Profecía de Santa Mariana de Jesús

Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO
Este próximo 26 de mayo se cumplen 371 años de la muerte de la Santa Quiteña Mariana de Jesús, una mestiza de formidables cualidades espirituales y morales, cuya vida está íntimamente ligada a la fe de los ecuatorianos y a su historia.
TIERRA VIVA
En más de de diez mil años de cultura aborigen y más de medio milenio de cultura hispánica, los ecuatorianos han aprendido a convivir con los volcanes y los movimientos telúricos, al punto en que Humboldt se admiraba de que duerman apacibles, en esa tierra volcánica en permanente movimiento. Erupciones y terremotos han motivado a que los ecuatorianos mantengan un alto sentido de fe y espiritualidad, invocando la protección divina y encomendándose a la intercesión de la Virgen de las Mercedes, Patrona del Ejército Ecuatoriano y en caso de desastres naturales a Santa Mariana de Jesús.

SANTA MARIANITA
Llamada la “Azucena de Quito” esta joven quiteña de gran espiritualidad y misericordia fue la menor de ocho hijos de una familia aristocrática española. Nacida en la Real Audiencia de Quito en 1618, quedó huérfana muy niña y fue criada por su hermana mayor. Mariana de Jesús es una de las figuras preponderantes del siglo XVII en el actual Ecuador. Ingresó muy joven al monasterio y fue activa ejerciendo en su tiempo un activo apostolado social. Desde niña manifestó su inclinación a la vida espiritual y quiso ir de misionera a las selvas de Mainas. A sus veinte años se entregó completamente a los servicios humanitarios, asistiendo a mendigos, enfermos, a lo pobres y personas discapacitadas, la gente discriminada de la época, asistió a los presos y a los indígenas.
ESPIRITU MESTIZO
Mariana de Jesús es el prototipo de la mujer ecuatoriana y latinoamericana, risueña y alegre tocaba la vihuela, el clavicémbalo y el piano, cantaba y recitaba, tejía, bordaba y le gustaba cocinar, preparaba especialmente adulces y en una carta de su puño y letra escribió que a uno de sus consejeros espirituales le enviaba “una petaquilla con unas tortas y un poco de bizcocho y alfajor”. Tuvo una vida llena de sacrificios, fue una mujer comprometida con el dolor de sus semejantes es la santa de los huérfanos y enfermos, se la celebra el 26 de mayo, día de su fallecimiento.

ELEVADA A LOS ALTARES
Veinticinco años después de su fallecimiento se recopila información sobre su vida por orden del Obispo de la Peña y Montenegro y varias comisiones de Roma en 1690, 1706 y 1754 realizan el proceso de su beatificación que finalmente ocurrió el 7 de octubre de 1850, 205 años después de su muerte. Mariana de Jesús fue canonizada el 9 de julio de 1950 por el Papa Pío XII en Roma, hace 66 años, en presencia de varios notables académicos entre ellos el Dr. Julio Tobar Donoso, el Dr. Mariano Suárez Veintimilla, Don Carlos Manuel Larrea y Don Jaime Acosta Velasco.
NACIÓN DE FE
Como reiteraba el historiador Dr. Jorge Salvador Lara: “el destino histórico de Ecuador ha sido forjado en tres pilares: la fe, la libertad y la cultura.” En estos momentos de dolor que atraviesa el pueblo ecuatoriano, hacemos un llamado a su vocación de profunda fe que siempre le ha caracterizado, al rescate del ejemplar trabajo humanitario de varias mujeres consideradas santa por su entrega, las cuales son parte de su historia, entre ellas Sor Mercedes de Jesús Molina, nacida en Baba, Narcisa Martillo Morán nacida en Nobol, Zoila de Jesús Salvador González nacida en Quito y Angela Muñoz Morán oriunda de Pujilí, todas ellas con una paradigmática vida espiritual, llena de oración, sacrificio, entrega, consagración a Dios y abnegado servicio al prójimo a través del magisterio y de la lucha.



























