Decenas de inmigrantes que fueron enviados a principios de mayo en autobuses de Texas a Nueva York protestaron este martes 23 de noviembre para denunciar los “tratos inhumanos” que están recibiendo de parte del personal y los encargados del New York Manhattan Hotel donde se encuentran refugiados varios de ellos.
La mayoría de los solicitantes de asilo que han llegado recientemente a la ciudad y viven en el sistema de refugios para personas sin hogar, criticaron que reciben mala alimentación. Esto ha provocado que varios de los inmigrantes, sobre todo niños y menores de edad vayan a parar a los hospitales producto de una indigestión ocasionada por el alimento que reciben. Algunas de las madres dijeron que les han entregado leche vencida.

María Camacaro, inmigrante originaria de Venezuela dijo sentirse “indignada por la situación que está experimentando dentro del hotel. “Tengo dos hijos, un bebé de 4 meses y otro de 2 añitos. Estoy indignada porque fui a buscarle una leche a la bebé y la leche estaba completamente mala, gracias a Dios la probé antes de dársela y estaba asquerosa”, dijo Camacaro, quien aseguró votar la leche.
Los manifestantes, que contaron con el apoyo de activistas independientes y organizaciones sin fines de lucro se congregaron en las afueras del New York Manhattan Hotel y expresaron que los vigilante les gritan y les faltan el respeto. Dijeron también que les quitan el agua caliente.
En el sistema de refugio expresaron los manifestantes que la comida que les sirven está completamente congelada y no tienen dónde calentarla porque desde hace unas semanas atrás, les han quitado hasta los microondas y otros artefactos para cocinar o calentar comida.
“Nos están quitando todos los electrodomésticos que teníamos, y hasta la calefacción. Esto es injusto. Nos estamos muriendo de frío. Ellos nos ayudan con el techo, pero no es justo que nos saquen a la calle por quejarnos y pedir justicia”, expresó otra inmigrante que prefirió hablar en anonimato por temor a represalias.

Dado que algunos refugios no tienen lugares para que los residentes cocinen, los refugios les proporcionan comidas congeladas que deben calentarse en microondas, pero ahora estos microondas están siendo retirados de los albergues, según denunciaron los inmigrantes.
“Queremos comida saludable”, “queremos vivienda estable”, “queremos permisos de trabajo para empezar e independizarnos por nuestra propia cuenta”, gritaban los inmigrantes, que también caminaron por toda la acera para llamar atención de quienes transitaban por el lugar.
Mucho antes de que miles de migrantes comenzaron a llegar a la ciudad de Nueva York este año, los residentes del refugio han dado la voz de alarma sobre los problemas de alimentos y seguridad dentro de las instalaciones.
Y el reciente aumento de solicitantes de asilo está amplificando las preocupaciones de larga data sobre el sistema de refugios.
Así lo indicó Ariadna Phillips de South Bronx Mutual Aid, quien además expresó su apoyo para los inmigrantes que reciben malos tratos y son objetos de venganza.
“Nosotros, en la ayuda mutua, tomamos muy en cuenta cualquier tipo de acoso o venganza a una persona desamparada o a un migrante asilado que está aquí en Nueva York”.
“Nos han dicho que los empleados los amenazan con deportación o sacar del albergue, si comentan algo de las condiciones, y eso es ilegal; es contra la ley. Entonces en la ayuda mutua contamos con apoyo legal para brindarles nuestro apoyo”, dijo Phillips.
La mala alimentación no es el único problema, otras mujeres manifestaron que entran a los albergues a cualquier hora, incluso en la madrugada,
Los inmigrantes denunciaron que las personas del Staff han retirado hasta las cerraduras de las puertas y a algunas de ellas las han encontrado desnudas, incluso a niñas, lo que representa un flagrante abuso a sus derechos humanos.
¿Qué esperan del alcalde?
Uno de los protestantes, un médico cubano, dijo que huyó de su país por razones políticas y que se sentía muy agradecido con Estados Unidos y especialmente con la ciudad de Nueva York, pero pidió a las autoridades que se respeten sus derechos y que se resuelva el problema de alimentación.
Arglenys Vázquez, inmigrante venezolana, dijo “Necesitamos apoyo de corazón; necesitamos ayuda; nos tratan demasiado mal. Queremos que nos ubiquen”.
Los manifestantes dijeron que ellos no quieren ser carga para nadie en esta ciudad, quieren permisos para trabajar y poder salir adelante con su familia.



























