
Desde hace mucho tiempo el marino italiano Cristóbal Colón ha estado en la mira de muchos grupos, que reconocen en él a quien desencadenó el genocidio de los nativos del continente, cuando por accidente llegó a América en 1492 encabezando la exploración de una nueva ruta hacia la India, sin saber que en medio de ésta y Europa había un continente habitado desde hace doce mil años.
Como parte del movimiento global de las última semanas en contra del racismo, estatuas y monumentos de metal y piedra de líderes de la Confederación como el Gral. Robert Lee, que luchó en la Guerra Civil para mantener a los negros como esclavos, al igual que de comerciante de esclavos y tiranos , han sido derribados por considerarse parte de procesos racistas y opresores.
Cristóbal Colón no es la excepción, en varias ciudades de Estados Unidos ya ha sido repudiado por considerarse un símbolo de la supremacía blanca, en Boston su estatua fue decapitada, en Richmond Virginia fue derribada, incendiada y sumergida en un lago, en St Paul, Minnesota fue derribada y en Miami fue pintada de rojo.

Actualmente el monumento de Colón en Manhattan, -que además se encuentra junto a la Torre de Donald Trump-, está en la mira del movimiento contra el racismo y eso ha provocado un impresionante despliegue policial en la zona, con docenas de carros policial y efectivos que custodian toda el área, desde el interior del monumento y todas las calles aledañas.
La petición para cambiar el nombre de Columbus Circle (Círculo de Colón) y remover la estatua del marinero, se presentó el 7 de junio en línea y ha cobrado fuerza con casi cinco mil firmas de apoyo. La petición entre otras cosas dice: “Cristobal Colón fue un blanco colonialista que sacrificó a miles de nativo americanos en su propio territorio. Honrar a Colón es honrar sus asesinatos. Nosotros no deberíamos honrar a alguien que provocó genocidio y dominación en América”. La petición fue enviada al Gobernador Andrew Cuomo y al alcalde Bill de Blasio, los dos de ascendencia italiana, además de los cincuenta concejales de la ciudad.

MOVIMIENTO GLOBAL
Las acciones de protesta contra estatuas y monumentos se han fundamentado en datos y evidencia histórica, así por ejemplo la estatua de Edward Colston en Bristol Inglaterra, fue derribada porque en su flota de barcos fueron trasladados treinta mil esclavos que fueron secuestrados en África para venderse en América.
El monumento fue construido en su ciudad natal, la cual se benefició de la fortuna de Colston, amasada a costa del esclavismo.
Otras estatuas, como el de Henry Dundas en Edimburgo, -político que no apoyó oportunamente la abolición de la esclavitud-, no fue derribada por ser parte de un monumento de cuarenta y seis metros de altura, pero las palabras George Floyd y las siglas de Black Lives Mater fueron pintadas como símbolo de protesta.
La estatua del rey Leopoldo II de Bélgica fue pintada de rojo e incendiada y miles han firmado la petición para que sea removida, ya que su reinado fue catastrófico para la actual república del Congo, que fue su colonia privada, de la cual se enriqueció a través del comercio de caucho, obtenido por el trabajo de esclavos. Se calcula que fueron asesinados diez millones de seres humanos por órdenes del rey.
Igualmente ha sido marcada con pintura la estatua del Primer Ministro británico Winston Churchill, calificado de racista, ya que si bien por un lado es un personaje de la historia reconocido como líder de su país en la II Guerra Mundial, de acuerdo a información corroborada por historiadores profesionales, fue racista, convencido de la superioridad racial europea.

NUEVA YORK TIENE UN RETO
En el 2018 la ciudad removió de Central Park la estatua de J. Marion Sims, un cirujano del siglo XIX que realizaba experimentos en mujeres esclavas y luego de un primer pedido de remoción de la estatua de Colón, gracias a un informe realmente desconsiderado con la realidad histórica documentada, el alcalde De Blasio, de ascendencia italiana, ordenó que se explique mejor el contexto en el cual la estatua fue colocada y ofreció honrar a los grupos aborígenes del continente, de lo cual no se ha visto nada.
De acuerdo a la evidencia histórica los argumentos para remover la estatua de Colón son más contundentes y el momento que se vive en la ciudad y en el planeta exigen un cambio, que incluye justicia y respeto para las más de trescientas tribus nativo-americanas que persisten en Estados Unidos y que igual que la comunidad negra, mantienen una lucha contra el exterminio, el racismo, la discriminación y la opresión.
El Gobernador Andrew Cuomo, -también de ascendencia italiana-, defiende la permanencia de la estatua de Colón en una de las más prominentes zonas de Manhattan y dijo: “Yo comprendo los sentimientos sobre Cristóbal Colón y algunos de sus actos, los cuales nadie debería apoyar, pero la estatua representa y significa el aprecio a las contribuciones de los italiano americanos a Nueva York.”
El Gobernador debe comprender que las acciones de una comunidad, no deben mezclarse con las acciones individuales y si de eso se trata, los asesinatos, saqueos, contagios, despojos, humillaciones y explotación de millones, en todo el continente, son numérica y cualitativamente más grandes y con un impacto negativo hasta nuestros días. Nadie niega las contribuciones de los inmigrantes italianos, que igualmente fueron objeto de discriminación y racismo en la primera etapa de su emigración a Estados Unidos.

AMÉRICO VESPUCIO CIRCLE
A través de esta tribuna, sugerimos que no solo en aprecio a las importantes contribuciones de los inmigrantes italianos a Nueva York, además como un acto de justicia histórica, se considere remover la estatua de Cristóbal Colón de Columbus Circle y que se la incluya en un museo o entidad que desee conservarla, donde se puedan explicar mejor y contextualizar sus acciones.
En su lugar se debería erigir una estatua del cartógrafo italiano Américo Vespucio, gracias a quien el mundo conoció el mapa del Nuevo continente y por el cual este tomó su nombre.
De esta manera se hace justicia, se remueve a una imagen tan controversial e hiriente para millones de seres humanos, sin dejar de rendir homenaje a la comunidad italiana de la ciudad de Nueva York, pero manteniendo la coherencia con todo lo expresado por el mismo gobernador, de luchar y rechazar el racismo, que es una forma de discriminación y opresión, en cualquiera de sus manifestaciones.

La comunidad italiana tiene la libertad de continuar con sus celebraciones, sin necesidad de imponer a un personaje de la historia que tuvo un impacto devastador en las culturas aborígenes del continente, al cual ya se le mutiló su nombre nativo de Abya-Yala, para darle el nombre de otro italiano, en este caso un hombre de investigación y ciencia, que no causó daño a la humanidad y que por el contrario trajo luces a través de la cartografía, Américo Vespucio, quien es el verdadero italiano que descubrió América al mundo.
Expresando un rechazo a cualquier acto de violencia y vandalismo, desde el punto de vista estrictamente histórico, es momento de hacer justicia, particularmente en una ciudad que ha liderado importantes cambios en favor de la la libertad y en contra de la opresión e injusticia.
Para apoyar la remoción de la estatua de Colón visite: https://www.change.org/p/new-york-city-council-rename-columbus-circle




























