
EL BOXEADOR, de Marc Egea. Con Franco Galecio y Oscar Zamora. Dirección de Franco Galecio.
Producida por la compañía teatral Fragal, “El boxeador” es la sencilla, profunda y hermosa historia de un entrenador y su pupilo, texto de la autoría del autor catalán Marc Egea, y que narra los entramados que emanan de la parte baja del mundo del boxeo. Su contenido nos recuerda un extraordinario filme de 1949, “The Set-Up”, que dirigiera Robert Wise y protagonizara Robert Ryan.

Estas naturales actuaciones, carentes de artificios nos enfrentan a dos trabajos actorales de primera, por parte de Franco Galecio (también su director), y Oscar Zamora.
Convincente labor, ejecutada con maestría por parte de este binomio de relevantes artistas.

“¡NO ENCIENDAS LA LUZ!”, recopilación de vivencias, experimentadas por sus actores: Jorge Jiménez y Franco Galecio.
Esta puesta hecha con elegancia y maestría, son la vicisitudes y experiencias de dos actores en este caso las de sus dos protagonistas en piel propia: Jorge Jiménez y Franco Galecio, ambos ecuatorianos pero el primero recién llegado a la isla de Manhattan.
Ellos nos dan sus opiniones y puntos de vista sobre la doble moral y falsas expectativas, de lo que consideramos arte y las consecuencias imperantes en nuestro diario vivir. Dirección ejecutada hábilmente por ambos actores de forma sincera y fresca, desdoblando sus personajes con gran habilidad.
En resumen dos personajes disimiles, donde habitan: la cobardía, la mansedumbre, la bravura, la justicia y lo opuesto, en realidad elementos indispensables del mundo que nos rodea.

“ESPERANDO EL LUNES”, de Carlos María Alsina. Con Gerardo Gudiño y Samuel Garnica. Escenografía, Sandor Juan. Luces, Alejandra Maldonado. Maquillaje, Eduardo Navas. Dirección, Caridad del Valle. Una producción de Few Pennies Theatricals para Festival D Dos.
Otra manifestación de buen teatro fue la presentada por Few Pennies Theatricals, con la obra del laureado autor argentino Carlos María Alsina. Poseedor de innumerables doctorados en prominentes universidades del planeta entre ellas la de La Sorbona, Alsina ha escrito más de 55 textos y es poseedor de 90 montajes en todo el orbe. Ganador del Premio Casa de Las Américas este autor se nos presenta como una voz determinante en el actual panorama teatral.
“Esperando…”, tiene un contenido simple, donde dos caracteres un viejo y un joven, se reúnen semanalmente en un banco de una calle cualquiera de una ciudad cualquiera y se cuentan historias, donde el agobio del joven es latente y el viejo por el contrario trata de embaucarlo con la placidez que el posee de la vida.

Gerardo Gudiño, encarna el viejo de forma magistral logrando nuevamente un nuevo y vital trabajo, posiblemente trascendiendo sus anteriores labores. Gudiño acomete con gran brío este trabajo donde se nos presenta con una intensidad y profundad dramática que destella luz a su alrededor. Por su parte Samuel Garnica, exterioriza su agobio y miedo a la vida fehacientemente. Buen actor que acomete de manera espléndida su labor escénica.
El timón de la obra recayó sobre una figura que ha demostrado su calibre de actriz en los escenarios: Caridad del Valle. Y en esta ocasión debutante en estas lides, Caridad volvió a anotarse otro éxito dirigiendo esta producción de forma precisa y contundente. Un bravo mayúsculo para Few Pennies Theatricals por este deleite buen teatro.

“UNOS CUANTOS PIQUTITOS”, de Laila Ripoll. Con César Augusto Cova y Gemma Ibarra. Voz telefónica femenina, María Ibarra. Luces, Rebecca Hitcher, Sonido, Jason Snider, selecciones extraídas e inspiradas en “Iberia: Evocación” de Isaac Albéniz. Producción, La Alfombra Teatro. Dirección, Gemma Ibarra.
Título que es un referente de la pintura de Frida Kahlo del año 1935, “Unos cuantos piquetitos”, pone de manifiesto ese mal tan extendido que es la violencia doméstica.
¡Oh que podremos hacer para erradicarlo! Pues combatir y exponer y eso es los que hace su autora la madrileña Laila Ripoll, con texto potente y vital. La escritora incorpora al teatro los hechos de un caso real basado en una noticia periodística y la sugerencia de dicha nota, donde el titular daba a entender “No era para tanto”, solo fueron unos cuantos piquetitos.
Solidez actoral los de César Augusto Cova y Gemma Ibarra, quienes se lanzan en una batalla campal, de colaboración dramática, el primero con gran artificio y vitalidad y la segunda con una sumisión y labor interna y externa que denota como si su personaje le perteneciera y hubiera sufrido los embates de ese diabólico mal.
Cova y Cuervo elaboran trabajos redondos, que son llevados de manera precisa por la dirección de esta última. Buena puesta donde estos jóvenes actores se enfrascan en una lucha de lograr lo mejor sobre un escenario.


























