Fin de Año en Nueva York para reflexionar

EDITORIAL

Gracias a la tecnología satelital, una audiencia mundial estimada en más de mil millones de personas sigue por televisión la ceremonia en Times Square, que se ha convertido en la bienvenida simbólica del mundo al Año Nuevo.

Como todo evento de marketing, en las transmisiones y coberturas televisivas se proyecta lo mejor y más bello, pero debería ser esta una oportunidad para meditar sobre las grandes disparidades y riesgos de Times Square, un microcosmos de la ciudad.

Times Square y uno de los proyectos que la modernizaron, como lo es la zona peatonal, son una muestra de la dinámica, variedad y disparidad social de la Ciudad de Nueva York. Los grandes contrastes que marcan la presencia de las mega empresas que se anuncian en la plaza con la pobreza de los mendigos, vendedores ambulantes y personajes disfrazados, la poca presencia de empresas latinoamericanas en la zona, el tema de la conservación de energía, el no desperdicio de recursos, como las toneladas de papel del confeti que se desperdicia, etc., son temas un tanto incómodos, pero oportunos.

La zona de Times Square es particularmente sensible a los tópicos vinculados al comercio sexual y la delincuencia gracias a largo récord de estos que le tenían señalada como zona roja. La ciudad ha visto florecer los esfuerzos y actualmente Times Square es uno de los orgullos de Nueva York con una gran actividad comercial lícita, movimiento empresarial, turístico, menos contaminación y tráfico vehicular, sin embargo los retos están presentes, grandes y pequeños, internos y externos y Times Square no deja de ser una fuente de controversia.

En el verano del 2015 Impacto realizó un reportaje sobre las mujeres en topless, en su mayoría latinas y los trabajadores ambulantes disfrazados de personajes, a pesar de que estas actividades no son ilegales, hubo quejas y los moradores del área sintieron amenazada la calidad de vida, pero Nueva York es una ciudad que “toma al toro por los cuernos” y afronta los retos en forma inclusiva, compartiendo las inquietudes con la comunidad y desarrollando estrategias que satisfagan o que den oportunidad a todos y en esta oportunidad lo hizo.

Finalmente, en junio de 2016, se comenzó a trabajar en "zonas de flujo de peatones" donde a nadie se le permitía mendigar y se determinaron "zonas de actividad" donde se permitía a los personajes disfrazados operar tranquilamente. El frío decembrino no permite trabajar a las  bailarinas topless, sin embargo hay una gran presencia de personajes disfrazados, que en su mayoría son latinos y que han sabido adaptarse al estilo de vida y forma de operar como trabajadores informales, sin embargo y a pesar del gran trabajo del Departamento de Policía de la ciudad, la cantidad de peatones y visitantes en el área, continúa manteniéndola como uno de los principales objetivos del terrorismo internacional.

Hace falta más entrenamiento a quienes viven y operan el el área, incluyendo a los trabajadores informales, para que sean un respaldo en la tarea de proteger y estar alerta ante amenazas terroristas. La historia de Times Square también revela los aportes de los inmigrantes a la ciudad.

Las atractivas actividades turísticas que ofrecen lugares como el Museo de Cera Madame Tussauds, Ripley's Believe It or Not, deberían incluir mayor diversidad cultural, la presencia de mayor información sobre la cultura latinoamericana, con muestras de las momias incas, los templos mayas, las gastronomías latinas y no limitarse a incluir en el show musical de fin de año a unos pocos artistas latinos de momento. Así como se da un importante y protagónico espacio para desplegar la cultura china, una de las más grandes de Asia y del mundo, los retos entre otros consisten en que culturas del continente americano sean promovidas. Si Estados Unidos ha adoptado a nivel de administración gubernamental una actitud de rechazo particular a los inmigrantes latinoamericanos, tiene la obligación moral de fomentar el desarrollo interno de los países del hemisferio y tribunas como Times Square pueden ayudar mucho a lograr este objetivo.

La cultura latinoamericana es tan grande y diversa y es motivo de gran orgullo cuando al pasar por la iluminada y congestionada Plaza del Tiempo, descubrimos promociones turísticas de Perú, Brasil o México, pero esto es muy de vez en cuando. Necesitamos apoyar a la comunidad latina con mayor exposición en lugares como este, a la par que se está rechazando a sus inmigrantes, es fundamental promover el desarrollo sostenido de Latinoamérica y con tantos aportes financieros, culturales, de mano de obra y creación intelectual, es una vergüenza que no existe un conocimiento suficiente de la riqueza latinoamericana.

Los oficiales electos, las agrupaciones comunitarias de base, la Alcaldía, etc., etc., tienen la obligación de asegurar esta presencia latina, de protegerla y promoverlas, independientemente de sus calcinaciones financieras, como una inversión y una forma eficaz de reducir la inmigración, promoviendo el desarrollo interno de los países americanos.

El fin de año en la ciudad más cosmopolita del planeta es algo espectacular, que no deja de intimidar, pero que tampoco es más fuerte que el gran sentimiento de fraternidad, hermandad y solidaridad que los seres humanos, más que en ningún otro tiempo de la historia, están buscando desesperadamente ante amenazas de destrucción del planeta.

Que este fin de año sea la oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la paz, del respeto a los recursos naturales, del respeto a la vida, a la diversidad y a la capacidad de diálogo y cooperación entre individuos, países de una sola raza que es la humana y de una sola nación que es la del planeta Tierra.

Feliz Nuevo Año a los seres de este pequeño punto azul del universo.

Times Square: Ayer y hoy

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