ELECCIONES 2012: "Caucus", primarias y convenciones, un proceso para elegir el presidente

ELECCIONES 2012

"Caucus", primarias y convenciones, un proceso para elegir el presidente

Por Jorge A. Bañales

Washington.- Un intrincado proceso de "caucus", primarias y convenciones partidistas conducirá a la elección (o reelección) dentro de un año del presidente de los Estados Unidos mediante voto indirecto de menos de la mitad de los ciudadanos habilitados para sufragar.

El trámite de selección de candidato se limita, en esta ocasión, al Partido Republicano ya que -a menos que las tribulaciones económicas fomenten una rebelión en sus filas- el Partido Demócrata buscará la reelección de Barack Obama.

Los demócratas, que se ahorrarán el esfuerzo y el gasto de la temporada de primarias, coronarán a su candidato el 6 de septiembre de 2012 en el teatro Time Warner Cable Arena de Charlotte, en Carolina del Norte.

Los republicanos, en cambio, ya están trenzados en el espectáculo abigarrado que comenzó con casi una decena de aspirantes a candidato presidencial y que se intensificará cuando algunos de los competidores queden por el camino, derribados por los datos penosos en las encuestas o por agotamiento de sus recursos financieros.

Este año ya ha habido pujas de algunos estados por ser los primeros, o al menos contarse entre los primeros, en el arranque de los "caucus" y las elecciones primarias pero, según el cronograma hasta hoy, se mantienen las tradiciones.

Iowa tendrá el primer "caucus" el 3 de enero, y Nuevo Hampshire la primera elección primaria el 10 de enero.

El programa concluye el 26 de junio con las primarias de Utah.

Un "caucus" es una asamblea de ciudadanos afiliados al partido, reunida para seleccionar su candidato presidencial y los delegados que irán a la convención nacional en representación de ese estado.

Dado su carácter restringido, los "caucus" atraen a las personas más politizadas que son, asimismo, las que tienen posiciones ideológicas más extremas.

Como resultado, los candidatos más votados en los "caucus" a veces son los menos atractivos para el resto de los votantes no afiliados a partido alguno.

La expresión "elecciones primarias" luce simple, pero no lo es: hay "primarias cerradas", "primarias abiertas" y "primarias generales".

En las primarias cerradas de un partido pueden votar solo los ciudadanos afiliados a ese partido; en las abiertas pueden votar los ciudadanos afiliados a cualquier partido, y en las terceras pueden votar los ciudadanos sin filiación política.

De modo que las "primarias cerradas" expresan posiciones un poco más moderadas que los "caucus" pero igualmente partidistas, en tanto que las "abiertas" pueden atraer a un contingente de votantes más amplio y menos dogmático, y las "generales" atraen a los independientes.

Las "primarias abiertas" también ofrecen la oportunidad de jugarretas partidistas: si el partido A percibe que uno de los precandidatos del partido B se perfila como contendiente temible, puede invitar a sus simpatizantes a que voten por algún rival en la primaria del partido B.

En 2008 hubo grupos conservadores que convocaron a los republicanos para que en las primarias demócratas votaran por la entonces senadora de Nueva York, Hillary Clinton, porque percibían a Obama como un candidato con muchas más posibilidades de ganar en la elección presidencial.

Durante dos décadas un hito en el ciclo preelectoral ha sido el "supermartes", uno de esos días de invierno cuando varios estados celebran sus "caucus" o primarias.

El "supermartes" de 1988 tuvo votaciones en 24 estados, pero el de 2012, que caerá el 6 de marzo, tendrá elecciones o "caucus" en apenas diez y para entonces probablemente la contienda entre los republicanos se habrá reducido a dos o tres aspirantes.

El Partido Republicano coronará a su campeón el 29 de agosto en Tampa, Florida.

El 6 de noviembre menos de la mitad de los votantes registrados -que son a su vez alrededor del 60 % de los ciudadanos que podrían votar- concurrirá a sufragar en la elección de delegados a un Colegio Electoral, donde los estados están representados proporcionalmente a su población.

Y ésa, en definitiva, es la aritmética que resulta en la elección de un presidente de los Estados Unidos: la conquista de los estados que sumen suficientes "votos electorales" aunque, como en 2000, resulte ganador el candidato con menos votos populares.

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