
Por Helen Bohórquez
Nueva York (ILN). -En el sótano de una iglesia de la ciudad de Nueva York, alrededor de 20 personas asistieron a un taller gratuito sobre Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, como se le conoce al nuevo proceso migratorio que permitirá que miles de jóvenes indocumentados puedan suspender su deportación, y además puedan requerir un permiso de trabajo.
Sosteniendo un pesado paquete de información, los asistentes escucharon a Mark C. Kalish, un abogado de inmigración quien explicó en detalle los requisitos e instrucciones para completar las aplicaciones I-821D y I-765; las cuales, se hicieron disponibles el pasado 15 de agosto por el Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos (USCIS en ingles.)
“[La Acción Diferida] no le da a una persona un estatus legal, ni es una vía para la residencia legal”, aclaró Kalish. “Si te da el derech0 de pedir una autorización de trabajo mientras se demuestre necesidad económica, y este documento será válido por dos años”.
Siendo muy elocuente y preciso, Kalish siguió explicando los diferentes requerimientos que deben ser cumplidos, los cuales varían desde límites de edad, nivel educativo, residencia continua y no ser culpable de ningún delito grave, entre otros.
Este seminario fue organizado por el Dream Team de Baruch College, un grupo que busca proveer información, becas y pasantías a estudiantes; pero cuya misión principal es apoyar a todos los “dreamers.” Estos soñadores son incluso algunos de los coordinadores del grupo.
Tal es el caso de Nataly Lopez, vicepresidenta del BC Dream Team, quien fue traída a los Estados Unidos por su madre desde Ecuador cuando ella tenía solo cuatro años. Su estado de indocumentada no lo reveló hasta que terminó la secundaria e intentó entrar a la universidad.
“Mis amigas no sabían, nadie de ellas sabía”, dijo López. “Por un lado, mi familia siempre me decía, ‘es un secreto, no lo cuentes…cualquier cosa, inmigración puede venir y llevarnos; por un lado era miedo y por el otro yo no quería hacerme la víctima”.
Después de su primer semestre, la universidad le dijo a López que al no tener una tarjeta de seguro social, ella tendría que pagar la matrícula de estudiante internacional. El alto costo de la misma, la hizo tomar una fuerte decisión.
“Duré un año sin estudiar; me la pase mitad de ese año deprimida, apague mi facebook, mi twitter, todo, dijo López, pero “poco a poco pude ahorrar dinero para si quiera ir a la universidad de medio tiempo y así lo hice”.
La historia de López es muy similar a la de cientos de jóvenes indocumentados que desean ir a la universidad o por lo menos trabajar legalmente. Muchos tienen esperanza en este proceso.
“No quieran esperar mucho tiempo para hacer esto”, dijo Kalish; y refiriéndose a las próximas elecciones presidenciales en el país, el abogado agregó: “Porque al final no sabemos quien vaya a ser elegido.”
Llegando al final del taller, el abogado Kalish destacó la importancia de aplicar lo más pronto posible, pero tomando las precauciones necesarias al momento de presentar la documentación correspondiente, ya que la aplicación de $465 dólares solo puede ser presentada una vez.



























