
El Servicio de Inmigración y Aduanas decidió este miércoles no aceptar una donación de 500 cubrebocas que hace dos días un grupo de médicos había llevado hasta el centro de detención de indocumentados en Aurora, al este de Denver, informó la Alianza Popular de Colorado.
En declaraciones telefónicas, Ana Rodríguez, portavoz de COPA, indicó que las máscaras de protección personal habían sido entregadas el pasado lunes por la mañana por profesionales médicos de Colorado, incluyendo la doctora Danielle Loeb, profesora asociada de medicina interna de la Escuela de Medicina en el Campo Médico Anschutz de la Universidad de Colorado en Denver.
También estuvieron presentes la pediatra Sarah Josephson y la estudiante de medicina Genna Bonfiglio (que asiste a clases en el Campo Médico Anschutz).
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El propósito era proveer de cubrebocas y de equipo de protección personal para los indocumentados alojados en la cárcel, operada por la empresa privada GEO Group. Sin embargo, “el centro de detención del ICE se negó a aceptar las máscaras KN95”, comentó Rodríguez.
En su sitio web, el ICE agradece “a las organizaciones externas por sus ofertas de donar" equipo adicional de protección personal, agregando que “en este momento la agencia no acepta donaciones de EPP”, aunque cada oferta se evalúa en anticipo de futuras necesidades.
El mismo sitio indica que hasta el martes había dos empleados en la cárcel de GEO Group con coronavirus, sin que se hubiesen detectado casos entre los reclusos.
Sin embargo, según Rodríguez, uno de los presos, un inmigrante de 58 años identificado solo como Óscar, mostró síntomas de COVID-19 y fue sometido a un examen cuyos resultados se conocerían hoy mismo o mañana jueves.
Por separado, la Oficina de Respuestas a Emergencias de Colorado informó esta mañana que este estado cuenta desde hoy con un sistema de descontaminación precisamente de las máscaras N95, para que esos cubrebocas puedan ser reutilizados.
La prioridad para usar el nuevo servicio la tienen los hospitales y los centros de salud, seguidos por las compañías de servicios públicos y de negocios esenciales, y luego el personal de emergencia (paramédicos, policías y bomberos). Solo después figuran los guardias carcelarios y los reclusos.
Al comentar por escrito sobre el fallido intento de donar las máscaras, Loeb dijo sentirse “exhausta, triste y con un poco de esperanza”. Cansada, explicó, por la preparación para el evento, triste por “la inflexibilidad del liderazgo de GEO y del ICE”, y esperanzada “por trabajar con personas con increíble capacidad organizadora y con grandes corazones”.
El centro de detención del ICE en Aurora puede alojar unas 1.500 personas, aunque se desconoce cuántos indocumentados permanecen allí detenidos en la actualidad luego de que en las últimas semanas más de 100 de esos inmigrantes fuesen liberados por razones de salud. EFE News



























