
En buena hora que los políticos quisqueyanos de la ciudad de Nueva York trabajen como si fuesen peloteros de un mismo equipo: uno hace de pitcher otro de bateador designado, cátcher, short-stop, cerrador, etc. Así, avanzamos todos.
El congresista Adriano Espaillat, tan igual que el concejal Ydanis Rodríguez, han sido puro oídos para conocer directamente de los neoyorquinos del mal servicio que hoy da el subway.
Como síntesis, el congresista Espaillat en días pasados le envió una carta a Joseph Lhota, presidente de la MTA, en la que le expresa este sentir de sus constituyentes: que reparen el ascensor (que un día trabaja y dos no o viceversa) en la endemoniada estación que lleva al corazón de Washington Heights y todo el alto Manhattan.
Espaillat le dijo a Lhota que existe “un pobre servicio” y que “es una preocupación que desproporcionadamente afecta al alto Manhattan”. Le señaló que muchos de los trabajadores de la MTA que hacen reparaciones en el subway son sus constituyentes, y él le invocaba al mantenimiento de políticas ambientales aceptables para ellos como para los usuarios También le dijo que es imperativo compren de inmediato sistemas de limpieza portátiles para limpiar las rieles y así combatir al flagelo de las ratas.
Asimismo, le solicitó hacer suyo la demanda de mayor inversión en bonos públicos por $3,500 millones, como los solicitados por el contralor Scott Stringer, para enfrentar con relativo éxito la aguda crisis que vive la MTA.
“Los neoyorquinos no estamos buscando culpables, solo queremos resultados”, le escribió finalmente Espaillat a Lhota.


























