
La ciudad de Nueva York en 2017 le declaró la guerra a los mayores contaminantes, los cientos de rascacielos de la ciudad al descubrir que arrojan el 67% de gases de efecto invernadero según una investigación realizada por el Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
Ahora la ciudad enfrenta otra batalla, investigadores de la Universidad de Nueva York descubrieron que el aire del metro de la ciudad está contaminado, en algunas estaciones más que otras.
Los objetivos de este estudio estaban enfocados en evaluar la calidad del aire en los sistemas de transporte de metro en el noroeste de Estados Unidos, así como también, estimar los riesgos para la salud de los trabajadores y los millones de viajeros.
Si bien la ciudad de Nueva York tiene 424 estaciones, realizó un muestreo en las más conocidas.
Entre las 13 estaciones estudiadas en la ciudad de Nueva York, encontraron concentraciones de metales peligrosos y partículas orgánicas que variaron entre dos y siete veces más que las muestras de aire exterior.
La investigación fue dirigida por la Facultad de medicina de la NYU, midieron muestras de calidad del aire en 71 estaciones que incluyó Boston, Filadelfia y Washington DC, durante las horas pico en la mañana y la tarde.
Los investigadores revelaron que los millones de viajeros se exponen a partículas microscópicas que, según la Agencia de Protección Ambiental del país, las concentraciones diarias de partículas finas exceden los 35 microgramos por metro cúbico y representan serios peligros para la salud con efectos que podrían causar problemas en los pulmones y el corazón.
El informe, publicado en la revista Environmental Health Perspectives, detalla que una plataforma subterránea en la línea PATH que conecta Nueva Jersey y Manhattan (estación Christopher Street) alcanzó hasta 77 veces la concentración típica de partículas potencialmente peligrosas en una ciudad al aire libre y sobre el suelo.
Todos los usuarios de metro inhalan aerosoles específicos, mientras esperan en la plataforma de una estación y cuando viajan en el tren subterráneo. Los trabajadores se ven aún más expuestos por los prolongados periodos de tiempo mientras trabajan.
Es decir, estas cifras encontradas, se comparan a lo que podría ser el humo de los incendios forestales o la demolición de un edificio, según explicaron los autores de la investigación.
Además de Christopher Street, una de las estaciones con mayor contaminación en la ciudad de Nueva York, es la 2nd Avenue de la línea F, reveló el informe.
“Nuestros hallazgos se suman a la evidencia de que los trenes subterráneos exponen a millones de viajeros y empleados del transporte público a contaminantes del aire a niveles que se sabe que presentan serios riesgos para la salud con el tiempo”, dijo el autor principal del estudio, David Luglio, estudiante de doctorado en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
Los investigadores encontraron al realizar un análisis más detallado que el hierro y el carbono orgánico, una sustancia química producida por la descomposición incompleta de los combustibles fósiles o de plantas y animales en descomposición, componían tres cuartas partes de los contaminantes encontrados en las muestras de aire subterráneas para todas las estaciones de metro medidas.
Las estaciones de la ciudad de Nueva York duplican la cantidad de contaminación del aire en comparación a las otras estaciones de metro estudiadas en el noroeste de los Estados Unidos.
“Como usuarios de uno de los sistemas de metro más concurridos y aparentemente más sucios del país, los neoyorquinos en particular deberían estar preocupados por las toxinas que inhalan mientras esperan la llegada de los trenes”, detalló el coautor principal del estudio y profesor del Departamento de Medicina Ambiental NYU, Terry Gordon, PhD.
Descubrieron que el sistema de metro PATH New York-New Jersey tuvo la concentración más alta de partículas en el aire con 392 microgramos por metro cúbico, seguido por el MTA New York con 251 microgramos por metro cúbico.
El Dr. Terry Gordon, explicó que la investigación no midió a los pasajeros que se exponen a sustancias en el aire mientras corren para tomar el tren en el último minuto.
Más adelante planean investigar las fuentes de contaminación del aire de la estación de metro, como los gases de diesel de escape emitidos por las locomotoras de mantenimiento, el polvo de los restos de roedores muertos y la mala ventilación.
También alienta a los investigadores y las autoridades de tránsito a examinar por qué algunos sistemas están menos contaminados que otros, en un intento por adoptar prácticas que podrían hacer que las estaciones sean más seguras para los pasajeros con relativa rapidez.
La Autoridad de Tránsito Metropolitano informó que 5.5 millones de personas viajaron en el metro de la ciudad de Nueva York todos los días en 2019, mientras que PATH calcula su número de pasajeros diarios en más de 284,000.
En estos momentos los usuarios de metro cumplen los requisitos obligatorios de bioseguridad en el uso de mascarillas para evitar una mayor propagación del COVID-19, no obstante, una vez que finalice la pandemia, use una cubierta facial será necesario para evitar que estas partículas de aire contaminado dentro de las estaciones, ingresen en nuestro sistema inmunológico y afecte nuestra salud.



























