estar a su lado, la verdad era maravillosa y generosa conmigo, ya que me llevaba a los centros turísticos y a los mejores centros nocturnos por las noches.
Yo la ponía al tanto del cine mexicano cuando entró la etapa de las ficheras.
Ninón vivía sola pues había enviudado estaba acompañada de tres perros que compartían con ella sus días hasta que decidió regresar a México a insistencia de Carmen Salinas ya que estaba por iniciarse la película "Noches de Carnaval" que dirigió Mario Hernández y por la que ganó el único Ariel en si vida como Mejor Actriz.
Su segunda casa fue en la calle Dinamarca 50 donde vivía su paisano el cantante Zamorita, luego pasó a la Avenida Vértiz y por último donde pasó los últimos años de su vida en la colonia del Valle.
Dado el cambio drástico del cine Ninón se alejó de este interviniendo en dos o tres producciones más y decir adiós, sin embargo no cortó su carrera ya que fue una de los pocas actrices del cine que continúo en telenovelas.
Ninón vivió su mejor época como mujer y actriz en México mientras en su querida Cuba su familia carecía de muchas cosas, por mi parte yo combinaba mi carrera periodística con la de contador pues había estudiado esa carrera en la Escuela Bancaria y Comercial y laboraba en la Compañía Mexicana de Aviación la que me permitía viajar constantemente a La Habana desde 1985 hasta la actualidad, Ninón me pedía llevar a su familia víveres, ropa y regalos.
Como mujer y actriz me decía que era feliz, la vida le había dado más de lo que ella esperaba, siempre estuvo agradecida con los medios de comunicación que constantemente la entrevistaban a través de los 60 años de trayectoria.
Le sobrevive su único hijo Genaro Lozano, quien le organiza un homenaje póstumo.
Descanse en Paz mi querida Ninón Sevilla.
Hasta la próxima y recuerda que también hablaré de ti






























