EDITORIAL
A medida que la ciudad de Nueva York experimenta una nueva normalidad después de convertirse por varios meses en el epicentro mundial de la pandemia del COVID-19, cientos de personas están regresando a la oficina para realizar sus jornadas de trabajo.
Mientras que miles o quizás millones de ellas, se enfrentan a decisiones difíciles porque prefieren continuar con el teletrabajo, lo que ha generado un inmenso debate entre autoridades, población y propietarios, sobre que se hará con las oficinas que se encuentran vacías en la ciudad.
Este tema ha generado tanta controversia que el senador estatal Michael Gianaris, ha realizado una propuesta innovadora de comprar edificios comerciales que a raíz de la pandemia mantengan dificultades financieras y convertirlas en viviendas, especialmente para personas que obtienen bajos ingresos.
Si bien, algunos edificios u hoteles todavía no se recuperan a pesar del dinamismo económico que experimenta la ciudad post pandemia, muchas personas han resaltado que, aunque Nueva York, se encarrile en su curso económico que traía antes de la pandemia, no van a regresar a la oficina.
Algunos atribuyen a que, trabajar desde casa fomenta la innovación, y acudir a la oficina reduce los niveles de creatividad, aunque, estas teorías aún no están comprobadas científicamente, existen diversos estudiosos del tema que defienden sus investigaciones realizadas.
Otros, por ejemplo, han expresado constantemente que regresar a la oficina significa perder varias horas en el día que se podrían ocupar en ser más productivo en el trabajo desde casa o bien, permanecer más tiempo con la familia, para tiempos de ocio, deporte o recreación.
Aunque, es importante mantener una buena comunicación entre compañeros de oficinas, a través de las plataformas digitales de videollamada que sobresalieron durante la pandemia del COVID-19, se ha demostrado que también se puede mantener una muy buena relación, y llevar a cabo efectivamente los trabajos.
El director de Recursos Humanos de Zillow, el mercado de Bienes Raíces, sugirió una propuesta que es bastante viable en la ciudad de Nueva York y que se podría complementar con la legislación que proponen los funcionarios electos.
Replantear a las oficinas como un lugar para que la gente vaya de vez en cuando, lo que se podría realizar es: acondicionar los espacios de los edificios para que los empleados puedan reunirse o socializar, mientras el trabajo que se realiza diariamente sea a distancia.
Las empresas en la ciudad de Nueva York mantienen horarios rígidos de oficina de 40 horas, realizando pagos extras a personas que permanecen más tiempo en la oficina, lo que no asegura que esas horas extras, sean invertidas en trabajos que están reglamentados en horario laboral.
En la ciudad de Nueva York se ha vuelto común ver muchos hoteles y edificios de oficinas completamente vacíos durante más de un año, lo que ha permitido al gobernador Cuomo, hacer eco de comprar, adquirir, restaurar y mantener bienes raíces comerciales en dificultades” para convertirlos en vivienda.
La Junta de Bienes Raíces de Nueva York (REBNY) ha abogado por un programa de conversión durante la pandemia y apoyó la propuesta del gobernador Andrew Cuomo.
El vicepresidente senior de REBNY, Paimaan Lodhi, dijo a Fast Company que los edificios más antiguos serían más fáciles de convertir para uso residencial, con aproximadamente 150 millones de pies cuadrados de espacio para oficinas de Clase B y C disponibles.
Esta propuesta que posiblemente pueda crear inconformidad en algunas zonas exclusivas de Manhattan, ya ve ciertas pinceladas de posible aprobación con un Senado y Asamblea estatal de mayoría demócrata.
Por otra parte, negocios que apenas ven indicios de una recuperación y que están en contra de estas propuestas, han dicho que están remodelando sus edificios con tal de no verse afectados con esta medida.
Algunos desarrolladores de viviendas, por ejemplo, no ven viable esta propuesta de convertir las oficinas o hoteles en viviendas, porque los códigos de construcción lo podrían dificultar.
Para los apartamentos de viviendas, la regulación exige que deben tener al menos 150 pies cuadrados, mientras que las habitaciones de hotel u oficinas pueden ser más pequeñas, o bien depende del tipo de oficina que se tenga que remodelar.
Dentro de los apartamentos se requiere cocinas, lo que interferiría en la construcción inicial al construir nuevas cocinas, o al menos que se acondicionen los espacios para cocinas compartidas, lo que podría generar incomodidad entre los inquilinos.
Pero bien, ese es un tema que posiblemente se resuelva con la aprobación de una ley. Es importante considerar que los entornos que vemos en una oficina representan agotamiento o falta de interés, ya que, interactuar cara a cara podría ser un trabajo que esté diseñado para otras áreas, tales como la ingeniería, arquitectura o diseño.
Varios expertos han expresado que, el uso de las oficinas es propicio para quienes involucran objetos físicos, aunque ha habido diseñadores de moda que han montado su propio taller en sus casas.
Por ahora, es muy importante esperar cómo se recupera la ciudad de aquí a uno, dos y hasta tres años. De no existir una recuperación económica y un posible retorno de empleados a las oficinas, si podría ser viable convertirlas en viviendas, ya sea públicas o de alquiler.
¿Cómo avanza la ciudad de Nueva York con los precios de alquiler?


























