Desde que se instaló el régimen cubano con el triunfo de la Revolución liderada por Fidel Castro en 1959, ha habido dos levantamientos sociales de mucha trascendencia, el primero, “el Maleconazo” de 1994 que estuvo centrado en La Habana en pleno “Periodo Especial”, que vivió el país tras el derrumbe de la Unión Soviética en la década de 1990, donde la economía cubana pasaba por un momento crítico de escasez de comida, medicinas y constantes apagones.
Cientos de personas salieron a protestar en contra del castrismo, tornándose las protestas violentas entre manifestantes y adeptos al partido comunista.
Momentos después, Fidel Castro acude personalmente a tratar de apaciguar la protesta e impulsa a sus partidarios a lo que él llamó: derrotar a los apátridas.
Sin poder mantener un control absoluto de la tensa situación de ese momento, la solución más viable para Fidel Castro fue, ordenar abrir las puertas del país, y alrededor de 120 mil cubanos se lanzaron al mar en balsas precarias, hasta llegar a las costas de Miami, otros quedaron en el medio de las aguas.

Con esta decisión, el problema fue controlado y los cubanos se habían resignado a vivir esa realidad opresora.
Si bien, después de esa fecha hubo protestas aisladas, estas eran controladas por la guardia y la policía cubana que cumplía órdenes de los Castros, y que durante mucho tiempo han mantenido fuertes mecanismos de control y sanción social, porque el discrepar públicamente tiene consecuencias, casi inhumanas.
La segunda manifestación que reunió la atención a nivel nacional e internacional, fue la iniciada por el “Movimiento San Isidro”, en el barrio del mismo nombre.
Se trataba de un grupo de jóvenes artistas, con recursos limitados, pero con talento nato que comparten desde su arte el deseo de democratizar Cuba.
En estos momentos todos estos activistas sufren diversas formas de acoso y detención. El líder del Movimiento San Isidro, Luis Manuel Otero Alcántara, fue extraído de su domicilio por fuerzas de seguridad el 2 de mayo y recluido, contra su voluntad, en un hospital de La Habana.

Los raperos Maykel Castillo, Osorbo, y Eliecer Márquez Duany, El Funky, están encarcelados o detenidos bajo dudosos cargos de “desacato” o “desobediencia”.
Otros artistas vinculados al movimiento siguen presos, o sufren otras formas de represión. Muchos de estos artistas participaron en el video “Patria y Vida”, que ha sido visto millones de veces a través de la red social YouTube.
“No más mentiras / Mi pueblo pide libertad, no más doctrinas / Ya no
gritemos patria o muerte sino patria y vida… / Que no siga corriendo la
sangre / Por querer pensar diferente / ¿Quién le dijo que Cuba es de
ustedes? / Si mi Cuba es de toda mi gente”, relata una estrofa de la canción.
Hoy en día los cubanos viven capítulos inéditos en su historia reciente, donde por primera vez en más de 60 años miles de personas salieron a las calles a protestar en contra del régimen dictatorial exigiendo “libertad”, “abajo la dictadura”, “no más comunismo”.

Un descontento social que inició desde el 11 de julio de 2021 en San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana y se replicó por todo el país.
En las calles los manifestantes denunciaron la grave crisis sanitaria, que a la fecha un rebrote de contagios y fallecidos según cifras oficiales, ha sobrepasado los récords diarios, lo que ha provocado que tenga la tasa de contagio per cápita más alta de América Latina, poniendo a prueba su sistema de salud, sirviendo de combustión para revivir las protestas.
En Cuba con 11 millones de habitantes, y los hospitales al borde, se informó de 4.000 casos confirmados por millón de habitantes durante la última semana, es decir, nueve veces más que el promedio mundial, y más que cualquier otro país de América Latina de acuerdo a su extensión geográfica.
La agravada sistemática crisis económica que venía creciendo desde hace varios días por las largas filas de cubanos para comprar comida, provocó los gritos de personas, como el de una mujer que se hizo viral en redes sociales en medio de una manifestación.
“Nos estamos muriendo de hambre”. “Los hijos de nosotros se mueren de hambre”, se escucha claramente en el vídeo cuando replegaban a un par de militares que venían con la intención de desplegar a las personas que se manifestaban en la ciudad de Artemisa.
Los manifestantes que exigen la libertad del pueblo cubano y el fin de la dictadura de los hermanos Castro, que ahora está en manos de quien fuera designado presidente Miguel Díaz-Canel, desde que Raúl Castro, anunciara que renunciaría a su puesto de secretario general del Partido Comunista.
Con este despertar de conciencia de cubanos y exiliados políticos, saben que han dado un gran paso al gritar “pan y libertad”, en cualquier plaza pública, algo que era impensado hacer anteriormente, entonces, esto podría significar que el régimen heredado por el fallecido Fidel Castro, podría llegar a su fin.
A diferencia de las otras manifestaciones de cubanos en contra de la dictadura que mencionamos al principio, estas mantienen un punto de inflexión.

Se trata de un sentimiento esperanzador, donde las protestas públicas mantienen “el punto de no retorno”, a pesar de que se vienen momentos oscuros para el país y los manifestantes.
Es decir, que ahora las personas que salieron a la calle, especialmente jóvenes, no están pensando en irse al exilio como en años anteriores, sino, asumir las responsabilidades y consecuencias que implica un levantamiento masivo en contra de un régimen que usa la represión hacia quienes no se mantienen bajo su misma línea ideológica Pedro González, que vive en Estados Unidos desde 1970 destaca que este levantamiento del pueblo cubano es el “comienzo de la lucha final por la libertad, porque una nueva generación de jóvenes no se “resigna a ser esclavos. Esta lucha no la van a parar, ni con balas, ni con represión”, señaló con voz firme.
El presidente Díaz-Canel, al ver que los cubanos estaban tornando un horizonte de democracia libertaria, convocó a su militancia y a “todos los revolucionarios” del Partido Comunista en cadena nacional, salir a las calles a enfrentar a los manifestantes y “defender la revolución”, desde cualquier lugar.
El no tan agraciado presidente cubano que no tiene el carisma, ni la legitimidad histórica de los Castro, quiso repetir aquel momento de Fidel Castro en 1994, pero quedó tan el pasado, que debe de creer que aún vivimos en los días de la radio, donde alguien tomaba los micrófonos de una estación central y hacía huir despavoridos a los radioescuchas cuando supuestamente estaba en peligro la revolución.
“Fue el inicio de la confrontación, a quien se le ocurre llamar a que nuestros hermanos se peleen entre ellos por pedir libertad en medio de la tremenda crisis”, detalló Pedro González que se identifica como una de las voces a nivel internacional del pueblo cubano en la ciudad de Nueva York.

González que estuvo preso en Cuba durante tres años por negarse a cumplir con el servicio militar obligatorio, explicó que la ineptitud de los gobernantes al impedir que llegue ayuda humanitaria, permite que no “exista otra solución, más que la rebeldía”.
Ese llamado a las fuerzas de choque por parte del presidente en contra de manifestantes pacíficos, que es irresponsable e incendiario, denota por parte del presidente, signos de debilidad, haciendo temblar los cimientos históricos que mantienen al Partido Comunista en el poder.
Si bien el panorama sanitario, económico y político para la isla se torna bastante sombrío, la represión de la policía, el ejército y las fuerzas de choque, va a continuar hacia los manifestantes.
Sin embargo, el descontento no va a desaparecer tan fácil porque son años acumulados que ya se venían aceitando y que reventaron de manera espontánea.
Este estallido social que no fue convocado por ningún partido político, ni movimiento social, ni miembros de la oposición cubana, lleva consigo la naturalidad que nace de la sublevación popular que llevaba incubando por años, en la que los jóvenes tuvieron como principal arma, las redes sociales.
“Esta es la primera vez que las redes sociales están enseñando lo que ha pasado en Cuba por 60 años. Esta es la primera vez que yo tengo la esperanza de que llegue el cambio”, dijo la actriz de origen cubano Bertha Leal, que ha realizado obras de teatro “hablando del régimen castrista”, para que le regresen la libertad del pueblo. “La esperanza para mi país es que haya una democracia”, agregó.
El descontento entre los cubanos de a pie que están pasando necesidades, no va a desaparecer independientemente de lo que haga el régimen dictatorial porque están empecinados en continuar con un modelo económico rancio que por muchos años no les ha funcionado.

Cuando Diaz-Canel llega al poder realizó una reforma cambiaria llamada “Tarea de ordenamiento”, que dio paso a un nuevo proceso de reformas económicas.
Una medida que trató de enderezar las distorsiones macroeconómicas acumuladas durante décadas por una política igualitarista que fomenta los subsidios, pero que estaba maniatando la productividad y la eficiencia empresarial.
No obstante, esto no fue así. El modelo económico cubano es algo innegable que si bien, podríamos hablar del embargo por parte de los Estados Unidos, no podríamos achacar completamente al fracaso de un modelo inviable que ni Fidel Castro, ni Raúl, pudieron encontrar las suficientes alternativas para la gente de a pie, que es la que ahora ha
salido a las calles.
Este fue uno de los grandes factores que generó una gran frustración en los jóvenes y donde nace principalmente, la tan ansiada “hambre de libertad”, que ha sido aplacada con palos, piedras y represión en las calles por la dictadura, pero que los ha radicalizado.
“La gente que no aplastan se radicaliza y eso no tiene solución”, resaltó uno de los manifestantes en una de las protestas, que dijo no tener miedo al régimen, sino, la urgente necesidad de ver un cambio real y sistemático en la isla caribeña que ya ha dejado cientos de detenidos en las cárceles.
Aunque no existen datos exactos en las instituciones gubernamentales de cuantas personas han sido detenidas o desaparecidas, porque en una dictadura las cifras que no convienen se esconden.
Organizaciones sociales y de derechos humanos, han establecido un conteo desde que se iniciaron las protestas.
Human Right Watch reconoce hasta el 20 de julio, 400 detenidos y desaparecidos en Cuba a causa de las protestas, mientras que el Movimiento San Isidro, que se ha mantenido en las calles escuchando los testimonios en los barrios, así como también, diciendo el lugar y hora donde fueron vistos públicamente, ha reportado 415.
La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, de tendencia socialista, nunca, incluso siendo mandataria en Chile, se había pronunciado sobre las violaciones de derechos humanos en Cuba.
Pero la semana pasada a través de un comunicado oficial, expresó su preocupación por las denuncias de uso excesivo de la fuerza y el arresto de un “gran número de personas”, en la cual varios de ellos se encuentran incomunicados, en el país.
Bachelet le pidió al gobierno cubano que “libere a los detenidos, respete la libertad de expresión y restaure el acceso a internet”.
“A mis tíos, mis primos, mis amigos les digo que estamos con ustedes y si ustedes están en protestas, nosotros nos mantendremos firmes. No nos venceremos, seguimos en la lucha por la libertad”, dijo Bertha Leal en un mensaje a los cubanos desde la ciudad de Nueva York.



























