
IRAK: Una guerra para no olvidar
Con la salida del último soldado estadounidense de Irak se pone fin a una guerra iniciada el 20 de marzo de 2003 que ha supuesto decenas de miles de bajas civiles y militares.
Juan A. Medina
Han sido nueve años, más de 100.000 iraquíes muertos, y más de 4.400 soldados estadounidenses, según Washington, víctimas a las que las habría que sumar las bajas en la coalición internacional, formada por una cuarentena de países.
Con la salida de los últimos soldados estadounidenses, rumbo a Kuwait, el gobierno de Washington cumple con el repliegue de sus tropas en Irak, dos semanas antes de expirar el plazo, el próximo 31 de diciembre.
De esta manera, se lleva a cabo el pacto de seguridad firmado entre Washington y Bagdad hace tres años, por el que ambos países acordaron el repliegue estadounidense para finales de 2011, y se ponía fin a una guerra iniciada el 20 de marzo de 2003, cuando una coalición internacional, liderada por EE. UU. y el Reino Unido, invadió Irak para derrocar al entonces dictador iraquí Sadam Husein.
La captura y muerte de Sadam Husein, en diciembre de 2003, no cerró una guerra que en estos años se ha cobrado la vida de más cien mil personas, una cifra que para el analista político Fahd Yaber ‘quedará por largos años fija en las retinas de los ciudadanos".
Antes de su salida definitiva, las tropas estadounidenses han ido entregando a las autoridades iraquíes los prisioneros que tenían en sus manos y han cedido las bases militares en su poder.
La última de ellas, la base Imán Ali, como la conocen los iraquíes, o Camp Ader, como la llaman los estadounidenses, en Al Nasriya, en el sur, una de las 505 bases que han estado bajo su supervisión todos estos años en Irak.
La salida de las tropas estadounidenses de Irak fue aprovechada por el presidente Barack Obama para recordar, el pasado 15 de diciembre, que “el éxito en Irak se debe al sacrificio de más de 1,5 millones de estadounidenses” que han prestado servicio en el país árabe desde la invasión de marzo de 2003.
Obama recordó que "al marcar el final de esta guerra, necesitamos mostrar a nuestros veteranos y a sus familias que tienen el agradecimiento de una nación agradecida". El presidente estadounidense señaló que más de 30.000 de esos "valientes" soldados han resultado heridos y cerca de 4.500 han muerto, además de la “pesada carga” que han soportado sus familias.
A su vez y en paralelo al repliegue de EE. UU., la OTAN también terminó el pasado 18 de diciembre de manera oficial su misión en Irak, iniciada en 2004, tras no llegar a un acuerdo con las autoridades locales para que sus efectivos dispusieran de inmunidad.
En los últimos años, la OTAN ha participado en la formación y entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes. Según datos de la organización, la misión ha entrenado a más de 5.000 efectivos militares y a más de 10.000 policías en Irak y ha ofrecido al país más de 150 millones de dólares en equipamiento castrense.
REPERCUSIONES NEGATIVAS
La retirada de las tropas estadounidenses junto a los efectivos de la OTAN va a tener unas repercusiones negativas tanto a corto como a largo plazo, en opinión de Yaber.
"Sobre todo, en el ámbito de la seguridad porque las fuerzas estadounidenses salieron del país sin dejar una cobertura aérea que proteja el cielo de Irak y sin unas instituciones de Inteligencia fuertes".
Para Yaber un gran problema que se presenta en la actual Irak es la pobreza de los equipamientos de sus cuerpos de seguridad. “Estas instituciones de seguridad en su mayoría se someten a lealtades sectarias y partidistas. Están todavía lejos de la práctica profesional que actúa a favor de todos los iraquíes".
Otros expertos como Daniel Serwer, del Instituto para Oriente Medio, creen que los iraquíes son "totalmente capaces" de manejar la seguridad interna, más si se tiene en cuenta que EE. UU. seguirá colaborando con ellos en esa materia.
En este sentido, Obama y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, prometieron el pasado 12 de diciembre tras reunirse en Washington, mantener la colaboración entre sus países e iniciar "un nuevo capítulo" en la relación. "Nuestra meta es un Irak soberano que proteja sus fronteras, proteja su espacio aéreo y proteja a su pueblo", subrayó Obama. "Estados Unidos nunca cejará en su apoyo a nuestros aliados", insistió.



























