Macarena Vidal

Washington.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, apeló al Congreso a dejar de lado las pugnas partidistas y a apoyar un amplio plan de empleo valorado en cerca de 447.000 millones de dólares y que, según aseguró, dará "un impulso a la economía".
El plan, requiere para su puesta en práctica la aprobación del Congreso, donde los demócratas controlan el Senado y los republicanos dominan la Cámara de Representantes, lo que puede dar lugar a una pugna partidista similar a la protagonizada este verano en torno al aumento del techo de la deuda.
Previéndolo, la propuesta de Obama contiene numerosos elementos que pueden agradar a los republicanos.
Entre ellos, recortes de impuestos que representan casi la mitad del valor del plan, según los cálculos de la Casa Blanca.
Además, el presidente se compromete a que el plan esté completamente pagado.
Para ello propone que el "súper comité" que se creó en el Congreso para identificar antes de diciembre 1,5 billones de dólares en recortes al gasto público sume a esa cifra el costo del plan, bautizado como "Proyecto de ley para los empleos estadounidenses".
El día 19, además, expondrá, según adelantó, un plan complementario "más ambicioso" para atajar el déficit presupuestario y la deuda pública, la prioridad absoluta del Partido Republicano y, sobre todo, de su corriente más conservadora, el Tea Party.
Esa próxima propuesta "no sólo cubrirá el coste de este proyecto de ley, sino que estabilizará nuestra deuda a largo plazo", precisó. En su discurso, Obama recordó una y otra vez que "todo lo que está aquí es el tipo de propuesta que han apoyado tanto republicanos como demócratas".
Además de las propuestas con un claro guiño hacia los republicanos, el plan contiene también iniciativas del agrado demócrata, entre ellas extensiones de los subsidios al desempleo o asignaciones para contratar de nuevo a maestros despedidos por falta de fondos.
Se prevé también la inversión en infraestructuras, incluida la rehabilitación de viviendas vacías o sujetas a ejecución hipotecaria. El plan "dará un impulso a la economía que se ha estancado y dará confianza a las empresas de que, si invierten y contratan, habrá clientes para sus productos y servicios", señaló.
En la actualidad, el desempleo en EE.UU. -la gran preocupación de los votantes de cara a los comicios de 2012- se encuentra en el 9,1% y los analistas ven escasas posibilidades de que descienda de manera significativa a corto plazo.
Ello representa un problema para el presidente estadounidense y sus aspiraciones a la reelección, en momentos en los que su popularidad se encuentra en los niveles más bajos de su mandato, según las encuestas.
El presidente Obama, envió al Congreso su plan, por 447.000 millones de dólares, para la creación de empleos y repitió, al menos una docena de veces, que los legisladores "deben aprobar esta ley ya".
"Este plan pondrá a la gente a trabajar, nuevamente, en todo el país", señaló Obama en un discurso de 11 minutos desde el Jardín de las Rosas en la Casa Blanca, en el cual advirtió a la oposición republicana de que no debe "jugar a la política con esto".
"Faltan catorce meses para las próximas elecciones y millones de estadounidenses sin trabajo no pueden esperar hasta entonces", sostuvo el presidente, quien recordó que su propuesta toma ideas de republicanos y demócratas, por lo que puede ser apoyada por ambos partidos, y no añadirá "ningún centavo" al déficit.
Tras más de dos años de la peor recesión en casi ocho décadas, el índice de desempleo en EE.UU. se mantiene por encima del 9% de la fuerza laboral, y un 43% de las personas en paro han estado sin un empleo por más de seis meses.
Según Obama, su plan dará empleos a maestros, policías, bomberos y a "millones de trabajadores de la construcción que están desempleados". "Hay más de 35.000 escuelas que necesitan reparaciones", sostuvo Obama, quien además indicó que su plan ofrece "reducciones de impuestos a las pequeñas empresas que contraten a personas que hayan estado desempleadas por más de seis meses".
La Casa Blanca tambien presentará ideas más precisas sobre cómo financiar el plan.
El presidente se limitó a subrayar que todas las medidas previstas tendrán la financiación garantizada e insistió en que los "millonarios y multimillonarios" del país tendrán que contribuir con su "justa parte" a los esfuerzos para sacar la economía a flote.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, aseguró que el plan de creación de empleo presentado por el presidente, Barack Obama, generará "efectos sustanciales y poderosos" en la economía.
"Con los recortes de impuestos y las inversiones en infraestructura vamos a lograr que la gente tenga más dinero en los bolsillos, lo que facilitará que se creen más puestos de trabajo", indicó Geithner.
El secretario del Tesoro instó al Congreso de EE.UU. a que apruebe el plan propuesto por Obama.
Este plan, por un valor de 447.000 millones de dólares, incluye reducciones de impuestos para empresas que contraten a nuevos trabajadores, rebaja de impuestos sobre el salario de los trabajadores y las pequeñas empresas, e inversiones en infraestructura.
Geithner indicó que una de las ideas de fondo es que "las empresas vean más demanda para sus productos" para volver a poner en marcha la economía.
No obstante, reconoció que algunas de las medidas, como la inversión pública en infraestructura, necesitará "de un mayor tiempo para materializarse".
Además, afirmó que "lo más adecuado sería combinar estas medidas con un plan de reducción del déficit a medio plazo", para asegurar unas cuentas públicas saludables.
La ampliación del seguro de desempleo beneficiaría a 1,1 millones de hispanos
La prolongación del seguro de desempleo que ha propuesto el presidente de EEUU, Barack Obama, dentro de su plan de empleo beneficiaría a 1,1 millones de hispanos, entre los que la tasa de paro es del 11,3 %, superior a la media del país.
Así lo explicó la directora de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz, en una conferencia de prensa en la que detalló cómo repercutiría en los más de 50 millones de hispanos del país el nuevo plan de empleo de Obama.
El desempleo, cuya media nacional es del 9,1%, es la gran preocupación de los estadounidenses, y afecta con más crudeza a los hispanos, de los cuales un millón ha estado sin trabajo durante seis meses o más.
Obama, que ya amplió el seguro de desempleo el pasado diciembre, pidió el jueves que se prolongue hasta 2012, lo que evitaría que 1,1 millones de hispanos pierdan la prestación el próximo año.
Asimismo, el mandatario estadounidense abogó por reformas e incentivos fiscales que ayuden a los desempleados de larga duración a encontrar un trabajo.
El plan demócrata propone también recortes de impuestos destinados a las pequeñas empresas del país, unas reducciones de las que se beneficiarían, según los cálculos de la Casa Blanca, unos 250.000 negocios de propiedad hispana.
Para que el plan, bautizado como "Proyecto de Ley para los Empleos Estadounidenses", pueda ponerse en práctica tiene que ser aprobado en el Senado, controlado por los demócratas, y la Cámara de Representantes, dominada por republicanos.
De aprobarse, una de sus consecuencias sería la inversión de 15.000 millones de dólares en un proyecto nacional para crear empleo en la construcción, un sector golpeado de manera importante por la crisis y en el que son muy numerosos los trabajadores hispanos.
Estos empleos consistirían en la restauración y reforma de miles de hogares, así como de negocios desocupados y embargados.
Así, el denominado "Proyecto Reconstrucción" crearía empleos en un sector cuya recuperación es lenta, al tiempo que, según la Casa Blanca, reduciría la "desertización" urbana y el crimen.
Además, los demócratas aspiran a que el proyecto estabilice los precios de la vivienda en las zonas más afectadas por la crisis inmobiliaria.
Por otra parte, el plan demócrata propone nuevos fondos para los denominados "Caminos de vuelta al trabajo", con el objetivo de crear empleos y dar formación a los que perdieron su empleo por la crisis.
En este sentido, uno de los colectivos más golpeados por la recesión son los jóvenes hispanos, que registran una tasa de desempleo del 19,3 %.
Para tratar de reducir esa cifra, la Casa Blanca proporcionaría apoyo a los estados en la creación de programas de trabajo de verano para jóvenes con bajos ingresos en 2012, así como empleo durante todo el año a adultos jóvenes con dificultades económicas.
El plan de empleo que Obama presentó anoche ante el Congreso repercutiría asimismo en la educación de los estudiantes con bajos ingresos, ya que incluye inversiones para modernizar las escuelas donde estos asisten.
Así, los demócratas proponen una inversión de 25.000 millones de dólares en la infraestructura de estos centros, lo que significaría la modernización de unas 35.000 escuelas públicas.
Estos fondos podrían destinarse a construir nuevos laboratorios científicos e informáticos, a actualizar la tecnología de los colegios, así como a los llamados "proyectos verdes" de protección del medio ambiente.
El plan de empleo de Obama se presentó el mismo día en el que una encuesta de Gallup revelaba los peores datos de apoyo al presidente entre la comunidad hispana.
El favor de los hispanos a la gestión del presidente cayó en agosto por primera vez hasta el 48 %.
Este mínimo es una señal de alerta para los demócratas de cara a las elecciones de 2012, unos comicios donde el voto latino será clave en estados como Nuevo México o Colorado.


























