Los delitos informáticos no dejan de crecer, los usuarios no protegen sus dispositivos móviles y los pequeños robos no se denuncian por vergüenza y falta de confianza en la policía. Son algunos de los retos que atraviesa la lucha contra el cibercrimen, según el experto en seguridad Adam Palmer.
"Si no creyera que hay esperanza no trabajaría en esto", afirma Palmer, asesor líder en ciberseguridad de Norton Cybersecurity Institute, una iniciativa mundial de la firma de software, destinada a la formación de policía especializada en crímenes en la red.
Este experto ha confesado que no ve cerca el final de los hackers y delincuentes informáticos, pero espera que, al menos "crezca la confianza hacia la labor de la policía".
A través de cursos sobre ciberdelitos destinados a fiscales, conferencias, un programa de ayuda a las víctimas, acuerdos para educar a investigadores internacionales y simulacros de juicios para este tipo de delitos, el instituto de ciberseguridad de Norton busca, en palabras de Palmer "que estos crímenes no queden impunes".
Según Palmer, las amenazas no dejan de crecer y los delitos específicos a través de dispositivos móviles se han unido ya a los habituales casos de "phising" (hacerse pasar vía email por una entidad que reconocida, como un banco, para que el usuario facilite sus datos), spam (publicidad) y obtención de información a través de las redes sociales.
La proliferación de los sistemas de pago a través del móvil, por sus siglas en inglés, NFC (Near Field Communication), conseguirá que el público sea consciente que su teléfono es dinero y empiecen a protegerlo adecuadamente, confía.
Para este experto, los hackers, además de la fama, buscan "blancos fáciles" por eso aconseja disponer de un software de seguridad en todos los dispositivos, no solo en el ordenador.
Aunque, a la vez, reconoce que "puedes tener la mejor de las seguridades y ser víctima: si hay un agujero de seguridad que los cibercriminales puedan usar, lo encontrarán".



























