ENTREVISTA EXCLUSIVA

La actriz emergente mexicana Jaclyn Bejarano proviene de una sólida carrera teatral. Sin embargo, ahora deja su huella en la industria cinematográfica con su emotiva interpretación en la poderosa nueva película “Broken Land”.
Nacida en Morelia, Michoacán, Bejarano siempre sintió la inquietud de dedicarse a la actuación, iniciando su formación en la Escuela Nacional de Arte Teatral en la Ciudad de México.
Tras una extensa trayectoria en el escenario, pronto tuvo la oportunidad de dar el salto al cine y la televisión cuando fue descubierta por su actual representante artística, Stephanie Kon Ripstein. Con el apoyo de Ripstein, Bejarano fue seleccionada en un casting en México, donde su versión del personaje de Irene Romero impresionó profundamente a los directores de casting, marcando así su debut en la gran pantalla con “Broken Land”.
Dirigida por Joseph T. Walker y ahora disponible a través de Well Go USA, el largometraje narra la impactante historia de una joven migrante embarazada de El Salvador que cruza la frontera en busca de una vida mejor, pero se encuentra accidentalmente herida por un ranchero texano (interpretado por el nominado al Óscar David Morse).
Con sus temas humanistas de resiliencia, compasión e inmigración, el proyecto ha tenido presencia en distintos festivales internacionales como el Austin Film Festival, Breckenridge Film Festival, Heartland Film Festival y el Festival de Cine de Morelia, entre otros.
En una entrevista exclusiva con Impacto Latino, Bejarano compartió más sobre su proceso con “Broken Land” y sus inicios como actriz.
¿Cuáles fueron tus primeros pasos en las artes?
-Siempre lo he sabido. En la prepa empecé a leer más sobre teoría teatral porque me llamaba mucho la atención y quería entender. Allí fue cuando entendí que realmente quería que fuera mi profesión. Decidí meterme al teatro porque siempre he creído que tiene unas bases actorales muy sólidas. Entonces, me fui a la Ciudad de México, hice el examen para la Escuela Nacional de Arte Teatral, y allí me quedé. Cuando salí de la carrera, empecé a hacer teatro, danza.
Siempre quise hacer cine, pero en la carrera de teatro, a veces te llegan a señalar diciendo que realmente lo que quieres es ser famosa, que no es una carrera actoral seria. Pero, un día hice una publicación y Stephanie Ripstein me contactó. Me dio la oportunidad sin yo antes haber hecho nada de audiovisuales, y decidió representarme.
A partir de allí, fue cuando gracias a ella, me llegó este casting de la película de “La Gloria”, ahora “Broken Land”. Fue un proceso complejo porque estas son unas carreras de resistencia, donde la mayor parte del tiempo te dicen que no.
¿Qué significó para ti asumir un papel tan complejo en tu debut cinematográfico “Broken Land”?
-Creo que el valor del cine y en películas como esta es que cargan con discursos sumamente poderosos. Entonces, al final es una gran responsabilidad hablar de estos temas, por el profundo respeto y el lugar que se merecen todas las personas que tienen y viven estas historias día con día. Mi papá fue uno de ellos. Entonces, lo que decidí ponerme de objetivo al acercarme a este personaje fue honrar esas historias y voces que son silenciadas por muchas razones.
¿Cómo describirías la experiencia de este rodaje?
-Lo describiría como un reto lleno de aprendizaje. Cuando llegué a las filmaciones, mi inglés era super asi de apenitas. No entendía nada porque había gente de todas partes de Estados Unidos.
Entonces, si en algún punto pensé, ¿qué voy a hacer en el set cuando me den indicaciones? Pero, al final yo creo que la necesidad de compartir, de vivir, de encarnar e interpretar a Irene en este mundo es mucho más fuerte que cualquier limitación que yo pudiera llegar a tener. Entonces, aprendí muchísimo de todo el equipo de trabajo, del proceso técnicamente, y por supuesto de David Morse.
¿Cómo te preparaste emocionalmente y físicamente para darle vida a este personaje?
-Elegí ciertos testimonios de un libro y también de unos documentales que vi de mujeres que han cruzado la frontera desde diferentes partes de Latinoamérica. Las tomé como una referencia para honrar esas experiencias, esas voces y esas historias a través de Irene.
También, físicamente, previamente a cada llamado o por lo menos cada fin de semana, tenía sesiones de danza butoh. Para mí, la danza butoh es una conexión muy profunda con el cuerpo, con la tierra y con lo ancestral.
¿Qué esperas que el público reflexione después de ver “Broken Land”?
-Para mí, lo más importante es rescatar esta empatía, esta humanidad que se ha perdido mucho por los tiempos de inteligencia artificial, de todo virtual. Hay muchísimas luchas sociales y todos queremos ser escuchados, pero justamente porque queremos ser escuchados, perdemos muchas veces perspectiva hacia generar empatía sobre la otredad.
También, creo que hay que estar orgullosos de lo que somos y de lo que hacemos. Puede que a veces tengamos razón y a veces no, pero mientras tengamos esa necesidad y esos objetivos fijos, por supuesto sin dañar a nadie más, yo creo que hay que estar orgullosos de esta lucha.
¿Cómo sientes que ha evolucionado tu identidad como actriz, y qué tipo de historias te gustaría contar en el futuro?
-Yo creo que me siento más madura, más asentada y más segura. Aunque siempre hay un montón de cosas que aprender y retos a los cuales enfrentarme, sé que tengo la capacidad de hacerlo.
En esta película, me enfrenté a muchísimos retos, me cuestionaba a mí misma muchas cosas, tanto personales como a nivel profesional. Al final, habitar cada día en el set y luego ver el resultado final, me hace entender que si tengo la capacidad. Yo espero seguir haciendo cine con discursos tan poderosos a nivel social como lo es “Broken Land”, porque para mí el arte es para eso, para visibilizar y comunicar discursos así de poderosos.































