Excelente producción de
LA ZAPATERA PRODIGIOSA
en Repertorio Español
Por Nilda M. Tapia IMPACTO LATIN NEWS
Otra muestra de excelencia de las Becas Van Leer.

Repertorio Español ofreció el estreno de la farsa violenta de Federico García Lorca, “La Zapatera Prodigiosa” bajo la dirección del ecuatoriano Andrés Zambrano, un joven director proveniente del acertado programa de becas Van Lier para directores que esta compañía de teatro viene ofreciendo por años. García Lorca se destaca más por el carácter trágico de sus obras que por su comicidad. Por eso, La Zapatera, una farsa picaresca y de excelente ritmo, ocupa un lugar muy especial en el repertorio de este autor, que introduce una gama de coplas agregándole al texto una extra dosis a la ya celebrada musicalidad de toda su dramaturgia. Me luce que Federico García Lorca le gustaba castañear con ciertas palabras para acentuar la música de otras…. Y Zambrano aprovecha esta musicalidad que emana de los textos de Lorca , agregándole la vena expresiva y nostálgica del moderno bolero, un detalle que ayuda a la audiencia a comprender el drama dentro de la farsa lorquiana.
La trama gira alrededor de un matrimonio desparejo en edades: ella, en su momento más esplendoroso de su juventud… él, un cincuentón inmaduro pero muy compuesto y sujeto a los dictados de una hermana mayor, que le dictó todo antes de morir. Se entabla una lucha de desigualdades entre ambos y la pareja que hubiera podido prosperar ya que la moza traía dos ingredientes vitales: amor y respeto, no logra su anhelado cometido. Las habladurías pueblerinas deshacen todo intento de unión en la pareja y el marido cansado, abandona su propia casa y se larga a buscar ese mundo que por dedicarse a su trabajo, se le fue de las manos sin siquiera saberlo... Al verse sola la zapatera, con asombrada diligencia cierra la zapatería y abre un bar para vender bebidas…Ella misma con su vigor juvenil lo atiende…atrayendo como clientes a cuanto hombre solitario deambula por el pueblo. No faltan los intentos por conseguir los fáciles favores, pero la zapatera, celosa de su reputación como mujer casada, los pone a los más osados de patitas en la calle y a los más juiciosos, a consumir y a pagar como Dios manda.
Al cabo de un tiempo y ocasionando gran tumulto en el pueblo, regresa el marido disfrazado de titiritero. Al ver a su mujercita tan bien instalada como respetable dueña de negocio, se prenda nuevamente de ella. Y aquí es donde hay que festejar la pluma lorquiana que resuelve este entuerto y le brinda a los actores un ágil diálogo. Andrés Zambrano aprovecha con mucha astucia este momento para mover sus personajes y conseguir extraerles actuaciones muy creíbles para zafar del peligroso desenlace folletinesco.
Zulema Clarés juega con su personaje y se mete de lleno en esta inquietante zapatera más que prodigiosa. Primero lo define con festones aterciopelados y dentro de ese marco, la Clarés borda el punto que le pide el momento. En síntesis, no recuerdo una zapatera más prodigiosa… Por otro lado, Gerardo Gudiño juega con dos zapatos: en el primer acto, es el marido quejoso y harto de una situación que ni siquiera ha buscado. En el segundo acto, saca el otro zapato y se convierte en el mejor titiritero, con movimientos briosos y muy apropiados a la farsa. Ah! y el troteo por esas calles de Dios lo convierte en un ser humorista y lleno de vida. Jamás deja entrever que debajo de ese disfraz se esconde el marido del primer acto.
Pietro González encarna a un Don Mirlo sin desperdicios, recamado de mohines y mímicas y agrandando sus diálogos con un maravilloso ingenio actoral. Mario Mattei como el alcalde supo jugarle a la doble intención del político y mostró gran soltura para que el espectador aprecie la intención lorquiana de mostrar la consabida doble cara de la política. Mariana Buoninconti y Edna Lee Figueroa forman un dúo ingenioso que con grandes recursos teatrales nos hicieron sentir la presencia de las vecinas que todo lo quieren saber y el de las rezadoras que todo lo quieren ver, mientras juguetean con las cuentas del rosario sin ninguna intención de rezarlo. Cuando no tiene parlamento, La Buoninconti juega con sus ojos como dos bolas de billar, con una elocuencia que no deja dudas. Edna Lee Figueroa, por otro lado, trabaja los huecos que deja la Buoninconti con marcado ingenio, acoplándose magníficamente al dúo con teatral eficacia. Un dúo que más que dos, fueron una multitud.
Las luces de Roberto Federico y la labor del sonido de Alfonso Rey arroparon y ayudaron sin entorpecer, mientras que el vestuario y la escenografía de Lenny Mendez lograron traer esta obra a nuestros días, en especial ese vestido de la zapatera que ayudó mucho al sex appeal del personaje y la quitó de la imagen de la ama de casa para dibujarla mucho más como hembra.
Esta puesta de La Zapatera prodigiosa pasará como un acierto mayúsculo, tanto de ingenio actoral como una gran labor de equipo, al mando del celoso director nacido en la artística Cuenca de un Ecuador que nos sorprende con sus valores. Por otro lado, este otro acierto de Andrés Zambrano pone de manifiesto el gran aporte que las Becas Van Lier le están dando al movimiento de teatro en español de



























