
ENTREVISTA EXCLUSIVA
Muy amable, elegante y caballeroso encontramos a Don Hugo García, fundador y propietario de Café Buenos Aires, quien nació en la cuna de los mejores vinos argentinos, Mendoza y en 1982 emigró a Nueva York, en donde hace dieciséis años estableció la más elegante y amplia representación gastronómica de Argentina de Nueva York.

Don Hugo García abrió el Café Buenos Aires en febrero del 2007 y lo primero que reconoce es que el éxito de la empresa no habría sido posible sin la participación de su familia, conformada por su esposa y sus tres hijos, quienes han sido el pilar del negocio.
Cuando emigró a Nueva York ya tenía en mente abrir un restaurante?
- Nunca estuvo en mi mente tener un restaurante, vine como todo los inmigrantes, a salvarnos de la situación económica en la que estaba mi familia. Para ser honesto, es bastante complicado, creo que es más fácil ser político que administrar un restaurante.
¿La ubicación del restaurante ha determinado su éxito?
- Antes de ser el Café Buenos Aires, por este local pasaron cinco restaurantes, pero desafortunadamente nadie sobrevivió más de dos años, pero yo tengo la fortuna y suerte de que ya llevamos dieciséis.
¿Cuál es el secreto para tener un restaurante tan exitoso?
- La atención y ser diferente en Huntington, comparándolo a Café Buenos Aires con setenta restaurantes en la misma zona.
Tengo tres hijos y siete nietos, todos mis hijos son nacidos en Argentina y todos vivimos aqui en Long Island, vivimos juntos, aquí en este pueblo no hay más de diez familias argentinas, no es que sea un mercado grande para argentinos y por ello en el menú hay muchos platos argentinos internacionalmente reconocidos, pero yo añadí al menú cosas diferentes, sin enfocarme exclusivamente en lo argentino, para tener opciones para cualquier persona de América Latina y la gente estadounidense se entusiasmo mucho con la propuesta y ese ha sido el éxito.
Seguimos con la tradición, no hemos cambiado, continuamos con la filosofía de tener un restaurante argentino muy clásico, pero con alguna innovación, un poquito diferente, para bien.
¿Cuál es el plato más popular del menú?
- La parrillada, también la paella, las empanadas, los alfajores que hace mi esposa.
¿Y de las bebidas?
- Evidentemente que el Malbec ha tenido un tremendo suceso en Argentina y eso se desparramó por el mundo entero. Yo me enfoqué especialmente en los vinos de la Bodega Catena, que fueron los pioneros. Además tengo el vino de Leo Messi, que no representa una ganancia pero con las ventas se ayuda a las causas humanitarias de la estrella del fútbol mundial, particularmente en beneficio de la infancia. No es un negocio porque cada botella que se vende la mayor parte de la ganancia va para la gente que Messi desea apoyar, no solo en Argentina sino en otros países del mundo.
¿Y cómo se vivió aquí el Mundial de Fútbol?
- El último mundial de fútbol fue algo espectacular y me alegra que el jefe de bomberos no haya pasado por aquí, porque no había lugar para nadie más, estábamos repletos, habían más de ciento cincuenta personas, todo lleno, incluso gente de pie mirando el partido. Fue tremendo, una maravilla, al final la gente lloraba, se besaba, se arrodillaba, se tiraba al suelo, se abrazaban, le daban gracias a Dios, la gente lloraba de alegría, agradecían a Messi, al arquero, fue algo indescriptible.
Messi es una inspiración, todos, especialmente los chicos, realmente se sienten atraídos cuando ven la foto de Messi y la camiseta argentina, se han inspirado tanto, pero ahora tenemos que traer la nueva camiseta de Messi en el Inter de Miami.
Además del triunfo en el mundial, ¿cuál ha sido la mayor alegría en estos dieciséis años?
- La alegría más grande ha sido salir de la pandemia, primeramente y segundo, la fortuna de tener buenos clientes, que después de haber estado cerrado durante casi tres meses, retornaron para continuar apoyándonos. Yo seguía acá, pintando, arreglando detallitos, dándole un look diferente y después, cuando reabrimos, tomábamos órdenes para llevar, nos salvamos y seguimos en la lucha, con la familia.
Mis dos hijas trabajaban acá de bartenders, ahora una está en un trabajo nuevo, en una compañía grande, mi hijo también está acá, trabajando conmigo.
Cuando quiere tomar un respiro del restaurante, ¿qué hace?
- Llevo conmigo el motociclismo desde los dieciséis años y hasta la fecha viajo en moto, ese es mi hobbie.
Así, entre compartir su historia y los secretos del éxito de su elegante y amplio restaurante, -un restaurante latinoamericano en uno de los barrios mas gringos de Nueva York-, Don Hugo García continúa supervisando detalles, dando instrucciones al personal, recibiendo y despidiendo a sus clientes, quienes le demuestran un gran aprecio por su excelente servicio, su cordialidad y elevado profesionalismo, por todo lo cual es, por méritos y esfuerzo, un digno representante de Argentina y por extensión de Latinoamérica en el 23 de Wall Street en Huntington, Long Island.



























