
Estamos en tiempos de distanciamiento, de separación, tiempos de proximidad y lejanía, lo que nunca estará distanciado el uno del otro es el espacio y el artista. El espacio, ese eje fundamental e intrínseco donde vive, revive, muere y resucita el artista.
Desde Impacto Latino, tuvimos la oportunidad de entrar a ese mágico espacio-mundo en el que habita Alejandro Pinzón, donde despliega sus alas y sobrevuela en el múltiple espacio de la idealización, del arte, de la belleza, donde reúne y opera a corazón abierto con sus pinceles desparramados y sus dedos manchados de imaginación para inmortalizar sobre un lienzo en blanco la profundidad del todo y la nada.
Alejandro Pinzón es un artista Naif originario de Charalá, Colombia, en su haber posee treinta y cinco años de experiencia en el arte, desde sus quince años que inició su carrera artística, Pinzón decidió trabajar el arte Naif, conocido también como arte ingenuo o primitivista.
Alejandro creció en una familia de artistas, especialmente músicos. Sus recuerdos vienen a su mente cuando, junto a sus primos, caminaban desde su casa de campo a orillas del río Pienta para escuchar la armónica voz de su abuelo, quien los deleitaba con su Tiple convirtiendo la música en poesía.
La primera impresión del artista con la pintura se remonta cuando iba de vacaciones a la casa de campo de su abuelo. Él se guiaba por el Almanaque Bristol donde miraba las fechas en que se podía ir a pescar, sembrar y cortar los árboles.
Aprendió desde niño a manejarse en la vida de campo. Sus mayores recuerdos que expresa con nostalgia porque desea en algún momento de su vida volverlos a vivir, son esos momentos cuando iban de pesca por la noche al río Pienta. Ese recuerdo Alejandro lo reflejó en una de sus obras principales, que actualmente se encuentra en Rusia.
El trabajo de Pinzón está influenciado en las obras de su maestro Manolo Díaz, a quien colocará en sus entrevistas en todo momento. Díaz es un artista coterráneo de Pinzón, ambos son de Charalá, Colombia.
La primera exposición que realizara Pinzón en la ciudad de Nueva York fue exitosa ya que, tuvo la oportunidad de compartir sus pinturas en la misma galería con Andy Warhol, quien revolucionó el arte pop, así como también, muchos otros artistas del arte conceptual, del arte moderno y del arte contemporáneo.
A lo largo de su trayectoria, Alejandro ha recibido varios reconocimientos y sus obras han sido expuestas, en el Museo de Arte Moderno de Moscú. Una de sus obras forma parte de la colección primitivista del museo ruso, que consta con más de doscientas obras de arte de muchas partes del mundo, incluso, obras desde finales del siglo diecinueve hasta del siglo veintiuno.
Es una colección inmensa y muy importante, porque en esa exposición uno puede encontrar obras del francés Henri Rousseau, el padre del arte primitivista, entre otros artistas de fama mundial en su estilo.
Para Pinzón el haber expuesto en la misma galería que se encontraban los cuadros de Rousseau, fue como un sueño hecho realidad, sobre todo, para un artista de provincia el llegar a exponer con el máximo exponente del arte ingenuo es una satisfacción muy grande.
Para Pinzón, ese ha sido su mayor reconocimiento poniendo en primer lugar, la aceptación del público de su obra, que es el premio más grande que un artista puede obtener.
“Yo quiero exponer mi obra al lado de los grandes sin perder la sencillez de los pequeños, continuar trabajando lo rural, la vida de campo, porque representa mis raíces”, subrayó Alejandro Pinzón.

Es la primera obra elaborada en los estados unidos, representó ese niño que en su tierra escuchaba hablar de tierras lejanas y se ve reflejado en esas tierras en el presente.
¿Cómo fue tu llegada y qué te motivo venir a Nueva York?
- Bueno, Nueva York es la capital mundial del arte, yo he expuesto en varios países de Europa, así como también en varias ciudades de Estados Unidos. Pero, en Nueva York se mueve el arte a todo nivel, por eso se llama la capital, quitándole ese título a París y Londres. Y siempre fue un sueño estar acá exponiendo mi trabajo.
En Colombia yo tenía mi representante y no salía de mi país, ahora lo hago yo mismo porque lo mejor es estar al lado de mis obras.
Mis obras han viajado por todo el mundo, menos yo, -resalta con una sonrisa-. Entonces tomé la decisión de viajar con mis obras. Siento que estoy en el lugar que debo estar; la energía de la misma ciudad de Nueva York, también la siento.

Esta obra de Pinzón actualmente se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Moscú.
¿Qué hace especial tu obra de arte?
- Para mí, mis pinturas son especiales en todos los sentidos, el tema de pronto por lo que uno muestra. La parte especial de las obras es que uno muestra su región, sus raíces y orígenes, su diario vivir, sus recuerdos que desde hace mucho tiempo uno los revive pintándolos.
Es hacerlo de otra manera diferente, ósea, llegar a un público extenso pintando, expresándose porque desde siempre he sido un poco tímido para hablar, entonces, encontré en el arte, en la pintura, una manera de expresarme.

Esta obra de Pinzón actualmente se encuentra en el Museo de Arte Moderno de Moscú.
¿Desde tu visión de artista inmigrante cuál es tu percepción sobre la comunidad inmigrante en esta ciudad?
- Todos los que no somos nacidos acá somos inmigrantes, y los que han adquirido un estatus legal acá, igual siguen siendo inmigrantes, porque simplemente no hemos nacido acá.
Yo en esta ciudad, especialmente la comunidad inmigrante veo mucha unidad, vengo de un país donde no hay unidad, donde cada uno tira para su lado. Recuerdo que me decían, cada vive en su cuento y tenían razón, pero cuando se da el momento de ayudar el apoyo es mutuo.
En esta comunidad he visto mucha unión, sobre todo en esta época de pandemia apoyando con la alimentación, ya que la gente de nuestra comunidad se quedó sin empleo. En ningún momento estuvieron viendo que, si era de aquí o de allá, a todos los veían y trataban por igual.
Lo que me gusta también, es que nosotros los latinos tenemos ese sentimiento humano, que emana de nuestras raíces. Principalmente, una de las cosas que más me impresionó, fue como la comunidad ecuatoriana se unió para ir a desinfectar el hospital de manera gratuita.
¿Tienes trabajo por realizar o qué hayas dejado pendiente?
- Tenía unos proyectos de exposiciones, pero lamentablemente estamos paralizados por la pandemia del COVID-19. Ahora mismo, está todo cerrado y mientras la ciudad va abriéndose poco a poco, la idea es llevar mi pintura al público y no que ellos vengan al taller o vayan a la galería de arte. Ahora toca llevarla a la gente, a la galería más grande del mundo que se llama Nueva York, porque esta ciudad es una completa galería.
Entonces, realizaré ese ejercicio a través de una exposición itinerante que se llama Colombia Naif. Esa exposición por su misma naturaleza de ser itinerante, la voy a llevar a varios sitios de aquí de la ciudad, tales como Time Square, Central Park, el parque de Flushing.
Lo importante de esto, es llevar mi arte a varios sitios porque, ayuda mucho como terapia, ya que al ver una obra de arte y si le gusta, la mente de la persona se despeja; entonces, estos son momentos precisos de colaborar con eso.
Ese es mi proyecto en este momento, igualmente es mi manera de hacer un aporte a la comunidad.

Esta obra Alejandro Pinzón la realizó en épocas de pandemia.
¿Cómo fue tu vida de pandemia?
- El pintor mantiene una cuarentena diaria, porque uno se puede encerrar entre diez a veinte días a producir en su taller, la única diferencia, es que con esta pandemia estaba muriendo gente. Yo desde mi ventana, veía pasar las ambulancias, principalmente en los quince días donde Nueva York llegó al pico y uno sin poder hacer nada. Uno sabía que la gente estaba muriéndose allá pero que pasa, no había formas de moverse ni de hacer nada.
Para mí la pandemia no fue más que otra cosa que producir los cuadros que ahora tengo en mi taller, actualmente tengo ya finalizado dos temas sobre la pandemia y tengo en mente otros temas a trabajar especialmente sobre la gran labor que realizó el personal del sector de salud; el trabajo que ellos tuvieron ha sido impresionante.
Tengo pensado llevarles un mensaje a ellos porque nosotros como artistas tenemos que inmortalizar el momento, estamos en la obligación de hacerlo porque un cuadro puede durar toda una vida y va a dar a conocer del hecho a las próximas generaciones.
Mi principal interés es contar una historia, que yo vi, que yo viví, en la que yo estuve, es el legado que uno deja a la humanidad, porque vivimos un momento histórico a nivel mundial.
Mi trabajo por ahora está enfocado en la pandemia que aun estamos viviendo, hay que pintar esos momentos, hay que mostrarlos a nuestra manera. Es como yo veo la situación desde mi punto de vista y mi estilo reflejado en el arte.
¿Tienes un mensaje para la comunidad latina para que ellos se motiven a cumplir sus sueños?
- No cambiar en ese sentido, en esa esencia que tenemos los latinos de colaborar en medio de todos los problemas. Nosotros venimos con muchos defectos por crianza, pero ya estando acá le toca a uno limpiarse de lo malo y adoptar lo bueno, creo que es lo justo, pero principalmente continuar con ese espíritu de colaboración entre nosotros mismos.


























