EL TOMA Y DACA

EL PAY-TO-PLAY, o toma y daca en la alcaldía, en otras palabras, la política de yo te financio y tú -a cambio- me das lo que yo te pido en tu administración, tiene ‘entre dos y tres’ (léase en serios aprietos) al alcalde Bill de Blasio.
EL PAY-TO-PLAY, o toma y daca en la alcaldía, en otras palabras, la política de yo te financio y tú -a cambio- me das lo que yo te pido en tu administración, tiene ‘entre dos y tres’ (léase en serios aprietos) al alcalde Bill de Blasio.

El ‘pay-to-play’ o toma y daca, en otras palabras, la política de yo te financio y tú -a cambio- me das lo que yo te pido en tu administración, tiene ‘entre dos y tres’ (léase en serios aprietos) al alcalde Bill de Blasio.

Si The Daily News y The New York Post, regularmente antagónicos han coincidido en los últimos días, es que algo huele muy mal en la administración de Blasio.

El empresario Jona Rechnitz testificó la semana pasada que él le daba dinero a montones a la campaña del alcalde, a cambio de favores que iban desde ganar licitaciones, tener información privilegiada así como nombrar a quien quisiera en su administración.

Confesó que dando cuando menos $160 mil les abrió las puertas del city hall que le dio “derecho” a cuando menos a un contacto ‘chat’ a la semana con funcionarios de su administración o al mismo alcalde.

De Blasio, según el Post, llamó el año pasado la relación con Rechnitz “no particularmente cercana”, aunque según un testigo, le facilitó su celular y correo electrónico personal a Rechnitz.

Acá no hay caso Odebrecht, que actualmente ventila casos de corrupción en varios países de Latinoamérica, pero huele a corrupción “legal”, al menos hasta ahora parece así. Todo esto salió a la luz a raíz del juicio que se ventila contra el jefe del sindicato de Correcciones, Norman Seabrook.

Rechnitz lo habría sobornado para conseguir que los $20 millones de las pensiones del sindicato de trabajadores se invirtieran en un fondo de inversiones de un amigo suyo.

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