EDITORIAL

El debate sobre la legalización de la marihuana ha sido histórico, a pesar de ello, muchos países han optado por la legalizar este producto y su consumo desde varias perspectivas y aspectos. 

Importantes expertos a nivel mundial afirman sobre el buen uso de la marihuana con
fines recreativos o medicinales, pero igualmente es un tema que genera mucha
división. Siendo incluso, un producto condenado y perseguido en la actualidad.

Las legislaciones marcan siempre una pauta de las políticas públicas que van a regir el
rumbo del país o el estado, fueron precisamente situaciones políticas que se originaron
en Estados Unidos, las que permitieron que en 1942 el Congreso, a pesar de las
innumerables opiniones a favor, prohibiera erróneamente el consumo del cannabis.

Sin importar que en ese momento varias compañías farmacéuticas del mundo tenían
productos derivados del cannabis, especialmente para combatir el asma.

Lo que desencadenó esa prohibición, fue satanizar la marihuana y se diera inicio a su comercialización en la clandestinidad.

Para la década de 1970 las políticas contra las drogas en Nueva York, generaron
fuertes sanciones y un aumento en las tasas de encarcelamiento, a pesar de ser
pequeñas cantidades de drogas que poseían las personas al momento del arresto.

Las posiciones en contra de estas acciones en Nueva York para el 2014 ya habían bajado de tono. El estado estableció medidas para permitir la marihuana medicinal para personas muy enfermas.

Lo que a criterio personal marca una legislación sobre la marihuana son tres puntos claves: absorber el mercado ilícito, mitigar los efectos de la histórica guerra contra las drogas y eliminar las disparidades raciales y sociales en los consumidores que son
vistos como delincuentes por las autoridades policiales o la misma sociedad.

En los Estados Unidos, 14 estados ya han legalizado el consumo de la marihuana con la finalidad de uso recreativo o medicinal.

El estado de Nueva York apunta a seguir ese ejemplo, con la aprobación en la
legislatura estatal de la Ley de Regulación y Tributación de la marihuana, después de
varios años de discusiones con posiciones a favor y en contra.

Las autoridades neoyorquinas con esta nueva legislación visualizan sus políticas de droga en diferentes dimensiones.

Este martes por la noche, finalmente los legisladores en el estado de Nueva York dieron un paso histórico al lograr llegar a un acuerdo para legalizar la marihuana en adultos mayores, con una votación contundente tanto en la Asamblea, como el Senado estatal.

Muchas personas desde hace años han visto la legalización de la marihuana como un
atropello a la moral, por considerarla una droga, otras, por ejemplo, la consideran como
una “droga blanda”, a la que se le atribuyen diversas propiedades, curativas, terapéuticas y de relajación.

Muy diferente son las que provocan interferencias mentales o físicas que alteran el
comportamiento de las personas.

Aunque también, se ha demostrado que la marihuana provoca alteraciones en el ritmo mental y cardiaco del ser humano si se consumen en exceso.

Según la senadora estatal Liz Krueger, principal impulsora del proyecto de ley, el
objetivo de esta legislación es poner fin a la aplicación racialmente dispar de la
prohibición de la marihuana que ha cobrado tantas víctimas en las comunidades negras
en todo el estado, así como también, utilizar la ganancia económica para ayudar a
sanar y reparar esas mismas comunidades.

La aprobación de esta ley convertirá a Nueva York en uno de los mercados más grandes y millonarios dentro de esta industria en los próximos años, pero es difícil contemplar cuanto provocará de gastos en problemas de salud por parte de las personas que la consumen deliberadamente y sin control.

Sobre todo, en menores de 21 años que prohibiría la ley, pero que, a pesar de tener prohibido su consumo, representan una considerable tasa de consumidores.

Si es muy importante destacar que con el establecimiento de la Oficina de Manejo del
Cannabis para implementar un marco regulatorio integral que cubriría el cáñamo
medicinal, de uso adulto y cannabinoide, a las autoridades se les permitirá obtener un
mejor control de la venta y consumo en menores de edad que no necesiten de esta
droga.

Otros de los aspectos muy importantes a destacar en esta legislación, es la inclusión
de beneficios para las comunidades afectadas de manera desproporcionada por leyes
más severas de sentencia por drogas.

El acuerdo sería una victoria para una naciente industria de la marihuana que busca
ingresar a un mercado importante como el estado de Nueva York, así como para los
defensores de la reforma de la justicia penal que han impulsado cambios en las leyes
estatales sobre drogas.

Pero también se produciría en medio de las preocupaciones planteadas por los funcionarios de salud pública a nivel local.

Sin duda que productos derivados de la marihuana pueden llegar a ser fármacos muy útiles en la medicina moderna. Eso no significa que para facilitar su desarrollo no se requiere liberalizar su consumo.

La industria farmacéutica puede disponer de permisos para su cultivo controlado y de
ella aislar y purificar el ingrediente activo para utilizarlo como un producto
farmacológico, ya sea en píldoras, gotas, inhalación u otras formas que permitan su
administración dosificada, como sucede con los muchos otros fármacos derivados de
plantas medicinales y curativas.

Nueva York aprueba la legalización de la marihuana

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