Felipe Santos, alcalde de Oaxakeepsie, pionero de la Guelaguetza en Nueva York

“No es solo hacer un festival para escuchar música y ver coloridas tradiciones, Guelaguetza es todos los días, es como podemos ayudar a los demás a través de nuestro trabajo, de nuestra ayuda a la gente, a nuestra comunidad en forma práctica y real.”

-Felipe Santos

Felipe Santos, oaxaqueño pionero en la celebración de la Guelaguetza.
Felipe Santos, oaxaqueño pionero en la celebración de la Guelaguetza.

La ciudad de Poughkeepsie, al norte del Estado de Nueva York, se encuentra a más de dos horas en tren de la Ciudad de Nueva York. Sin embargo, la distancia se esfuma ante la decisión del oaxaqueño Felipe Santos, sus compatriotas y amigos, para promover la Guelaguetza.

 

ALCALDE DE OAXAKEEPSIE

Poughkeepsie es una ciudad de origen nativo-americano, establecida por Algonquinos y cuyo nombre en lengua Wappinger “U-puku-ipi-sing” significa "refugio cubierto de caña cerca del arroyo” y es actualmente la capital de la Guelaguetza, la mayor celebración de la cultura oaxaqueña en el Estado de Nueva York. Felipe Santos nació en San Agustín Yatareni, a quince minutos de la ciudad de Oaxaca, en los valles centrales. Emigró a Nueva York a los catorce años y por méritos propios es el Alcalde de Oaxakeepsie. Es no solo el pionero de la Guelaguetza en el área Tri-Estatal, que inició en el 2007, es su mayor promotor y es parte del Grupo Folclórico de “Oaxakeepsie”.

Felipe Santos fundador de la primera Guelaguetza en Nueva York es parte del Grupo Folclórico de Poughkeepsie, con cuyos compañeros se trasladó a Manhattan para promover este gran festival cultural que se realizará el domingo 6 de agosto.
Felipe Santos fundador de la primera Guelaguetza en Nueva York es parte del Grupo Folclórico de Poughkeepsie, con cuyos compañeros se trasladó a Manhattan para promover este gran festival cultural que se realizará el domingo 6 de agosto.

¿Para que han viajado desde Poughkeepsie?

-Estamos aquí para promocionar la cultura de Oaxaca con su Guelaguetza, la cultura oaxaqueña en su máximo esplendor, con todo su colorido, trajes típicos, música, gastronomía y tradiciones, porque hay mucho de que hablar y conocer de Oaxaca.

 

¿Cómo fueron los inicios de la Guelaguetza?

-En realidad comenzamos hace diez años en una iglesia. Fue algo muy pequeño, pero después de ver la emoción de la gente, al contemplar la belleza de los trajes típicos de Oaxaca, las chinas oaxaqueñas, el penacho, los monotes de calenda, nos emocionó y continuamos, buscamos la forma de hacer la primera Guelaguetza como un festival más grande.

 

¿De dónde te surgió la idea?

-Mi prima, Rosa López me invitó a formar parte de la “danza de la pluma, un baile representativo que es un icono de mi cultura de Oaxaca y fue difícil, porque no tenía nación de lo que era, pero cuando vi el vestuario me encantó, comencé a formarme y encontrarme con toda esta cultura, sus ocho regiones, sus ofrendas y le dije a mi prima que organicemos la Guelaguetza, me preguntó que si estaba seguro y le respondí que sí. Comenzamos a recaudar fondos, a buscar donaciones para cubrir los gastos, la mayoría fue financiado con las donaciones de la gente.

 

¿Cuán grande es la comunidad mexicana en Poughkeepsie?

-Es aproximadamente de un treinta por ciento, aunque hay de todos los estados mexicanos, hay mexicanos de Puebla, de Veracruz pero el grupo más grande en Poughkeepsie en el valle de Hudson, es de Oaxaca, específicamente de los valles centrales del Estado de Oaxaca.

 

¿Cuál es la percepción de la comunidad anglo sobre los mexicanos en Poughkeepsie?

-Como en todo lugar hay gente buena y mala, pero desde que celebramos la Guelaguetza, que no lo llamamos festival latino, si no que es un festival de todos, que celebra la diversidad, las diferentes etnias, no solo de Oaxaca, sino de todas partes del mundo. Si usted va Poughkeepsie y habla con un anglosajón, un afroamericano, un asiático, todos saben lo que es la Guelaguetza, esta no es una fiesta de nosotros los oaxaqueños únicamente, si no de todos que quieran descubrir, aprender y para ejemplo tenemos una taiwanesa que desde hace seis años es parte de nuestro grupo de danza y se siente oaxaqueña.

 

¿Hay conexión con las comunidades artesanales de Oaxaca?

-Estamos muy abiertos a hacer una conexión binacional para ayudar a que nuestros artesanos vengan y pueda producir aquí, eso es algo que viene porque vamos a comenzar a traer artesanos y bailarines de Oaxaca. Por ahora me siento muy orgulloso porque se ha visto el interés y apoyo de diferentes comunidades, entre los mismos organizadores, Jorge Fierro es del Distrito Federal, Rodrigo Salazar de Puebla, Cuco y Aldo no son oaxaqueños. La gente ya se está enamorando, está conociendo, disfrutando y adoptando la Guelaguetza como algo propio.

 

¿Cómo ha ido creciendo la Guelaguetza?

-Cuando comenzamos eran mil personas en el parque, era solamente poder juntar cinco mil dólares para lograr armar el festival y con el transcurso del tiempo fueron tres mil, cuatro mil, cinco mil, este año esperamos alrededor de seis mil personas, que significa más trabajo, más esfuerzo, más vestuario y gastos. Este año vamos a tener a los “monos de calenda”, que son monigotes gigantes que uno se mete dentro y baila. Estamos trabajando y hablando con el gobierno de Oaxaca para traer a los padres mayores de oaxaqueños, eso es algo que lo vamos a hacer por primera vez para ayudar a la gente que esta aquí y que no puede viajar para verlos.

 

¿Qué platos oaxaqueños nos recomiendas probar en la Guelaguetza?

-Las tlayudas, son muy sabrosas, un tejate con maíz, cacao, ceniza y otros ingredientes, una bebida prehispánica muy sabrosa, van a encontrar chapulines, que están muy de moda, empanadas de flor de calabaza. Poughkeepsie se convierte en un Oaxaca, en un Guelaguetza auténtico, donde van a encontrar artesanía, agua de chilacayote, lo que usted quiera conocer de Oaxaca lo va a encontrar en Oaxakeepsie.

 

¿Cuál es el reto más grande que tienen?

-El dinero va y viene, pero preservar nuestra cultura, ese amor la patria, ha sido lo más difícil educar a los muchachitos nacidos aquí para que quieran continuar con el legado de sus padres.

 

Un mensaje final a los lectores

-Que no se olviden de sus tradiciones ni de su cultura. Hay que llevarlas en el corazón, en el alma, en la piel. Siempre lleva con orgullo tu piel y transmite a tus hijos el amor por tu cultura, porque las raíces son nuestro legado, esa es nuestra verdadera riqueza. Tratemos de llevar a nuestros hijos a un centro cultural en donde les podamos enseñar sobre el amor a nuestra patria.

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