
“Si en México hubieran más organizaciones de fiscalización al gobierno, así como aquí, sería mucho mejor.” Dr. Gabriel Rincón
Médico, educador, pionero, activista comunitario, por su trabajo educando a los hispanos en la prevención del Sida, diabetes, problemas del corazón y lucha contra la violencia doméstica, en junio de 2011 el Dr. Gabriel Rincón recibió el Premio Nacional de la Fundación Robert Wood Johnson, como líder contribuyendo a mejorar la salud y calidad de vida de los inmigrantes en Estados Unidos.
Llegó a Nueva York por primera vez en 1972, tenía visa solo para San Antonio y en 1974 lo deportaron. En México terminó el bachillerato y mientras trabajaba ingresó a la Facultad de Odontología, culminando la carrera con un puntaje entre los primeros cuatro alumnos. En 1984 retornó con visa a Estados Unidos con su familia y volvió a estudiar Odontología en NYU y se especializó en cirugía maxilo-facial. Se certificó e inicio un proyecto educativo de salud preventiva, ha retribuido a la comunidad sus conocimientos a través del voluntariado, por lo cual ha recibido innumerables reconocimientos del gobierno de México y en Estados Unidos, desde el Concejo de la Ciudad, el Condado de Brooklyn, la Asamblea Estatal, el Gobernador Cuomo, hasta el Depto. de Policía, le han condecorado por su trabajo en favor de la comunidad inmigrante. Hace poco ha sido nombrado Director del Concejo de los Centros de Salud Familiar de NYU Langone, entre otros prestigiosos cargos.

¿Por qué decide ubicarse en Brooklyn?
- Llegué a Brooklyn porque tenía familiares aquí, tanto la primera como la segunda vez, he vivido siempre en Sunset Park. Después de graduarme aquí, a los dos años compré el consultorio. La comunidad mexicana de la Mixteca Poblana llegó aquí desde los años 60 a 65, cuando terminó la época de los braseros, muchos retornaron con visas, con familias, ya habían mexicanos aquí, pero el gran flujo fue en esa época. Recuerdo de pequeño que en nuestro pueblo se sabía quien estaba en Estados Unidos, porque las familias comenzaban a tener televisión, radio, cuando el resto de la población no los tenía, comenzaron a tener mejores casas, a crecer los ranchos, comenzó un progreso económico en la región gracias a los braseros.
¿Cuál es su apreciaron del Brooklyn que Ud. conoció antes y el de ahora?
- Ha sido aun proceso largo, en esa época vino gente mayor, las circunstancias eran diferentes, llegaron a trabajar dos o tres años, ganaban lo que fuera, regresaban se lo gastaban, volvían a pedir prestado y se retornaban a Estados Unidos, pasaban yendo y viniendo. Eso desgraciadamente provocó que como comunidad no crezcamos ni económica, ni profesional, ni políticamente, porque en esa época no hubo un asentamiento permanente, no hubo estabilidad. Se comenzaron a fracturar las familias, el migrante llegó, formó una familia acá, pero dejó otra en México, descuidó a la de allá, después regresó, sin cuidar a la de acá ni a la de allá. Un fenómeno real. Después de la amnistía del Presidente Reagan, muchos se legalizaron y comenzó el flujo más grande a esta área. En los noventas, empezó a llegar gente universitaria, cuando surge el problema de las devaluaciones y la caída de la economía en México, la corrupción, la gente buscando mejoría para las familias no era solo del campo, habían profesionales. Cambia el tipo de migración y de alguna manera esos profesionales comienzan a sobresalir en muchas áreas, comienzan a crecer los negocios, porque hay otra visión que ya no es la de ganar unos dólares y regresar, se dan cuenta de que realmente en México no hay oportunidades y que deben echar raíces acá.
Ud. ha realizado innumerables campañas educativas de salud ¿hay alguna que recuerde en particular?
- Después de realizar rotaciones en varios hospitales en Nueva York, vi que muchos jóvenes inmigrantes latinos no tenían información sobre la epidemia del VIH y menos información en español. Diseñé una presentación con diapositivas para dar talleres sobre qué era el VIH, cómo se infectaban, como morían, -con imágenes un poco fuertes-, pero servían porque de alguna manera creaban conciencia y lo más importante era hablar sobre cómo prevenir la infección. Comenzamos a trabajar poco a poco, primero con pláticas en el consulado, a través de los años seguimos y fue creciendo. Al principio eran audiencias de diez a quince personas, un día tuve una audiencia de trescientas personas en una Universidad en Puebla, a donde me invitaron para hablar del tema.

¿Por qué las charlas se trasladaron de Nueva York a México?
- Porque las estadísticas eran cada vez más aterradoras, en la Sierra poblana, en el campo, de repente se encontraba una mujer infectada con VIH. El virus llegaba desde Nueva York, donde el joven se infectaba y cuando por los síntomas le diagnosticaban que estaba infectado, no le decía a nadie, regresaba y en lugar de mejorar, infectaba a su esposa. Era un tabú, era muy fuerte, las autoridades no sabían como manejarlo, los maestros tenían una percepción completamente equivocada de lo que era el VIH, conocí casos de niños a los que casi expulsan de la escuela porque el padre tenia VIH. Había un desinformación completa. Comenzamos a crecer, se comenzaron a dar más talleres, empezó a surgir el concepto de una organización que cumpliera con los requisitos para recaudar fondos, surge la idea y nace Mixteca, hablo con unas personas, fundamos la organización, comenzamos a trabajar primero con un proyecto donde recaudamos dinero, sin ayuda de nadie, para agua potable en México, en Chautla de Tapia en el Estado de Puebla.
¿Cómo aprecia la actual política aquí, que afecta a la comunidad mexicana?
- El impacto es brutal, de miedo, ansiedad para las familias, pero nosotros como mexicanos, teniendo un país tan rico, no deberíamos sufrir esta situación de ansiedad y humillaciones en un país extranjero. No importa el nombre del presidente de turno, esto es causa de que en México no se han establecido políticas de crecimiento para que la gente no tenga que cruzar la frontera, ni exponerse a morir buscando una mejor calidad de vida para sus familias. Es resultado de que no ha habido atención real del gobierno mexicano a la migración. Tengo la impresión estos años de que a México le conviene. Son 28 mil millones de dólares de remesas que entran a la nación. La excusa dicen es que no entran al estado directamente, es verdad, pero si a esos 28 mil millones usted multiplica el dieciséis por ciento, que entra a consumo nacional, estamos hablando de cuatro punto ocho mil millones de impuestos, que entran a la nación y dónde están las políticas públicas para atacar el problema de la migración? no hay ninguna! al contrario, parecería que están esperando que los jóvenes terminen la secundaria para hacer lo que hice yo hace cuarenta años, venir, tratar de cruzar la frontera para vivir mejor. Eso es una desgracia. Aquí hay un presidente que nos ataca de una manera tan brutal, ojalá que la población y nosotros como individuos, como mexicanos, nos demos cuenta y exijamos más a nuestro gobierno.
¿Por qué sucede esto?
- Una de las razones es que a veces nos conformamos o simplemente porque nos habla bien un funcionario, para no hacerle enojar y continuar en la foto, no decimos nada. Nunca he sido ese tipo de persona, siempre he expuesto las cosas reales, porque gracias a Dios no ando buscando trabajo, tengo de qué vivir. Todos los años que hemos trabajado ha sido de corazón, ha sido voluntario. Es triste que tengamos que sufrir esto en el extranjero, que nuestro país sea conocido en el mundo como uno de los más corruptos, teniendo tanta riqueza, tantas oportunidades, riqueza en todo sentido, que tengamos que depender de las remesas que llegan para las familias en México, no es justo.
¿Qué pueden hacer los mexicanos para superar esta etapa?
- En general somos apáticos, nos quejamos de todo. En política podemos despedazar al presidente, hablar de fútbol, de religión, de lo que sea, pero cuando llega el momento de actuar, es poca la gente que quiere hacer un cambio. Afortunadamente en México se comienza a ver más gente involucrada en proyectos sociales, cuando vine eso no existía. Cuando hicimos el proyecto del agua potable, todos pensaron que nos llevábamos un montón de dinero al bolsillo, porque no se acostumbraba y si alguien se acercaba decía: yo ayudo pero cuánto me toca? Eso nos mantiene rezagados, mientras la gente no se de cuenta de que somos los únicos que vamos a forjar nuestro destino con nuestras acciones, va a ser muy difícil un cambio.
Cómo podemos pedir que la gente no sea corrupta, cómo exigimos al gobernante que no sea corrupto, cuando nosotros desde la base, desde el pueblo, promovemos corrupción? Debemos hacer un trabajo de base y poner el ejemplo, eso significa involucrarse en nuestras juntas, en la escuela, no para reclamar, es ir a hacer una propuesta. Hay que ser más propositivos, entender el problema y hablarlo, llevar una propuesta de cambio, debe haber diálogo. Quizás no va a ser como yo lo presente, hay ideas diferentes, el protagonismo es muy fuerte y es a veces no deja hacer cambios.
Hay un nuevo sistema de gobierno que viene, quisiera y quiero creer que es la solución, desgraciadamente los que vivimos en el extranjero, estamos acostumbrados a ver las cosas más objetivamente y ser más críticos, porque siempre se buscan excusas, explicar el por qué no, pero no se busca el “si está pasando esto, vamos a hacer algo porque no pase”. No! Se da la vuelta, se hecha la culpa a Estados Unidos, a Trump, a todo el mundo y no a los que realmente la tienen.
¿Se puede promover el cambio desde acá?
- No solo se puede, se debe, promover más responsabilidad, tenemos que educarnos, ver la manera de enseñar a la gente y de cómo podemos cambiar las cosas. En México, un país que quiere pertenecer al primer mundo, hay 7% de analfabetismo, que es el que llega aquí, donde las organizaciones no tenemos obligación de eso, pero hemos recaudado fondos para ayudarlos, que es una obligación de allá. Aquí para primaria y secundaria no hay fondos, porque es ley que todos vayan a la escuela, entonces es difícil!

¿Qué opina sobre México y los migrantes centroamericanos?
- Cuando uno trabaja a nivel comunitario debe dejar de ser hipócrita, tenemos que ver las cosas como son, porque la perspectiva y la realidad es una y es nuestra, nos guste o no. El centroamericano que pasa por México es violado, asesinado, maltratado, deportado. Un artículo de El País, de España, dice que no solo Estados Unidos separa familias, e incluyeron la cantidad de familias que México separa y la cantidad de niños que tiene el mismo problema que aquí. Cómo se justifica que cuando pasa algo aquí, México es el primero que sale y habla, pero cuando las cosas pasan en la frontera sur, todos callan? es una doble moral, porque el migrante es el migrante donde sea. He escuchado a mucha gente centroamericana que, -cuando Trump dijo que los mexicanos son asesinos, violadores, etc.-, se rió y afirmó con la cabeza y votaron por él siendo inmigrantes, siendo nuestra gente, porque de alguna manera los mexicanos somos el prototipo de la gente que los maltrató, que los humilló y cómo cambiamos eso cuando en México las leyes no se respetan, ese es un problema grave. Mientras exista esa doble moral, nosotros como país, como ciudadanos, vamos a continuar recibiendo todo el golpeteo que quieran darnos, no digo todos, pero mucha gente se expresa porque lo ha vivido y tiene derecho, no se puede decir que no es cierto, no se puede ignorar, hay funcionarios que niegan y echan la culpa a todos, menos a la responsabilidad que tiene el gobierno mexicano.
Un mensaje final
Tengo la fortuna de ser miembro y parte del Consejo Ejecutivo del NYU Langon de Brooklyn y como tal, nosotros no vemos a un grupo como mexicano, o dominicano, o peruano, o colombiano, se ven todos como minorías y como minorías tenemos muchos recursos económicos disponibles. A veces nos desgastamos peleándonos entre nosotros, que solo para el mexicano o solo para el dominicano, que el uno es mejor que el otro y estamos dejando que las oportunidades las aprovechen otros y esos recursos se vayan a otro lado. Mi lucha es por el mexicano, pero incluido dentro, como parte de y si nos diéramos cuenta de que tenemos que aprender y actuar como minorías, podríamos avanzar muchísimo. Primeramente debemos aceptar nuestra responsabilidad, si ya somos ciudadanos debemos ejercer el voto, es el primer requisito para cambiar las cosas. Dejar de pelear por lo que no valen la pena y ver el futuro como un legado para nuestros hijos. Qué les dejamos con la corrupción, con la discriminación? No es nuevo que no nos quieren, nunca nos han querido, solo que no lo han manifestado frontalmente, ahora afloró porque somos millones de mexicanos. Sí, contribuimos económicamente, pero no es suficiente, debemos involucrarnos políticamente, socialmente, motivar a los jóvenes a terminar la universidad, que no tengan miedo al préstamo estudiantil, lo importante es que estudien, hablo por experiencia propia, salí de la universidad con una deuda de cien mil dólares y aquí estoy, se pudo pagar perfectamente. Que los padres dejen de compadecerse de sus hijos y los eduquen para ser fuertes, el que cae y se levanta sólo, se va a levantar siempre, porque los padres no van a estar ahí toda la vida para ayudarle, déjenlos que sufran un poquito, recuerden sus orígenes.



























