Donald Trump y su retórica divisionista

 

Mientras Donald Trump, emitía su discurso de aceptación como ganador de las elecciones presidenciales en 2016, dijo: “Ya es hora de que curemos las lesiones de la división”, lo que, desde un principio, marcaba la evidente polarización dentro del partido republicano hacia su líder ganador.

Así mismo, al momento de admitir su victoria resaltó diciendo: “No tuvimos una campaña, sino un movimiento fabuloso e increíble”. Mas allá de hacer referencia a un programa político o proyecto de nación, Donald Trump, apeló a los sentimientos y a su discurso egocéntrico que marcó toda su administración.

El que Trump haya dicho esa frase, no solo significó un mensaje para su propio partido, sino, como una expresión que circunstancialmente tiene un líder de turno y que ha venido demostrando el eje de su representación política.

Es muy importante reconocer como Donald Trump a lo largo de este año ha venido desarrollando esa misma retorica en esta campaña electoral mientras se acerca el día de las elecciones en noviembre próximo.

Estas elecciones presidenciales están marcadas por tres elementos que son realmente históricos y que han cambiado el rumbo de los Estados Unidos, como lo son: la pandemia global del COVID-19, las manifestaciones contra el racismo sistémico y el creciente voto latino.

En distintas ocasiones el actual presidente de los Estados Unidos dijo que la pandemia del COVID-19 se desvanecería, tal como si fueran gotas de agua que caen sobre terrenos áridos.

Sus similares latinoamericanos de México, Nicaragua, Venezuela y Brasil dijeron lo mismo, por ello, se han convertido en los países con mayores índices de contagios y la mayor tasa de fallecidos por población per cápita.

La retórica de Donald Trump en estos tiempos de crisis sanitaria se ha vuelto confrontativa en una realidad paralela enmarcada en un surrealismo mágico desesperado al enfrentarse a las devastadoras cifras de más de cien mil fallecidos, miles de contagiados y millones de desempleados al borde de la desesperación por la mala situación económica que están experimentando.

En su discurso de campaña pasada Trump prometió “Hacer grande a América”. si bien es cierto, antes de la pandemia el país contaba con buenos indicadores económicos, la pandemia del COVID-19, demostró una vez más, las desigualdades sociales y económicas que viven los estadounidenses y como esto, dejó al descubierto a miles de personas que expusieron sus vidas siendo trabajadores esenciales, especialmente inmigrantes, latinos y afroamericanos.

Donald Trump, está dominado por un mundo y un a narrativa de amenazas, victimas, villanos, pocas o mínimas soluciones y su figura siempre a la altura de un héroe.

En su campaña anterior veía a los mexicanos y la comunidad inmigrante en general como sus principales enemigos, una retórica convertida en estrategia electoral que le funcionó para atraer el voto del ala republicana mas radical.

Este año, continúa viendo a los inmigrantes como enemigos de los Estados Unidos, agregando a ellos, los medios de comunicación viéndolos como adversarios comunicacionales, la Organización Mundial de la Salud, creyendo que son culpables de tantas muertes a causa del virus, los gobernadores, los demócratas, los chinos, en fin, podríamos continuar con una extensa lista.

Esta podría haber sido una oportunidad para Donald Trump y demostrar lo que en principio dijo en su pasado discurso como lo resaltamos al principio de este artículo, pero, mientras se acerca el día de las elecciones ha sido incapaz de generar certezas y unificar a las personas que residen en este país sin importar su ideología política o estado migratorio y crear una causa.

Anteriormente este discurso divisivo, le era funcional, en esta nueva era política de unidad en medio de la angustia, el desempleo y la incertidumbre por la mala situación económica, el presidente Trump opta por seguir con sus disputas y enfrentamientos a través de sus conferencias de prensa y su cuenta oficial de Twitter, en vez transmitir calma, certeza y seguridad.

Es muy importante recordar también, como el asesinato de George Floyd vino a dar un giro muy importante a un sector de la población estadounidense que prácticamente sentía apatía o desinterés por la política, se trata de ese sector joven que ha salido a las calles para exigir justicia y que en estas próximas lecciones ha resaltado la intención de ejercer su derecho al voto.

Los constantes Twitter del presidente Trump en contra de los manifestantes lo convierten en el punto de inflexión, donde su comunicación nuevamente polariza su liderazgo como presidente de la nación más influyente y poderosa del mundo.

La retórica divisionista y su política incierta, continúa en la palestra pública, siendo cada vez menos amigable, sin la más mínima posibilidad de obtener cercanía con las verdaderas víctimas.

Mientras algunos líderes y autoridades políticas están optando por crear certidumbre y evitar divisiones, Donald Trump, en la recta final de las elecciones continuará con sus mismas acciones y retórica divisionista.

Al final, los electores serán decisivos este próximo noviembre y sabrán definir qué tipo de liderazgo y políticas públicas desean para sus próximos 4 años.

Compartir
[fbcomments]