
Nilda M. Tapia
Nueva York (ILN).- Como parte del Festival Stage Fest, se estrenó en Nueva York la obra de Sabina Berman, “Muerte Súbita” en la íntima sala del Hotel Gershwin en la calle 27 de Nueva York.
Bajo los auspicios del grupo Bridge Playhouse y con un elenco compuesto por el galardonado actor de carácter, Alfredo Huereca, el actor mexicano Rodrigo Cuevas, la joven actriz argentino-australiana Ana Grosse y dirigida por el talentoso teatrista Daniel Jaquez, esta producción es uno de tantos aciertos que se viene observando entre los componentes del movimiento de teatro en español de Nueva York.
Estuvo respaldada por técnicos y teatristas con varios años de experiencia en este movimiento cuyas destrezas, tanto artísticas como técnicas lograron un acabado muy interesante.
La obra de la mexicana Sabina Berman presenta tres caracteres bien definidos. Andrés, un escritor cuya única meta es la de concluir con su novela antes que el edificio donde reside, condenado por las grietas del último sismo, se venga abajo, su pareja Gloria, una exitosa modelo de publicidad cuyo objetivo es ese, aparejarse, y Odiseo, un bisexual desquiciado y caprichoso que busca una pareja sumisa que le aguante sus locuras.
La relación entre el escritor y la modelo no está aún muy consolidada.
Envuelto en ese mundo solitario de la literatura, Andrés no logra satisfacer las aspiraciones de Gloria.
En su perversidad, Odiseo percibe esa debilidad y aprovecha el momento a solas con ella para seducirla, mediante el acoso caprichoso y abusivo, seguro de que al regreso de Andrés, los encuentre a ambos en plena acción sexual.
Al regreso, Andrés rompe con Gloria y quiere deshacerse también de la presencia de Odiseo, a quien rechaza.
Este sigue insistiendo y al verse rechazado, Odiseo destruye despiadadamente al escritor, reduciéndolo a la nada.
Quema el manuscrito ya terminado de la novela y la obra concluye con el sadismo más despiadado…

La Berman logra con una dramaturgia exquisitamente armada, un diálogo fecundo y entretenido, casi cinematográfico, dibujando sus caracteres con la diversidad de matices dignas del mejor acuarelista.
Alfredo Huereca se pasea con holgada destreza por los vericuetos de su morbosa bisexualidad, invadiendo, acosando y exigiendo atención de sus víctimas no importe su género.
Logra meterse en las sutilezas del escritor que rechaza con vigor sus avances y juega al macho irresistible al invadirle alevosamente el territorio femenino a su frustrado amante. Rodrigo Cuevas maneja una actuación más subjetiva… Aprovecha los ágiles diálogos dramáticos para resaltar la riqueza de su personaje.
Ana Grosse aprovecha también la rica trama para acentuar los momentos chispeantes, aunque se queda corta en proyectar toda esa gama de herramientas que la Berman le entrega a cada actor, especialmente a ella, la única mujer del trío.
El diseño del set y la utilería de Susan Zeeman Rogers nos metieron cómodamente en el ambiente decadente que exige la trama. Alfonso Rey hizo uso muy efectivo de la luz y el sonido para acompañar a un diálogo lleno de momentos cruciales que requerían ese subrayado dramático. Jorge Castilla dio en la tecla justa con el vestuario…sin remilgos pero de gran autenticidad y con gran sentido estético en la forma y color.
Las presentaciones son en las accesibles instalaciones del The Gershwin Hotel, en la calle 27, casi esquina con Quinta Avenida, en Manhattan, y estará en cartel hasta el 23 de junio. Para más información, digitar www.Bridgeplayhouse.com.



























