El Repertorio Español presentó “La Dama Duende” de Calderón

Por Fernando Campos

Como parte del Programa de Directores Jóvenes Van Lier, Repertorio Español ha estado ofreciendo un ciclo de obras del Siglo de Oro español, entre las que nos tocó ver hace poco una versión contemporánea de la comedia de Pedro Calderón de la Barca, “La dama duende”, bajo la dirección del argentino Julián Mesri.

Los actores reunidos por este talentoso director son sin duda de buen grado profesional, pero a pesar de que nadie puede regatear las cadencias del elegante castellano del Siglo 17 que de ellos se escucha, no seríamos sinceros si pasamos por alto un cierto anacronismo que se percibe a lo largo de la producción.

En algunas ocasiones se han logrado buenas adaptaciones modernas de piezas clásicas de un Shakespeare, como es el caso de “Julio César”, “Romeo y Julieta” y “Macbeth”, y hasta de tragedias griegas como la “Antígona” de Sófocles, con la intención fundamental de establecer paralelos con la realidad contemporánea. Pero el teatro no deja de ser una experiencia subjetiva, y gran parte del encanto de las comedias de capa y espada, como es el caso de  “La dama duende”, radica precisamente en el elemento visual que imparten la escenografía y los vestuarios de época.

Ahora bien, obviado ese detalle, es para crédito de Mesri que su montaje mantuvo un ritmo que no decayó en ningún momento, pero sobre todo que supo sacarle buen partido a su atractivo elenco, empezando por Soraya Padrao, muy bien seleccionada para el papel de Doña Ángela, quien bien se las arregla para conquistar el Don Manuel confiado a Eric Robledo, a pesar de los subterfugios tendidos por los hermanos de la sagaz dama titular.

Por su parte, Gerardo Gudiño dio buena cuenta de su ya conocida habilidad histriónica como el Don Luis, mereciendo por otro lado la bienvenida a las tablas de Repertorio dos figuras para nosotros nuevas, Alfredo Tauste como el Don Juan y María Viteri como la Beatriz. Pero como sucede con frecuencia en piezas de esta naturaleza, mucha de la chispa recayó en la servidumbre, llevándose los honores la Isabel interpretada por Mariana Buoninconti, y por sobre todos Alfonso Rey, quien estuvo sencillamente estupendo como el gracioso Cosme.

 

 

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