ENTREVISTA EXCLUSIVA

Uno de los artistas más destacados quien ha tenido como misión hacer conocer el teatro cubano en Nueva York, es Iván Acosta, fundador del Centro Cultural Cubano de Nueva York.
Iván Acosta nos dio una exclusiva para Impacto Latino donde nos cuenta sus éxitos y sus proyectos.
Iván cuéntanos un poco de tú trabajo personal en el teatro, ¿Cuándo decidiste abrir una sala de teatro para mantener la cultura cubana en el exilio?
-En octubre de 1972, viendo la necesidad que tenía la comunidad cubana de tener una institución que preservara y promoviera las artes y la cultura cubana en el exilio, llamé a mis amigos, el escritor y diseñador de joyas finas, Omar Torres, el pintor, Luis Cruz Azaceta y el fotógrafo, Rafael Llerena; hicimos una convocatoria y en menos de un mes ya teníamos más de cien miembros. Así se fundó el Centro Cultural Cubano de Nueva York. Que después de 40 años, aún continúa activo representando la cultura cubana en el exilio.
¿Cuál fue la primera y última obra que se presentó?
-Rentamos un edificio de dos plantas en la esquina de la calle 51 y la Décima
Avenida, en el pintoresco barrio, Hell’s Kitchen, al oeste de Manhattan. Ahí estrenamos la primera obra teatral, "Los Gusanos", dirigida por Eduardo Corbé.
Durante los años 1975 y 1980, presentamos en el Centro, 18 obras teatrales, 15 recitales de canciones, 14 encuentros de La Fiesta de los Poetas en el Centro, 12 exhibiciones de Artes Plásticas, además de los Festivales de Artes Cubanas y otros eventos. La última obra que se presentó en nuestra íntima salita teatral fue, “No Son Todos Los Que Están”, escrita y dirigida por un servidor.
¿Por qué decidiste pasar la misión cultural del teatro cubano a otras manos?
-El Centro Cultural Cubano de Nueva York, no era sólo un teatro, era y todavía lo es, una organización dedicada a exponer y conservar todas las disciplinas artísticas como: artes plásticas, música, danza, teatro, literatura y cinematografía. La directiva celebra elecciones cada dos años.
En el 1996, nos volvimos a reorganizar, fui reelecto presidente por dos años y en las siguientes elecciones surgieron otros directores y gracias a ellos y ellas el Centro CCCNY, continúa, vivito y coleando.
Como escritor, ¿Cuáles han sido tus obras?
-Tengo 16 obras teatrales, un libro de lujo, con 80 cuentos y 280 carátulas de discos de la época dorada de la música cubana. Actualmente trabajo en mi primera novela.
¿Todas las obras se pueden llevar a teatro o hay excepciones?
-Todas las ideas se pueden llevar a teatro o al cine. Por ejemplo, yo tengo tres obras que surgieron de tres cuentos cortos que yo había escrito, “El Súper”, “Amigos” y “Rosa y El Ajusticiador Del Canalla”, las tres se llevaron al escenario y al cine.
También incursionaste en la música, ¡cuéntanos!
-Bueno, la música siempre ha sido parte de mi vida, desde que tengo uso de razón. A mi mamá le encantaba cantar y mi hermana Ana Elsa era profesora de piano graduada del Conservatorio Nacional y mi papá, también disfrutaba la música.
En los años 60 cuando salí del ARMY, estudiando en NYU, empecé a componer canciones y hasta me dio por cantarlas. Estuve presentando recitales canciones a través de más de 20 universidades y teatros; grabé dos LDs con 22 canciones mías y hasta me presenté en el Festival de la Canción, OTI, mi canción, “Ser Tu Amor Y No Tu Dueño” cantada por mí, quedó en el Segundo Lugar de los 10 finalistas. Quiero que sepas que tengo más de 200 canciones esperando a que se las entregue a cantantes.
Tu hijo Amaury ha seguido tus pasos, ¿le inculcaste o salió de él?
-Pero fíjate, yo nunca tuve la disciplina ni la dedicación para estudiar música, me hubiese encantado tocar bien el piano o la guitarra, escribir música, componer piezas de Jazz, Boleros y Mambos, pero no lo hice.
Sin embargo, mi hijo Amaury Acosta, si estudió y se graduó del conservatorio del New School University, una de las mejores de Nueva York y ha resultado ser tremendo músico creativo de jazz, jazz cubano, música moderna, etc.
Amaury, creció igual que yo, rodeado de discos, de música y de muchos amigos músicos que siempre les han brindado muy buenos consejos. Ahora Amaury ha resultado ser un músico estupendo. Teresa y yo lo apoyamos en todo lo que sea posible. Así es la vida.
¿Le hablas a tus hijos sobre Cuba?
-Tanto mi hija Yaritza como Amaury, nacieron y crecieron en un hogar, bilingüe y bicultural. Ellos saben lo que Cuba ha significado para mi, para su mamá, para sus abuelos y para el montón de amistades que visitan nuestra casa.
Pero a la misma vez, aman y respetan mucho a este país, que es la nación que los vio nacer, con su bandera de 50 estrellas. Sin ignorar a su segunda bandera, la de la estrella solitaria.

¿Cómo marcha actualmente el Teatro cubano?
-El teatro cubano y el latinoamericano, tanto en Nueva York, como en Washington, Chicago, Los Ángeles y Miami, sigue marchando, como siempre, con elementos muy buenos, algunos malos y algunos mediocres, pero ahí está, gracias al sacrificio de los actores, dramaturgos, productores, técnicos, y el público que con sus aplausos les inyecta transfusiones de amor y energía para seguir manteniendo el teatro latino en castellano, vivo. Y gracias al apoyo de los periodistas amantes del teatro en español.
¿Tienes algo que ver o ya no?
-A mi de vez en cuando,me da por empezar a escribir alguna obra o libreto de cine, pero es tan, tan difícil producir teatro o cine en español, aunque últimamente estamos viendo cierto interés y demanda sobre el teatro y el cine en castellano.
¿Trabajas en algún proyecto?
-Hace poco falleció el legendario músico percusionista cubano, Cándido Camero, tenía 99 años y medio. Cándido era parte de nuestra familia, él quería a Amaury como un nieto.
Antes de morir, él había estado grabando varios números que aparecerán en el próximo disco de King Klavé, el seudónimo artístico de Amaury.
Yo tuve el honor y la oportunidad de dirigir y producir el documental, Cándido "Manos de Fuego", en el cual él nos narra su vida desde que tenía cinco años. Ahora estoy co-produciendo otro documental sobre su último viaje de despedida a Miami, en donde se presentó en un super concierto, organizado por el productor y promotor, Omer Pardillo. Este documental lo dirige el conocido periodista cubano, Luis Leonel León.
Iván, hace unos meses escuché que tu estabas produciendo una película sobre el 9/11 del 2001.
-Cierto, este año vamos a estrenar mi más reciente documental, “Detrás De Mis Ojos”, en el 20 aniversario del fatídico ataque terrorista de aquel 11 de septiembre.
Yo filmé desde mi balcón la destrucción de las torres gemelas del World Trade Center. Guardé todo ese material por 19 años.
Conocí al español, Raúl Barcelona, un profesor de cine muy creativo, y entre Raúl y yo armamos el rompecabezas con el montón de imágenes que yo había filmado con mi cámara casera.
El documental ha quedado bastante bueno, y lo estoy enviando a varios festivales de cine importantes, a ver si nos la aceptan y nos dan un poquito de publicidad. Yo decidí producirlo en español, ya que sobre esos eventos del 9/11, existe muy poca documentación en nuestro idioma.
¿Y qué nos puedes contar sobre tu último libro, "Con Una Canción Cubana En El Corazón?
Ese es un hermoso libro al estilo de “coffee table book”. El libro tiene 292 imágenes a todo color, 280 carátulas de discos cubanos de la era más fructífera de la música cubana. La época de oro.
Ahí aparecen discos de Celia Cruz, Benny Moré, la Orquesta Aragón, Ramón Veloz, Xiomara Alfaro, etc, etc, etc. hasta el creador y único Rey del Mambo, Dámaso Pérez Prado.
Además, el libro contiene dos discos de vinilo LD, con 26 canciones cubanas.
Con Una Canción Cubana En El Corazón, ha sido un precioso sueño realizado.



























