A partir de mañana 19 de junio, Juneteenth será feriado nacional para conmemorar el fin de la esclavitud. Han pasado 156 años desde que los afroamericanos se enteraron, dos años después de la declaración de emancipación firmada por Lincoln, que eran hombres libres.
A partir de mañana, Juneteenth será el feriado nacional número 12 en los Estados Unidos.
El undécimo feriado nacional se decretó en 1983, hace 38 años, en homenaje a un gran luchador por la igualdad, contra el racismo, por el derecho de los afroamericanos, el Dr. Martin Luther King.
Dos feriados para honrar la lucha por los derechos de la población afroamericana, para, de alguna forma pedir perdón por las injusticias cometidas. 156 años y el temor de los jóvenes de color sigue recorriendo las calles, 38 años en que las madres, al ver salir a sus hijos de casa siguen temiendo que sean víctimas de la violencia y del racismo cotidiano.
¡Tantos años habían pasado enseñándoles a evitar la confrontación, a bajar la cabeza! Toda persona de color sabe que si lo detiene la policía debe guardar perfil bajo, que el protestar es peligroso.
¡Tantos años en los que, al contrario, habríamos debido estar enseñandoles que se debe levantar cabeza, sin violencia, cierto, con cautela, cierto, pero salir al paso al racismo, a la prepotencia, a la desigualdad imperante!
Juneteenth debe ser una fecha para reflexionar, pero la reflexión no basta si no se actúa para poner fin a la desigualdad. Debe estudiarse la historia, pero debe mirarse a nuestro alrededor, la micro sociedad en la que cada uno de nosotros vive, y actuar en consecuencia, el resto es hipocresía.
Que el próximo feriado nacional sea para celebrar la igualdad de salarios entre la mujer y el hombre, lo otro es discriminación. Debe ser para celebrar que el racismo se condena y se expulsa de nuestras aulas, de nuestras casas, de nuestros corazones, debe ser para celebrar la igualdad de oportunidades entre minorías y mayorías.
Que no pasen 38 años, son demasiados años de dolor y sufrimiento.
Ojalá reflexionemos y actuemos en consecuencia. Las bellas palabras no bastan, el erigirse en paladín en la lucha contra la desigualdad y que ello no se refleje en acciones no basta.
No queremos más feriados nacionales, queremos feriados que reflejen un avance en la justicia, que se traduzcan en acciones concretas para terminar con la desigualdad, no basta con celebrar derechos humanos, hay que lograr que se respeten con los derechos humanos.
Y que conste, no es solamente culpa o responsabilidad de quienes detentan el poder, también es culpa de quienes no levantan la voz frente a la injusticia, de quienes no reclaman sus derechos.
Que Juneteenth nos sirva para reflexionar, denunciar, actuar y sobre todo, nos sirva para mirar a nuestro alrededor, mirar nuestra realidad, mirarnos en el espejo: ¿somos solamente palabrería o somos acción?, puesto que un feriado nacional no es obra de quien firma el decreto, es el resultado de la acción de miles de héroes anónimos que levantaron su voz y sufrieron las consecuencias.
* Escritor y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE UU.


























