
En la ciudad de Nueva York hay más de 13.000 taxis operando diariamente, así como más de 40.000 otros vehículos de alquiler, que sirven a un número total promedio de pasajeros de 241 millones anualmente.
La mayoría de las ciudades en Estados Unidos tienen un esquema de licencia que restringe el número de taxis permitidos y Nueva York usa "medallones de taxi" como permisos, para que los conductores puedan recoger pasajeros.
Un medallón de taxi, también conocido como CPNC (Certificado de Necesidad Pública y Conveniencia), es un permiso transferible, que permite que un taxista opere.
Varias ciudades los utilizan en sus sistemas de licencias de taxi, incluyendo Nueva York, Boston, Chicago, Filadelfia y San Francisco.
Los medallones pueden valer cientos de miles de dólares y los de Nueva York, son los más valiosos, llegando a alcanzan un precio de más de un millón de dólares.
Debido a que el sistema de medallones es una restricción intencional, creada por el gobierno local para el suministro de taxis, e históricamente las ciudades han aumentado el número de medallones más lentamente que el crecimiento de la demanda de taxis, los medallones se han considerado una gran inversión, aunque recientemente con el aumento en la oferta de automóviles de alquiler creada por compañías de viajes compartidos que han introducido nuevos servicios, la industria del taxi se ha enfrentado a la competencia y el precio de los medallones ha disminuido sustancialmente.
En el 2013 en la ciudad de Nueva York, el estimado total de todos los medallones y activos relacionados con ellos, tenía un valor de $16.6 mil millones.
Los taxis de Nueva York son operados por compañías privadas y tienen licencia de la Comisión de Taxis y Limusinas (TLC), una agencia gubernamental de la ciudad.
Los taxis amarillos, que tienen medallón, pueden recoger pasajeros en cualquier lugar de los cinco condados de la ciudad, son parte de su historia y son un ícono, que la identifica a nivel internacional, sin embargo atraviesan desde hace algunos años una grave crisis que ha llegado a su punto máximo, provocando el suicidio de decenas de conductores.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
El servicio de taxis en la ciudad de Nueva York inició en 1897 con doce unidades.
Para 1898 había una flota de sesenta y dos taxis operando y en 1899 de un centenar, ese año un conductor recibió la primera multa por exceso de velocidad y también se registró la primera víctima de un accidente automovilístico con un taxi.
A principios de la década de 1900, habían mil taxis eléctricos en las calles de Nueva York hasta que, en enero de 1907, un incendio destruyó trescientos de estos vehículos, provocando el colapso de la empresa y el retorno al uso de taxis tirados por caballos, que se convirtieron nuevamente en el principal medio de transporte en la ciudad, pero el mismo año, Harry N. Allen importó sesenta y cinco automóviles de gasolina de Francia y comenzó la New York Taxicab Company.
Inicialmente los taxis se pintaron de rojo y verde, pero Allen los pintó de amarillo para poder verlos desde la distancia. Para 1908, la compañía tenía setecientos taxis.
Durante la siguiente década, varias compañías iniciaron negocios y los taxis comenzaron a proliferar, con tarifas asequibles solo para personas relativamente pudientes.
En la década de 1920 grandes taxis amarillos y negros se convirtieron en los más comunes en la ciudad y durante la Gran Depresión, Nueva York tuvo hasta 30.000 taxistas.
SISTEMA DE MEDALLONES
En 1937, el alcalde Fiorello H. La Guardia firmó la Ley de Haas y la ciudad creó un esquema de licencias, estableciendo el número de taxis en 11.787.
El sistema introdujo las licencias oficiales de taxi conocidas como “medallones”, sistema que continúa vigente.
Esta ley limitó el número total de licencias de taxi a 16.900, pero la cantidad se redujo a 11.787 licencias, manteniéndose igual durante las próximas seis décadas.
El sistema de medallones restringe artificialmente el número de taxis y ha sido criticado como una barrera de entrada al mercado de taxis de la ciudad de Nueva York, que a su vez ha creado un mercado negro para la operación ilegal de taxis en áreas desatendidas por los taxis con medallón.
Debido a que el costo de arrendar un medallón es alto, el sistema reduce los ingresos de los conductores y aumenta los costos para los pasajeros.
En la década de 1960, la ciudad experimentó un incremento del crimen y las tensiones raciales, provocando el surgimiento de una industria en rápido crecimiento de servicios privados.
En 1967, la ciudad ordenó que todos los "taxis con medallón" se pintaran de amarillo para reducir los conductores no oficiales y hacer que los taxis oficiales sean fácilmente reconocibles.
En 1971 se estableció la Comisión de Taxis y Limusinas de la Ciudad de Nueva York (TLC, por sus siglas en inglés), con jurisdicción sobre los taxis amarillos de medallón de la ciudad, taxis privados, autos negros, furgonetas de pasajeros, vehículos de para transporte médico y algunas limusinas de lujo.
Los inspectores de TLC son oficiales de paz del Estado de Nueva York.
CONDUCTORES INMIGRANTES
En los setentas y ochentas el crimen en la ciudad se incrementó y los taxistas eran frecuentemente robados, heridos o asesinados.
En 1970 siete taxistas murieron y 3.000 fueron robados.
A mediados de los setentas hubo escasez de conductores y hasta una quinta parte de taxis fueron guardados.
Los conductores solo necesitaban tomar una prueba para demostrar que entendían inglés y que conocían veintinueve rutas principales y ciento sesenta y ocho rutas a puntos populares, entre otros requisitos.
A pesar de que muchos no conocían bien las ubicaciones fuera de Manhattan, casi todos aprobaban.
Para 1975, aunque la TLC emitía 40.000 licencias anuales, hubo un elevado porcentaje de conductores nuevos, pero menos de un tercio de las licencias eran renovadas por conductores de taxis que ya estaban trabajando, mientras que dos tercios de las licencias eran emitidas a nuevos conductores.
A mediados de los ochentas hasta los noventas, la demografía cambió entre los taxistas cuando nuevas oleadas de inmigrantes llegaron a la ciudad. Según el Censo del 2000, de los 62.000 taxistas en la ciudad de Nueva York, el 82% nació en el extranjero y de ellos el 23% proviene del Caribe (República Dominicana y Haití) y el treinta por ciento del sur de Asia (Bangladesh, India y Pakistán).
El costo de las licencias de medallones aumentó y menos taxistas eran dueños de sus taxis.
Taxistas con licencia de TLC provienen de 167 países diferentes y de todos los conductores de TLC en el 2000, el 84% eran inmigrantes, frente al 64% reportado en 1990 y el 38% reportado en 1980.
La gran mayoría de taxistas son hombres y las mujeres representan del 1% de los conductores de taxi con medallón.
En general los taxistas tienen una edad promedio de 39 a 47 años.
Las compañías de taxis pueden ser pequeñas empresas de propiedad independiente con un solo taxi y conductor, o tener flotas de cien o más taxis.
Los conductores rara vez son empleados de la empresa y, por lo general, arriendan el taxi por turno.
Los taxis también pueden ser propiedad de pequeñas empresas incorporadas por separado, que se suscriben a un servicio de despacho.
El propietario/conductor paga una tarifa mensual a la compañía de taxis; puede comprar y mantener su propio vehículo y, a su vez, puede arrendar turnos a otros conductores.
Conducir un taxi es considerado uno de los diez trabajos más peligrosos.
ASIGNACIÓN Y VENTA DE MEDALLONES
Los medallones, sistema de numeración o licencia creado en 1937 como una limitación impuesta por el gobierno local para controlar el suministro de taxis amarillos operando en la ciudad, promovió que no se emitan medallones hasta 1996, cuando subastó un poco más de 2.000. Actualmente hay 13.347 medallones.
Los medallones se venden y hay subastas poco frecuentes de la ciudad o de un propietario de medallón.
En el 2006 se vendieron 308 medallones nuevos.
Entre noviembre del 2013 y febrero del 2014, la ciudad subastó 368 medallones más, los cuales fueron destinados para usarse en vehículos accesible para sillas de ruedas.
A lo largo de los años, muchos medallones que una vez fueron propiedad de conductores individuales fueron vendidos a grandes flotas de taxis.
A partir de 2012, aproximadamente el dieciocho por ciento de todos los taxis, eran operados por sus dueños, mientras que el resto se arrendaba, lo que representa una disminución del porcentaje de propiedad del veintinueve por ciento.
A partir de 2014 los precios de los medallones bajaron considerablemente, debido a la competencia de los servicios de viajes compartidos.
Desde octubre del 2016, los precios de los medallones bajaron a alrededor de $500.000 y llegaron a costar $200.000.
Debido a la disminución en los precios de los medallones, muchos taxistas comenzaron a trabajar para servicios de viajes compartidos.
También disminuyó en el uso de taxis, en noviembre de 2016, hubo 336.737 viajes diarios que dieron una ganancia de $ 4.98 millones, una disminución con respecto a los 463.701 viajes diarios, que obtuvieron una compensación de $ 5.17 millones en noviembre de 2010.
PRECIOS EXORBITANTES CAYERON
En 1947 el precio de un medallón era de $2.500, en 1962, el valor de mercado de un medallón era de aproximadamente $25.000, el precio subió permanentemente.
En el 2004 era de $280.000, en el 2005 el valor individual fue de alrededor de $350.000, en el 2010 el valor de mercado de un medallón fue de alrededor de $ 600,000. y entre el 2013-2014, los valores oscilaron entre un millón y $ 1.3 millones, en el 2015 cuando inició la caída se redujo a aproximadamente $650.000.
Actualmente se puede comprar un medallón por menos de $200.000.
En comparación, en el 2004 un taxista tenía un ingreso bruto anual promedio de $90.747.
Debido a los precios históricamente altos, la mayoría de medallones y la mayoría de los taxis, son propiedad de compañías de inversión y están arrendados a conductores ("hacks").
Una investigación del New York Times mostró que las compañías de inversión y bancos especializados en préstamos para comprar medallón, otorgaron préstamos a los conductores, principalmente inmigrantes, que no podrían pagar los préstamos y los elevados interés.
Los propietarios de medallones tuvieron problemas para pagar los préstamos que recibieron para comprar los medallones y la crisis provocó varios suicidios de taxistas que habían visto disminuciones en las ganancias, debido a la proliferación de vehículos de viaje compartido.
En agosto de 2018, la ciudad votó para dejar de emitir nuevas licencias de viaje compartido por un año y promulgó un salario mínimo para conductores de vehículos de alquiler.
El objetivo de la votación era regular la industria de vehículos de alquiler y evitar que los precios de los medallones de taxis cayeran aún más, pero Uber y Lyft criticaron la restricción y afirmaron que tendría un impacto negativo en los pasajeros de los barrios periféricos.

GUERRA DE SERVICIOS
En el 2014, habían 51.398 personas con licencia para conducir taxis con medallón y habían 13.605 licencias de taxis. La falta de nuevos medallones resultó en una escasez tal que para el 2014 se vendieron por más de un millón de dólares cada uno, con aproximadamente 14.000 medallones en existencia.
Para julio del 2016, ese número se redujo a 13.587 medallones y el número de conductores se desplomó a 30.488, debido a un éxodo de conductores que optaron por dar servicios de viaje compartido en empresas como Uber y Lyft, que ascendió a aproximadamente 63.000 en el 2015.
A mediados del 2016, después de una disminución de cinco años, el uso del taxis comenzó a aumentar nuevamente, debido a la competencia, los propietarios de medallones demandaron a la ciudad y a Uber en el 2015.
Para 2017, los 60.000 vehículos de viaje compartido en la ciudad de Nueva York superaban en número a los taxis amarillos con medallón, en una proporción de casi cuatro a uno y muchos propietarios de medallones, enfrentaron la posibilidad de quiebra o deuda severa, debido a los bajos precios del medallón, que pocas entidades estaban dispuestas a comprar.
En 2015, habían 14.000 vehículos de alquiler asociados con una de las cuatro compañías de viajes compartidos: Juno, Lyft, Uber y Via.
Para 2018, más de 80.000 de estos vehículos estaban asociados con una de las cuatro compañías. Para agosto de 2018 subieron a 100.000, lo cual ha reducido drásticamente el precio de mercado de los medallones.
DENUNCIA E INVESTIGACIÓN
El lunes 20 de mayo, la Oficina de la Fiscal General de la Ciudad de Nueva York, Letitia James y del Alcalde Bill de Blasio, ordenaron una investigación conjunta por parte de la Comisión de Taxis y Limusinas, el Departamento de Finanzas y el Departamento de Asuntos del Consumidor, sobre las prácticas de entidades y empresarios que durante más de diez años han operado ofreciendo préstamos a inmigrantes, para comprar medallones y poder operar taxis amarillos en la Ciudad de Nueva York, dejando a cientos de taxistas con deudas exhorbitantes.
Durante cuarenta y cinco días se realizará una revisión para identificar y sancionar a quienes se hayan aprovechado de los compradores de medallones, engañando a las autoridades de la Ciudad.
La revisión establecerá nuevas reglas, más estrictas, que impedirán prácticas que perjudiquen a los taxistas.
El alcalde entre otras cosas dijo en un comunicado oficial: "Es inaceptable aprovecharse de los neoyorquinos que trabajan arduamente para apoyar a sus familias y haremos todo lo posible para ponerle fin".
La medida fue tomada en base a una investigación periodística que reveló la existencia de una industria de préstamos, que infló artificialmente el precio de los medallones, que pasaron de costar doscientos mil dólares a más de millón en unos años y se enriquecieron concediendo préstamos riesgosos a compradores de bajos ingresos.
https://impactolatino.com/fiscalia-y-alcalde-nueva-york-abren-investigaciones-sobre-estafas-a-taxistas/
TARIFA DE CONGESTIÓN
Adicionalmente a la grave situación de las deudas y la competencia, los taxistas con medallón enfrentan la nueva tarifa de congestión, por lo cual el concejal Ydanis Rodríguez, Presidente del Comité de Transporte y el concejal Fernando Cabrera, pidieron al gobernador que exonere a los taxistas y proponen que se revierta el recargo y que los taxistas estén exentos de la tarifa que iniciará en el 2021.
En febrero de este año los taxis con medallón ya recibieron tarifas que se aplicarán a la factura del cliente por viajar en cualquier área debajo de la calle 96 en Manhattan.
El recargo es de $ 2.50 para los conductores de taxis amarillos, $ 2.75 para los vehículos de alquiler y una tarifa de 75 centavos por viajes en grupo compartidos, lo que ha provocado una pérdida del quince a veinte por ciento en los ingresos para los taxistas y una disminución de más del cincuenta por ciento de pasajeros que tomaron taxis amarillos.
El recargo estatal sería el tercer recargo que enfrentarían los taxis, además del recargo de cincuenta centavos que la MTA colocó en 2011.
El Concejal Rodríguez adicionalmente dijo: “Debemos cumplir la promesa que hicimos a los taxis amarillos, de tener exclusividad en ciertas áreas, porque por eso fue que pagaron por sus medallones, ya que vendimos un sueño que era posible con un medallón que alguien aplicara para una hipoteca, que dependiera de eso para su retiro, comprara una casa y lo que hemos experimentado es que en la comunidad latina ha habido un derrumbamiento de ese sueño” y propuso la creación de una comisión independiente especializada, que investigue y presente recomendaciones sobre las regulaciones actuales, promoviendo cambios para recuperar el valor perdido de los medallones.
https://impactolatino.com/prestamistas-actuaron-en-sector-de-taxi-de-nueva-york-como-en-2008/



























