Es fundamental apoyar a las madres latinas

EDITORIAL

Las madres, a pesar de que la naturaleza les ha dotado de cualidades especiales para responsabilizarse del gran trabajo que significa engendrar, criar y educar a los hijos, tienen enormes retos en una ciudad donde aún persiste la discriminación y el machismo.

Las madres latinas enfrentan innumerables retos, independientemente de la industria laboral en la cual se desempeñen profesionalmente, las estadísticas demuestran que en su mayoría son responsables de su familia a nivel emocional y económico y que son el grupo con los mayores niveles de pobreza en una de las ciudades más ricas del mundo.

Hay avances importantes en términos empresariales y educativos, pero las brechas salariales, el acceso a cargos bien remunerados en diferentes industrias, que reflejen equidad, todavía requiere de una lucha social permanente. 

Si por un lado las empresas de propiedad de mujeres generan fuentes de empleo, impuestos y movimiento de la economía a nivel local, las mujeres en la ciudad de Nueva York contribuyen con un aporte no registrado de su mano de obra y trabajo sin pago por el cuidado de las familias y seres queridos, además contribuyen a las artes, la cultura y el fortalecimiento de las comunidades en diferentes y muy diversos aspectos. 

Poco a poco las mujeres van logrando mayor representación, sin embargo el trabajo de las mujeres no es justamente valorado y existe en muchas áreas un vacío de poder y de representación.

A nivel empresarial, hasta que las mujeres tengan más acceso y representación igualitaria en puestos de alto rango, seguirán teniendo de manera desproporcionada, menos poder adquisitivo que los hombres. 

El cierre de la brecha salarial requiere que más latinas entren a profesiones de salarios más altos y que ahí tengan el mismo acceso a puestos de alto nivel y a oportunidades de crecimiento salarial.

El Estado y la Ciudad, han desarrollado medidas para avanzar en prácticas de contratación y de empleo más equitativas, a pesar de lo cual las grandes disparidades en los salarios persisten, en general el trabajo de las mujeres latinas no es justamente valorado. 

Gracias a nuevas leyes, como la Ley Local 67, que entró en vigor en octubre del 2017, las mujeres tienen los mismos beneficios de ley que los hombres y los empleadores no pueden pedir a los posibles empleados sus historias salariales para fijar los salarios, permitiendo la posibilidad de perpetuar la discriminación salarial previa, basada en el género y la raza, una práctica muy común en todo tipo de trabajo, a pesar de que la Ley de Igualdad Salarial (1963) a nivel federal, prohibe la discriminación salarial basada en el género y la Ley de Derechos Civiles (1964) permitió que la raza se convierta en una clase protegida, por lo cual no se puede discriminar a nadie, las mujeres de color continúan experimentando discriminación en el trabajo sobre la base de su sexo y de su raza.

Muchas leyes locales están sujetas a la legislación aprobada por el Estado, cuya obligación es proteger a las madres trabajadoras. 

Simultáneamente es importante para la comunidad latina construir la diversidad en el liderazgo, promover la educación y organización de las mujeres, incluyendo a las amas de casa y madres de toda profesión.

Es necesario cambiar las percepciones sobre el valor del trabajo y la capacidad de las mujeres para el liderazgo, por lo tanto requerirá el cambio de la mentalidad, por la cual la mujer tiene responsabilidades y trabajo sin ningún tipo de remuneración ni derechos. 

La gravedad de la brecha salarial, la extensión de la pobreza y las profundidades de la segregación ocupacional, dejan claro que se necesitan cambios de liderazgo y políticas específicas, para romper las barreras estructurales y sociales.

Mientras la brecha salarial persista, el bienestar y la seguridad económica de las madres latinas y de la economía de la ciudad no podrán desarrollarse en todo su potencial. 

Si la brecha salarial de género se cerrara, las más 300.000 mujeres latinas que trabajan a tiempo completo, durante todo el año en la ciudad de Nueva York, contribuirían con 11.8 mil millones más en ingresos para la economía local.

Continúa la lucha para lograr equidad de género para las mujeres y madres trabajadoras latinas. 

El aumento del salario mínimo, la posibilidad de lograr que se reconozcan y paguen horas por enfermedad y asistencia familiar, el establecimiento de la declaración de derechos para las trabajadoras domésticas, son pasos importantes, pero se requiere un cambio de mentalidad en la comunidad latina, incluyendo a los educadores, líderes comunitarios y medios de comunicación, para terminar el racismo y el sexismo estructural que sustentan las disparidades existentes.

A pesar de que la ciudad de Nueva York tiene una de las leyes más fuertes contra la discriminación a nivel nacional, la discriminación contra las madres trabajadoras persiste y es crucial sensibilizar y educarles sobre sus derechos. 

Es fundamental preparar a las madres del futuro, apoyando a las niñas y adolescentes de ahora, particularmente en una ciudad donde los porcentajes de depresión y suicidio entre las adolescentes es elevado, lo que pone en grave riesgo el empoderamiento sostenido de la comunidad latina.

Hay que erradicar la desvalorización cultural que existe del gran trabajo y esfuerzo de las madres y de las maestras, - la mayoría de los maestros de la ciudad son mujeres-, porque ejercen el más difícil y noble trabajo de la humanidad, formar a los ciudadanos del futuro.

 

Retos de las madres latinas de Nueva York

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