El espionaje a mandatarios mexicanos tensa la compleja relación con EE.UU.

Alberto Cabezas

Presunto espionaje de agencias de inteligencia de EE.UU. al expresidente Felipe Calderón (d) y a su sucesor, Enrique Peña Nieto (i).
Presunto espionaje de agencias de inteligencia de EE.UU. al expresidente Felipe Calderón (d) y a su sucesor, Enrique Peña Nieto (i).

México.- La compleja relación México-Estados Unidos enfrenta momentos de alta tensión tras las revelaciones halladas en documentos filtrados por Edward Snowden sobre el presunto espionaje de agencias de inteligencia de EE.UU. al expresidente Felipe Calderón y a su sucesor, Enrique Peña Nieto, cuando era candidato.

Las revelaciones, dadas a conocer el pasado fin de semana por el semanario Der Spiegel, derivaron hoy en el anuncio del Gobierno de México de que citará al embajador de EE.UU. en México, Anthony Wayne, y que realizará una "investigación exhaustiva" para saber cómo se hizo el espionaje.

"Creo que (el espionaje) tiene implicaciones muy serias porque finalmente da muestra de una gran desconfianza por parte de EE.UU.", dijo a Efe la académica del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana (UIA) Pía Taracena.

La historiadora e internacionalista explicó que tras las recientes revelaciones de espionaje "el principal problema está en la cancha de (Barack) Obama", que debe explicar para qué se utilizó la información recopilada por Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) durante años.

La situación no es privativa de México, pues también habrían sido espiados la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff, y Francia, país del que fueron interceptadas decenas de millones de comunicaciones y las embajadas francesas en Washington y Nueva York, informaron medios de esos dos países.

"Aquí el punto es que hay un abuso del poder de las agencias, no me atrevo todavía a decir todavía del presidente (Obama), y de inteligencia de EE.UU., en el sentido de que se meten en los correos privados de los personajes públicos de naciones aliadas. Eso debería tener una consecuencia", explicó Taracena.

"Lo que necesita decirnos EE.UU. es si Obama dio la orden o si, obviamente, las agencias de inteligencia, que forman parte del Ejecutivo pero son independientes, trabajan ya por rutina" en esa labor, replicó Taracena.

La analista política Denisse Dresser, en declaraciones a la emisora MVS, dijo que, en lo ocurrido al presidente Calderón, supuestamente espiado cuando era Jefe de Estado, el hecho estuvo motivado por una coyuntura de desconfianza hacia México, inmerso en una estrategia de combate frontal contra el crimen organizado.

"(Obama) pensaba que al presidente mexicano la situación se le había salido de las manos, que no el control de la guerra contra el narcotráfico", señaló Dresser, quien cree de esa duda sembró el temor y habría desencadenado "un espionaje ilícito".

Para el doctor en sociología mexicano Nelson Sandoval, experto en dispositivos de vigilancia en América Latina, lo que las recientes filtraciones han dejado en claro es que hay "un incremento de las capacidades de recopilar información de EE.UU." que está teniendo consecuencias para otros países, no nada más en América Latina sino en todo el mundo.

El también académico de la Facultad de Estudios Latinoamericanos en Ciencias Sociales (FLACSO) explicó a Efe que el espionaje es "algo que (EE.UU.) lleva haciendo desde hace muchos años atrás", pero que ha quedado al desnudo recientemente por casos como el de Snowden y a través de Wikileaks.

Sandoval cree que en estos momentos el mundo está ante "una tendencia" internacional en la que "no hay vuelta atrás mientras no haya una movilización" de Estados en particular y de ciudadanos "que permita regular este tipo de obtención de información".

El académico considera que, inmersos en las tensiones actuales, lo que sí está sucediendo es que "se va generando un consenso al respecto por parte de todos los países", en particular de Brasil con su reclamo ante la Asamblea General de la ONU, de Francia y Alemania, "se podría generar un acuerdo con respecto a la recolección de información".

Con él coincide Taracena, de la UIA: "No sé qué organismo internacional pudiera tomar esta situación porque finalmente es una violación a los derechos humanos y, sobre todo, al gran tema de los datos privados", añade.

"Una de las discusiones globales es cómo proteger en las redes sociales las cuestiones más privadas de las personas", agrega Taracena, partidaria de que los países agraviados formen un frente común para demandar un debate internacional sobre el asunto.

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