Juan Pablo II, un beato “por su fe, fuerte y generosa’

Juan Pabl 3El deseo de millones de católicos se cumple con la beatificación de Juan Pablo II, el Papa que “nos devolvió la fuerza de creer en Cristo”, como recordó su sucesor, Benedicto XVI.

 

Una multitud de feligreses que llegados desde todas las partes del mundo estalló en un emotivo aplauso que dureo más de ocho minutos en una de las  celebraciones más mediáticas que la comunidad católica ha celebrado desde los funerales de Juan Pablo II.

 

“Hace seis años estábamos en esta misma plaza para celebrar los funerales de  Juan Pablo II”, comenzó Benedicto XVI su esperada homilía, atendida en un respetuoso silencio por la multitud congregada entre la que se encontraban delegaciones de 87 país.

 

Representantes de cinco casas reales, con los príncipes de Asturias al frente de la Casa Real española y 16 jefes de Estado, entre ellos Felipe Calderón de México y Porfirio Lobo de Honduras, además de siete primeros ministros, escucharon las palabras de elogio de Benedicto XVI a su antecesor.

 

“Aquel día (8 de abril de 2005) ya se percibía el perfume de la santidad”, recordó en su homilía el actual Papa. “El pueblo de Dios manifestó su veneración hacia él. La causa de su beatificación procedía con razonable aceleración. Y ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor”.

 

Para Benedicto XVI “Juan Pablo II es beato por su fe, fuerte y generosa”. Joseph Ratzinger usó durante la misa en la que proclamó beato a su antecesor el cáliz que utilizó en los últimos años Juan Pablo II y vistió una casulla y una mitra que también perteneció a Karol Wojtyla.

 

 

DE LA BEATIFICACIÓN A LA CANONIZACIÓN

 

Seis años y un mes después de su muerte, Juan Pablo II sube a los altares, proclamado por su predecesor, y abre un nuevo proceso, el de canonización, su proclamación como santo.

 

Para el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, no se pueden hacer previsiones sobre al fecha de una eventual canonización de Juan Pablo II.

 

"Para la canonización hace falta otro milagro. No se puede hacer una previsión precisa sobre la fecha. Lo único que se puede decir es que, tras la beatificación, la postulación comenzará a recoger las gracias (milagros por intercesión del ya beato) para su eventual valoración", dijo Amato a Radio Vaticano dos días antes de la beatificación de Juan Pablo II.

 

El camino hacia la santidad tiene tres peldaños: venerable siervo de Dios, beato y santo. Para ser proclamado beato es necesario que la Iglesia católica reconozca oficialmente un milagro por su intercesión, como ya ha ocurrido con Juan Pablo II, y para santo es obligatorio que se reconozca un nuevo milagro a partir de que esa persona sea beatificada, en el caso de Juan Pablo II proclamado por Benedicto XVI el 1 de mayo.

 

 

 

 

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