“…la calidad de los irlandeses - que notable combinación de esperanza, confianza e imaginación - lo que se necesita hoy más que nunca. Los problemas del mundo no pueden posiblemente ser resueltos por escépticos o cínicos, cuyos horizontes están limitados por lo la obvia realidad. Necesitamos hombres que puedan soñar cosas que nunca fueron y preguntar por qué no. No importa lo pequeña que sea una nación que busca la paz y la libertad en el mundo, para que, parafraseando a un ciudadano de mi país, "la nación más humilde de todos del mundo, cuando vestido con la armadura de una causa justa, es más fuerte que todos los ejércitos”
John F. Kennedy
Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO

Con su triunfo en las elecciones del 8 de noviembre de 1960 John F. Kennedy no solo venció a Richard Nixon en una de las más reñidas contiendas presidenciales del siglo XX, además hizo historia al ser el primer presidente católico de la nación, el más joven electo hasta entonces y el que inició el acercamiento a las minorías étnicas.
ORGULLO IRLANDES
John F. Kennedy fue nieto de inmigrantes irlandeses y recibió de su familia sus valores religiosos. La comunidad irlandesa fue la mayor promotora de la fe católica en esta parte del continente, a donde llegó movida por la hambruna en su tierra natal. Como nueva comunidad inmigrante en este país, los irlandeses fueron víctima de mucha discriminación, por lo cual hubo una natural identificación con la comunidad latinoamericana de la época con el joven y muy carismático político. El sistema político de Estados Unidos fue instaurado por inmigrantes protestantes, dentro de este contexto John Kennedy rompió esquemas pero fue muy claro en resaltar la importancia de la separación de Iglesia y Estado, consagrada en la Constitución.
SOLIDARIDAD
Su profunda convicción católica se manifestó en su apoyo al Movimiento de Derechos Civiles, iniciado a mediados de los años cincuenta por la comunidad afro-estadounidense, esto le costaría la perdida de votos en estados como Mississippi y Alabama. Adicionalmente el ya electo Presidente Kennedy había demostrado públicamente su agradecimiento a la comunidad latina, en la que reconoció una fuerza electoral en crecimiento, por su apoyo a su campaña en 1960 en estados como Arizona, Texas, California, Nuevo México e Illinois. Trabajó muy de cerca con las autoridades de Puerto Rico.
SOLIDA FORMACIÓN
El padre de John Kennedy según relatan los historiadores, fue discriminado por ser católica en la Universidad Harvard, pero gracias a su talento y visión empresarial logró un prominente nivel económico y dio a sus hijos una educación de primer orden, así como el ejemplo de su participación política y su filantropía, llegó a representar a la nación como diplomático en Inglaterra. Gracias a los valores espirituales recibidos, a la formación académica, la disciplina militar recibida como cadete de la Marina de Estados Unidos y a la experiencia política en la Cámara de Representantes y en el Senado, John F. Kennedy pudo sortear serios inconvenientes de política internacional durante su presidencia, incluyendo la crisis de misiles soviéticos con Cuba.
PROYECCIÓN DEMOCRÁTICA
A pesar de que su religión le favoreció electoralmente, John F. Kennedy fue un demócrata convencido y fue frontal en el tema. Entre otras cosas dijo: “Porque yo soy católico y ningún católico ha sido electo presidente, los problemas reales de esta campaña se han oscurecido”. Fue un ferviente promotor de la tolerancia religiosa y un líder con visión internacional, haciendo entre otros un llamamiento al mundo entero, para unirse en la luchar contra lo que llamó los "enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma”.





























