Por Ximena Hidalgo-Ayala
El 10 de diciembre se celebra el Día Mundial de los Derechos Humanos, a pesar de lo cual alrededor del planeta continúa la lucha por su validación, pero sin irnos lejos, ¿qué sucede en Latinoamérica al respecto?
Uno de las circunstancias más alarmantes directamente relacionadas con la llamada comunidad latina en Nueva York, no es el “quemeimportismo” de las agrupaciones de cada país, sino su impavidez y silenciosa complicidad ante los atropellos que se cometen en sus países de origen, con honrosas excepciones una gran mayoría y aquellos que dicen ser líderes mantienen un silencio criminal.
La situación de Derechos Humanos en Latinoamérica durante la última década ha empeorado, la tendencia chavista con el “bolivarianismo del Siglo XXI”, que los defensores de la ultra derecha quieren hacer creer es socialismo, para mermar las opciones electorales de líderes comprometidos con el bienestar de los grandes grupos poblacionales, que incluyen a trabajadores, maestros, jubilados, estudiantes, amas de casa y a un gran porcentaje de indígenas que aún esperan su oportunidad para incorporarse en condiciones igualitarias, no hace sino marcar diferencias injustas y estigmatizar a los actores sociales, creando una imagen distorsionada del panorama político latinoamericano. Gracias a Dios los estadounidenses tienen una mejor educación política.
La tendencia apunta a que las sociedades, en reacción a la experiencia vivida, adoptan tendencias totalmente opuestas, ese puede ser un gran error. Pero si en definitiva el peso de las decisiones está, como debe ser, al interior de cada país, los connacionales radicados en el exterior, que tanta bulla hacen para lograr una cuota de poder interna, deben tener una posición más clara y consecuente, comprendiendo que existe una gran diferencia entre gobierno de turno y nación, asumiendo su responsabilidad de representación no oficial de su país de origen, pero manteniendo al mismo tiempo una lealtad y gratitud con el país que les acoge, sin apoyar a regímenes que en la práctica demuestran ser enemigos de los valores estadounidenses.
Los intereses y beneficios individuales o familiares se sobreponen a una actitud acorde con valroes incluso cristianos y con valores más trascendentes y duraderos, como la democracia y el respeto al ser humano.
Así por ejemplo, en las últimas protestas populares en Ecuador, los periodistas fueron abiertamente atacados por la policía que actúa bajo instrucciones del gobierno correísta, mientras un grupo de ecuatorianos naturalizados muchos de ellos estadounidenses, no dicen una palabra al respecto y por otro lado se autodenominan periodistas, sin ningún trabajo profesional ni sustento académico para ello. Ser profesional de una determinada carrera no incluye únicamente tener un entrenamiento formal, que ciertamente es necesario e indispensable, ante todo significa tener un elevado sentido ético, un compromiso, una responsabilidad de servicio a la sociedad, en donde existen prioridades. Llenar las páginas de Facebook con rótulos copiados no tiene valor ni el peso de un ensayo, de un reportaje investigativo, de una entrevista.
La comunidad latina se ha empachado de escritos sobre aspectos intrascendentes como la vida y obra de los trabajadores de telenovelas, cantantes, actores, etc., material que no tiene impacto en la realidad socioeconómica de la comunidad y que por el contrario la mantiene empantanada con información inútil, mientras asuntos importantes como el crecimiento empresarial, el desarrollo cultural, el nivel educativo pasan a último plano.
Desde esta columna expresamos nuestra solidaridad con Diego Pallero, fotógrafo de diario El Comercio de Quito, con el camarógrafo del medio digital de LaRepublica.ec, Jonathan Bedón agredidos fisicamente, igualmente con los procesados y sentenciados por injurias, por el solo hecho de cuestionar al régimen de turno y sus lacayos. Solidaridad con los más de 50 detenidos, entre ellos el Académico y Activista César Montúfar., solidaridad con Vicente Chato, Cristina Alarcón, Edgar Sarango, Jorge Alarcón, Gustavo Domínguez, Milton Vaca, Inti Cartuche, Pedro Alcocer, Pedro Fernández, Carlos Pastor, Alex Farinango y con el dirigente indígena y Presidente de Ecuarunari Carlos Pérez Guartembel.
Censuramos los ataques contra verdaderos comunicadores, activistas y civiles, víctimas de la represión de los gobiernos tiránicos en Latinoamérica, que gracias a Dios, tiene las horas contadas y demandamos especialmente a aquellos que se autodenominan líderes, de desfiles, de bailes, de medios, a oficiales electos y participantes políticos de todos los partidos, demócratas y republicanos, que apelan a sus raíces ecuatorianas y latinoamericanas, incluidos asambleístas, juezas, directivos deportivos, presidentes de federaciónes, centros y comités, líderes sindicales y empresarios, a expresar su postura sobre los Derechos Humanos, si no lo hacen su silencio dejará clara su posición ante Dios y ante la Historia.




























