
ENTREVISTA EXCLUSIVA
En el amplio y muy activo local del Centro Cultural y Deportivo Dominicano de Nueva York (CCDD) entrevistamos a su presidente don Eufemio Hidalgo, quien encabeza las celebraciones por el quincuagésimo octavo aniversario de fundación institucional.

Don Eufemio Hidalgo nació el 20 de marzo de 1948 en Montecristi, al noroeste de República Dominicana, donde se produce gran variedad de mariscos, vegetales, sal y banano, una zona turística muy variada, donde creció comiendo sancocho y exquisitos platos preparados por su madre, quien era profesional de la cocina y trabajaba para un exclusivo club de la región.
Emigró a Nueva York el 4 de noviembre de 1978 y se instaló en la calle 162 y Broadway, en Manhattan. Comenzó trabajando en la industria de la confección y en 1988 inició una larga carrera como propietario de una bodega en la calle 89 y Northern Blvd. la cual mantuvo durante veinticinco años. Siempre ha estado vinculado al deporte, como aficionado y como directivo de softball. Esa vinculación inició el 27 de febrero de 1979. En 1993 ingresó como socio del Centro Cultural y Deportivo Dominicano de Nueva York, en el cual se ha mantenido durante tres décadas y es actual presidente. Don Eufemio es padre de siete hijos, dos de ellos nacidos en Nueva York, uno doctor y otro supervisor en la MTA.
De sus tres décadas en el CCDD, durante diecisiete años ha sido miembro de la directiva, ocupando todos los cargos de la institución, desde secretario general, tesorero, hasta vocal, etc., etc.
¿Por que a pesar de haber sido miembro desde 1993 y de haber ocupado todos los cargos, recién le eligen presidente?
- En el 2006 pude haber sido presidente y no acepté la responsabilidad, todavía tenía la bodega y la presidencia es un cargo de mucha responsabilidad y si yo me comprometo lo hago a carta cabal y en ese momento no podía, pero podía aceptar otro cargo que no fuera tan exigente y eso siempre lo tuve, fui tesorero, secretario general, tres años fui fiscal, sensor, vocal, la mayoría de los cargos de la institución, porque podía ejercerlos. Fui secretario general porque sabía taquigrafía, sé contabilidad y fui mecanógrafo, en una época donde no habían tantos recursos tecnológicos como ahora.
¿Cuándo y por qué cerró su bodega?
- En el 2013, por la subida exagerada de la renta. Inicié pagando dos mil dólares y ya estaba pagando siete mil ochocientos. Ya había ahorrado mi capital y consciente de que la vida es una sola, decidí cerrar la bodega.
¿Cuál cree que es el mayor reto que enfrentan los bodegueros?
-Tienen muchos problemas porque la policía no puede darles mucho servicio y el crimen no los deja en paz. A mí me asaltaron dos veces, yo soy tranquilo y dejé que se llevaran lo que quisieran, entonces la única protección que teníamos eran nuestras oraciones, uno ponía el pecho a lo que viniera.
¿Cómo ha afectado la inseguridad a la organización?
- Lamentablemente la situación en la ciudad en general se ha deteriorado, cada momento hay tiroteos, nosotros tenemos control aquí adentro, incluso tenemos un detector de metales, cámaras de vigilancia exteriors e interiores y tenemos un salón que se renta para actividades privadas, en el basement. Dentro de la entidad jamás hemos tenido problemas, porque existen regulaciones y porque hay una consigna entre todos los socios, cada uno de nosotros cuidamos por el bienestar y la integridad de la organización y de sus miembros.
¿Cuál es el reto más grande que tiene el centro actualmente?
- Primeramente arreglar las fallas y continuar con las cosas buenas, también es importante darle a la comunidad facilidades para que venga y participe más. Nosotros damos participación especialmente a la policía, a la comunidad, se los damos gratis y tratamos siempre de mantener dentro la armonía. Actualmente tenemos buenas autoridades en la directiva, tenemos como guía los estatutos, nunca faltan discrepancias y para quien inicie un problema hay sanciones establecidas, yo fui fiscal de la entidad en tres ocasiones y en ciertos cargos se requiere firmeza.
¿Cómo lograron tener un local propio?
- Cuando ocurrió el incendio de Happy Land, nosotros estábamos cerca, hasta que el Hospital Presbiteriano compró todo esos terrenos y nos dio un capital con el cual adquirimos la actual propiedad, la reparamos, pagamos la compra durante un tiempo y actualmente es nuestra.
¿Cómo promueven la integración con las demás comunidades?
- Hay participación de otras comunidades, especialmente puertorriqueños y colombianos, nosotros rentamos el local a todas las nacionalidades, especialmente mexicanos, que están creciendo en la ciudad. Nosotros no tenemos ese sentimiento de exclusión, como una entidad tenemos nuestras reglas y regulaciones, tenemos una buena seguridad y el que quiere participar se acoge a esas reglas, nosotros no discriminamos a nadie, todos son bienvenidos.
¿Cómo se siente de ser presidente?
- Es una gran responsabilidad, soy una persona que cuando se compromete, cumple. Vivo en Nueva Jersey y ahora tengo mi patio abandonado, porque hay prioridades y cuando uno acepta debe mantener su palabra. No han faltado discrepancias, pero sé en mi corazón que tengo experiencia, porque he sido parte de la entidad por muchos años, no me gusta que me digan presidente, lo que quiero es trabajar para que las cosas se encuentren bien, que todo esté bonito, en orden, limpio, funcionando y para eso se debe invertir, para lograr cambios hay que trabajar. Me siento bien y sigo adelante, porque estoy cumpliendo con mi deber. Anhelo que digan que cuando Eufemio fue presidente hizo un buen trabajo, no quiero ser el mejor, sino uno de los mejores.
Un mensaje final.
- A los socios, que siempre sigan el sendero del bien, que sean buenas personas, que trabajen unidos para hacer algo positivo por nuestra sociedad, para progresar y disfrutar de ella. A los nuevos socios, que se integren, para que lleguen a ser directivos en el futuro, aprendiendo de los que no somos tan nuevos, pero que tenemos experiencia. Mi vicepresidenta es maestra jubilada, con mucho talento, vamos a instaurar entrenamiento para que conozcan sobre el manejo de una entidad sin fines de lucro. Es importante transmitir el conocimiento para que un proyecto continúe y para ello, se debe preparar líderes para el futuro.


























