De Walter Ventosilla. Con: Emily Grisanty, Jessica Flori, George Riverón y Carlos Solís. Producción de Guacamolink, Inc. Estrenada en el Broadway Black Box Theatre, el 16 de octubre de 2015.

Por Carlos Navedo
IMPACTO
Con la reposición de “La canción del soldado”, obra del escritor peruano Walter Ventosilla, y dirigida por él mismo, el teatro en español de nuestra ciudad vuelve a dar un paso de avance en lo que refiere a calidad, técnica y potencial actoral.

Hablar de Walter Ventosilla y su teatro es hablar en palabras mayores en nuestro círculo teatral, donde en algunas ocasiones, en pequeñas dósis se podría decir, que pululan ciertos fariseos y algunos improvisados de la escena.

De largo historial en su país de origen y entre nosotros este gran maestro ha sabido hacerse de un sitial propio en nuestro movimiento.

Acreedor de innumerables galardones a lo largo de su fructifera carrera, Ventosilla nos trae nuevamente “La canción del soldado”, escrita en 1984 durante el desarrollo de la guerra política que se llevó a cabo en Perú en la década de los 80 y parte de los 90 y que tanto afectó al país, extendiéndose desde los gobiernos de Fernando Belaunde Terry hasta el primer período de Alberto Fujimori.

En este pequeño microcosmos que es nuestro teatro en español, esta prodigiosa ciudad que es New York, con su espacio ilimitado y universal, abre las brazos a Walter dándole la oportunidad de demostrar sus dotes y calidades artísticas. Con “La canción del soldado”, arremete nuevamente con esta obra en un teatro lleno de planteamientos de una universalidad ilimitada, presentándonos la injusticia creada por el ser humano hacía el desarrollo y avance de un pueblo cuajado de visisitudes y atropellos. Esto además es una punta de lanza donde se denuncian las oligarquías que existen o existieron en nuestras tierras.
El reparto compuesto por cuatro actores de tantas étnias, fue un deleíte para este cronísta quien no pudo retirar los ojos de la escena mientras duró la función. Precisos, correctos y llenos de un potencial humano que encandilaron al exigente. Un fuerte aplauso para Emily Grisanyti, Jessica Flori, George Riverón y Carlos Solís, quienes no solo soportaron llevar el peso de un texto de lujo con maestría, sino que además se sometieron a las extrictas reglas del juego producidas por un potente escritor y director que es Walter Ventosilla.
“La canción del soldado”, es el arte en forma de palabra y donde este construye y recrea hechos que la memoria oficial siempre desea silenciar.



























