Por Fernando Campos
Desde hace unos días se encuentra en Nueva York la notable actriz y directora Flor de Bethania Abreu, quien en marzo de 2007 fue reconocida como Gloria Nacional del Teatro por la Secretaría General de Cultura de su natal República Dominicana.
La distinguida visitante, que tiene de compañera de viaje a la activista cultural del mismo país, Nora Read, recientemente se anotó un éxito más en su carrera al dirigir la tragedia lorquiana “Bodas de Sangre” en el Teatro Nacional de la capital dominicana.
Flor de Bethania ha estado aprovechando su estadía en el entorno neoyorquino asistiendo a diversas funciones teatrales, incluyendo las de “Romeo y Julieta” y “Rey Lear” de la Royal Shakespeare Company de Londres, en el Park Avenue Armory, que fue parte del Festival de Lincoln Center.
Al igual que su madre, la inolvidable actriz Zulema Atala, toda una leyenda del arte escénico en la tierra quisqueyana, Flor de Bethania ha dedicado su vida a las tablas, empezando con un exitoso debut en 1952 como protagonista de la obra de Tennessee Williams “El Zoológico de Cristal”, por la que ganó el premio como Mejor Actriz.
En su hoja de créditos figura su ingreso, en 1955, al Teatro Escuela de Arte Nacional, bajo la dirección del eminente Don Emilio Aparicio. Luego en 1957, Flor de Bethania ganó la beca otorgada por el Instituto Internacional de Educación para estudiar arte dramático en el Art Institute de Chicago, donde se graduó como Licenciada en Drama. Y al trasladarse posteriormente a España continuó sus estudios en la Escuela Oficial de Cinematografía, obteniendo además el título de gestora cultural de la Universidad Complutense.
La habilidad histriónica de Flor de Bethania no se limitó a los planteles de estudios profesionales y su mejor compensación la obtuvo al formar parte, durante cuatro años, de dos de las compañías de mayor prestigio en España — la Compañía Nacional de Teatro María Guerrero, bajo la dirección de José Luis Alonso, y la Compañía Adolfo Marsillach. Ambas le brindaron una extraordinaria oportunidad de explorar las grandes obras del teatro clásico al igual que las complejidades del teatro contemporáneo.
Pero a pesar de sus triunfos en el Viejo Continente, llegando a obtener galardones como la Medalla al Mérito a la Mujer y el Premio Lumiere de Cinematografía de Italia, Flor de Bethania nunca olvidó su promesa de volver a su añorada República Dominicana. Ahora allí se encuenctra, consciente de que sus compatriotas ven en ella a una mujer emprendedora y de talento que se siente realizada en la misión que le ha trazado su destino…



























