EDITORIAL
La pandemia global del COVID-19 afectó drásticamente la ciudad de Nueva York, cobrando más de 30,000 vidas y provocando el cierre total o parcial de importantes sectores de la economía local.
Si bien hasta ahora hemos visto pinceladas de una recuperación económica con la relajación de las restricciones, las autoridades y los empresarios están en un momento en el que deben actuar rápidamente por la solidificación de la tan ansiada recuperación que beneficiaría a todos los sectores de la ciudad.
Es muy importante tener en cuenta que hasta la fecha en la ciudad de Nueva York el empleo continúa estancado, lo que no permite mantener un crecimiento sólido y continuo. Y, la llegada de la variante Ómicron afectó el curso de la economía.
Tanto el alcalde Eric Adams como la gobernadora Kathy Hochul, han realizado nuevos anuncios relajando algunas medidas restrictivas pandémicas, lo que genera una visión de hacia dónde se está encaminando Nueva York.
Ahora que los contagios atribuidos a la variante Ómicron están disminuyendo, la actividad económica y comercial asociada a la pandemia nos denota la necesidad de convivir y aceptar el virus, Así mismo, adaptarnos a este ritmo de esta nueva normalidad en donde el COVID-19 siempre estará entre nosotros.
Es muy difícil predecir cuándo se acabará la pandemia, sin embargo, para retornar a ese característico ritmo de la ciudad de Nueva York, será necesario que tanto las empresas privadas como públicas, generen incentivos en los empleados y brinden las protecciones necesarias para evitar contagios.
La ciudad de Nueva York y el país atraviesan un momento inflacionario y de contracción económica, siendo la Gran Manzana la que más ha sido deteriorada al enfrentar choques negativos de oferta y demanda en sectores como, restaurantes, turismo, comercio, etc.
Generar nuevas inversiones en estos importantes sectores económicos, se traduce de alguna manera en asistir a las comunidades que mayormente fueron afectadas por la pandemia del COVID-19, representando las mayores tasas de contagiados y fallecidos, antes quienes del 2020 mostraban una trayectoria de crecimiento y sostenibilidad en el tiempo.
El alivio que recibieron las familias en Nueva York como el Fondo de Trabajadores Excluidos fue un ejemplo de incentivo para acelerar la recuperación económica de Nueva York, en un momento en que ayudaba a las familias que atravesaban diferentes dificultades a lidiar con las consecuencias provocadas por la pandemia.
Con las nuevas decisiones de las autoridades, la economía de la ciudad de Nueva York tiene espacio para crecer en el corto y mediano plazo. La llegada de la variante Ómicron frenó un poco la actividad económica, que si bien con la llegada de turistas para la época de navidad tuvo un empuje.
Eric Adams ha sostenido que sus estrategias y planes de recuperación harán que Nueva York, regrese con más fuerza. No obstante, su administración debe mantener la mirada fija en los problemas estructurales que COVID-19 provocó en las comunidades circundantes y más vulnerables.
Sera de vital importancia eliminar la burocracia y coordinar con todas las agencias de la ciudad y trabajar en sociedad con socios privados y sin fines de lucro para asegurar de que la tan ansiada recuperación se haga efectiva en los cinco Condados, en cada barrio y calle.
El bajo dinamismo económico que experimentó la ciudad de Nueva York durante la pandemia denota la necesidad urgente de combinar fuerzas y sacar un flote ese desequilibrio económico y financiero.
A medida que los cuellos de botella en el suministro se alivian gradualmente, es probable que la economía supere algunos de estos obstáculos e impulse el crecimiento.
Este impulso a corto y mediano plazo posiblemente no sea suficiente para abordar los desafíos que se avecinan.
Desde la municipalidad y el estado se necesita aún más necesita invertir en una recuperación económica fuerte y prolongada que beneficie a todas las familias estadounidenses, incluso en el contexto de los anuncios que han realizado las autoridades encaminadas en esta nueva normalidad.
Debido a que miles de neoyorquinos están sin empleo es necesario traerlos de nuevo a sus trabajos. En segundo lugar, es probable que la economía hubiera crecido después de 2019 antes de la llegada de la pandemia y, por lo tanto, se necesitará que las autoridades tomen algunas medidas para ponerse al día donde hubiera estado.
Esta nueva normalidad que trata de mantener un enfoque agresivo para liderar la recuperación se trata de una ardua labor, sobre inclusión y la equidad de la ciudad de Nueva York, coordinada a través de agencias gubernamentales, organizaciones sin fines de lucro y el sector privado para garantizar que todos trabajen juntos bajo una misma línea de recuperación.
Aprovechar el sólido desempeño actual para garantizar una recuperación robusta continua también significa corregir estos desequilibrios que persistieron después de la Gran Recesión de 2007 a 2009. Estos esfuerzos estarán basados en defender las empresas de minorías y mujeres, impulsando la justicia económica en todos los} esfuerzos de recuperación.
Expertos en economía han expresado que la recuperación de la ciudad de Nueva York tomará mucho tiempo, pero lo más importante es dar ese paso que permitirá tomar la iniciativa y avanzar.
Se vislumbra una nueva normalidad para la ciudad de Nueva York



























