Ismel Wignall: percusionista afro-cubano internacional

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Ismel Wignall, una percusionista con una trayectoria impresionante.

El mundo siempre habla y comenta sobre las superestrellas y los espectáculos que presentan. Pero, los músicos detrás de la cortina trabajan igual de duro para asegurarse que la música se haga realidad. Percusionista e instrumentista Ismel Wignall afro-cubano es uno de esos músicos.

Wignall ha tocado con los grandes iconos globales y en los eventos y lugares más reconocidos del mundo, desde con Celia Cruz hasta en el Teatro Nacional de Cuba y el Teatro América.

A través de los años, Wignall ha sido parte de los grupos musicales “Sexto Sentido”, “Batanga Sonoc”, “Joven Jazz”, la banda de jazz del maestro Juaquin Betancourt, la banda neoyorquina “The Rumberos” y más.

El percusionista ha viajado el mundo en giras, desde Europa hasta Latinoamérica y se ha
presentado en festivales globales de jazz como la “Fiesta del Tambor” (Cuba), el “L Ogglio Jazz

Festival” (Francia), el “Michel Petrucciani Jazz Club” (Francia), el “Oporto Jazz Festival”
(Portugal), la “Feria Internacional ITB” (Alemania) y muchos más.

Sus instrumentos primarios incluyen la conga, el bongo, el timbal, los tambores batá, el pandeiro, el djembe y el cajón.

Wignall también es profesor de música afro-cubana y jazz y apoya a la comunidad afro-latina con dedicación a la cultura.

Wignall es una inspiración para músicos en todas partes del mundo, con un camino difícil, con retos educacionales y culturales, pero con una trayectoria impresionante.
En una conversación exclusiva con Impacto Latino, Ismel Wignall compartió sus experiencias personales y profesionales, sus proyectos favoritos y sus consejos para el futuro.

Ismel Wignall
Wignall ha tocado en todas partes del mundo con personalidades y grupos reconocidos.

Cuéntenos un poco sobre tu niñez y raíces como músico.

-Nací en La Habana, en Cuba, en un condado llamado Pedado. Me crie realmente en el centro de La Habana hasta los siete años. Pasando la escuela, me interesé mucho en la música porque tenía familia músicos. Entonces, había música en la casa, con amistades y fiestas escuchando
tambores.

¿Qué te inspiró a ser percusionista y cuáles fueron tus inicios?

-Tenía mucha influencia con mi familia y ya venía en sangre. Cuando era niño, conformé una charanga y allí yo cantaba y tocaba widdle.

Pero, realmente, el instrumento que me inspiraba mucho era el bajo. Me llamaba mucho la atención. Mi primer paso era entrar a la escuela como guitarrista. Resulta ser que no pude entrar ese año. Entonces, me presenté el siguiente año por percusión.

Quería estudiar música para tener conocimiento acerca de lo que estaba pasando. Estudié, participé en miles de concursos, pasé toda esa etapa, y realmente cuando terminé allí, quise pasar al nivel medio. Resulta ser que no pude entrar por el solfeo, una de las signaturas de música que tenía que llevar.

Entonces, para no dejar la escuela, tuve que entrar en los deportes. Y pude seguir la música en actividades culturales en esa escuela de deportes. Estudié piano también, junto con percusión.

Mis amigos de la charanga de infancia, que estudiaron conmigo, seguí mis conexiones con esas personas e iba cuando ellos tenían clases al nivel medio, porque ellos pudieron entrar.

Yo seguía eso y lo hacía independiente. Todos los libros que tenían del nivel medio, yo los tenía y los estudiaba.

Luego, empecé a hacer artesanía, en conjunto con la música, porque hice mis pruebas para terminar el nivel medio en una escuela nocturna. Hacía artesanía por la mañana como trabajo, y estudiaba música por la noche.

Al final, no terminé la escuela, y empecé a tocar en grupos ya semiprofesionales. Mis amigos y yo formamos un grupo y empezamos a abrirle conciertos a las grandes bandas del país. Entonces, en mi etapa de estudiante, hice las dos cosas. Ya estaba activo tocando, y estudiando.

¿Qué momento o evento sientes lanzó tu carrera?

-Recuerdo que era integrar en una de las bandas más impresionantes que he tenido el placer de acompañar. Se llama “Sexto Sentido” y con esa banda, empezamos a realizar nuestros viajes impresionantes, que fue una experiencia donde aprendí mucho.

Se que has viajado todo el mundo con la música y grandes personalidades. Cuéntenos un poco sobre tu experiencia como percusionista.

-Desde los inicios, a mi me interesó mucho hacer diferentes trabajos, conocer raíces de otros países, incluyendo la percusión cubana. En mi experiencia personal como percusionista, he logrado ir y acompañar a ciertas cantidades de grupos, que era un aprendizaje de todos los géneros combinados.

Tocar con excelentes músicos, quienes he estudiado y seguido y maestros que ya están en época, me ha valido mucho y me ha dado mucha experiencia.

Me ha gustado impresionantemente acompañar a éstas personalidades, cada una en su género, que también otra cosa que me encanta, poder acaparar todos estos géneros y tratar de hacer un trabajo aceptable.

Me interesaba todos los instrumentos, que está pasando con cada uno, la música que estoy tocando, la interpretación, todo.

Pero, llegue a los Estados Unidos en el 2011. Vine a realizar una gira con Michel Herrera, un saxofonista cubano y decidí quedarme y empezar una carrera de música independiente, porque ya era hora.

Aquí, he tenido varios proyectos, con [cantante cubana] Xiomara Laugart, Jeremy Pelt, la banda de jazz de Arturo O’Farrill en el Birdland, [el Afro Latin Jazz Orchestra], colaboraciones con músicos de otros países y muchísimos más.

¿Cuáles son unos proyectos favoritos o actuales en tu carrera?

-Ahora mismo, en esta etapa de mi carrera, tengo varios proyectos en mano. Uno es grabar mi propia música, ese es un proyecto muy especial. Otra es enseñar o crear algo que sea bien original y que la gente valore y perdure.

Mi relación [actual] con Meinl Percussion es una serie de videos. Hice un endoso con ellos, representando la firma. Es una muy buena marca de instrumentos, siempre me han gustado.

Durante estos tiempos, trato de estudiar, de escribir, pero es más un tiempo de reflexionar.

También eres profesor de jazz. Cuéntenos sobre esa faceta de tu trayectoria.

-Yo doy clases de música afro-cubana, música cubana en general. He enseñado muchas clases en The New School for Jazz and Contemporary Music en Nueva York. Tengo muchos alumnos privados en Cuba y aquí impartiendo bien la cultura de mi país, los ritmos afro-cubanos.

¿Cómo balanceas tu vida personal y familiar con tu vida musical?

-Es fácil. Tengo el mejor apoyo del mundo. No es tan difícil, solamente ser un poco organizado. Si dedicas el tiempo a cada cosa, se puede balancear. Pero, tienes que tener una familia que te apoye también.

Los afro-latinos han revolucionado el mundo de una manera increíble. ¿Qué consejos
darías a la comunidad afro-latina que está todavía luchando contra estereotipos y la política? ¿Cómo se siente ser parte de esa comunidad?

-Mi punto es la sabiduría, el conocimiento, leer e informarse. Los tabúes son solamente en pensamiento. Se pueden borrar.

No hay que enfocar parte de tu vida en pensar cómo te ve el mundo, o cómo te ven las personas.

Es más bien personal y si cada persona o comunidad lo toma así y tienes el conocimiento, yo creo que eso se erradica. Se borra del sistema.

Están pasando muchas cosas, entonces tenemos que ser conscientes. Pero, hay que ser
inteligentes también.

 

Ismel Wignall tocando con la banda “Sexto Sentido”.

 

 

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