
De Jean Genet. Con Fernando Vieira, Omar Peláez y Edú. Escenografía, Jeannette Mateo y Franco Galecio. Dirección técnica, Edú Mar. Maquillaje y peinados, Janelis Ramírez y Lillian Reyes. Vestuario, Jannette Mateo y Janelis Ramírez. Productora ejecutiva, Jeannette Mateo. Dirección, Fernando Vieira. Una producción del Anacaona Theater.

Jean Genet (Francia 1910-1986), novelista, dramaturgo y poeta cuya obra expresa una profunda rebelión contra la sociedad establecida y sus costumbres. Hijo de padre desconocido y madre prostituta y quien a la temprana edad de un año esta lo entregó a la asistencia pública, donde permaneció 8, y un año más tarde se convirtió en ladrón, pasando su adolescencia en prisiones juveniles y finalmente prostituyéndose. A los 18 años se enlista en el ejército y al poco tiempo es acusado de realizar actos impúdicos con un compañero, acabando súbitamente su carrera militar. A partir de ese instante comienza a escribir sobre su vida de presidiario y publica en 1946 “El milagro de la rosa”, viajando por toda Europa y 1949 publica su autobiografía titulada “Diario del ladrón”. A su regreso a París después de haber recibido 10 penas de cárcel consecutivas, estuvo a punto de ser condenado a cadena perpetua y gracias al apoyo prestado por Jean-Paul Sartre, Jean Cocteau y Pablo Picasso, quienes intervinieron por él ante el presidente de la República Francesa, otorgándosele el indulto definitivo en 1948.

La obra literaria de Genet es mayormente autobiográfica, pero mitificadora, convirtiendo al delincuente en héroe, pero la teatral tiene similitud con algunos títulos tales como “La ramera respetuosa”, de Sartre; “La noche de los asesinos”, de José Triana; “Dos viejos pánicos”, de Virgilio Piñera y “Flores de papel” y “Los invasores”, de Egon Wolff.
Esta obra la más emblemática de Genet, está basada en un hecho acaecido en el París de antaño: el asesinato de una dama de la burguesía francesa a manos de sus sirvientas, en la vida real las hermanas Papin. El crimen que conmocionó al mundo por su brutalidad y falta de motivo, durante la vista pública ambas hermanas se autoinculparon siendo condenadas a treinta años de prisión.
La propuesta del Anacaona Theater, bajo la dirección del actor colombiano Fernando Vieira contiene una coherencia desde el comienzo hasta el final. La siempre solvente historia de “Las sirvientas”, sirve de vehículo apropiado a tres jóvenes intérpretes como son el colombiano Vieira, el boricua-dominicano Edú y el peruano Omar Peláez, quienes ponen de manifiesto el potencial y contenido de nuestra escena hispana.

Los tres actores en los roles de Clara, Solange y la señora, logran la necesaria naturalidad y calidad requeridas por sus respectivos papeles.
Vieira, posee la fuerza necesaria desde los inicios de la obra de convencer a la audiencia que ella es la señora, humillando y despreciando a Edú que en esa escena es su servil criada. Ahí es donde se muestra el verdadero entorno y contenido del drama de Genet, se aman, se odian, se comprenden, se sirven.
Solo la parte final es cuando Edú todo un portento de servilismo, saca las garras y le sale su verdadero yo, lanzando por los aires toda su falsa modestia y proyectando su fuerza animal, odio y desprecio a su opresora. Dos genuinos trabajos, pero queda la labor de Omar Peláez, como la aristocrática y represiva señora, todo un pozo de maldad cubierto de “caridad”. Peláez todavía fresco de su labor en “Cinco hijas feas”, nos muestra una variedad de matices interpretativos, llenos de belleza actoral; además “Las sirvientas”, posee un espacio escénico bien realizado y muy bien conseguido.
Trabajos estupendos y como Genet sugirió, que sus criadas y su señora fueran…nada más y nada menos que actores.
¡Bravo por Fernando, Edú, Omar y el Teatro Anacaona!




























