CRISIS DE RENTAS
MATA A PEQUEÑOS NEGOCIOS
IMPACTO LATIN NEWS
Casa Puebla, institución que promueve por décadas la cultura del estado de Puebla y México en la Gran Manzana, cuyo local funciona en Harlem, está viendo su futuro incierto por el alza desbordante del alquiler. Le quieren aumentar de $7 mil a $14 mil mensuales, así como a ellos a otros inquilinos en su vecindario. Pero en otros casos es todavía peor.
¿Hasta dónde llegará la espiral alcista, con los precios astronómicos que se están exigiendo por un alquiler comercial en Manhattan? ¿Por qué no interviene el alcalde progresista Bill de Blasio y la señorita Melissa Mark-Viverito en defensa de los pequeños comerciantes?
CRISIS

La situación inmobiliaria es tan grave que ya cientos de pequeños negocios, como restaurantes, delis, boutiques, importadoras, peluquerías, oficinas de representación, profesionales independientes como médicos, abogados, etc., han cerrado sus oficinas porque no pueden pagar las altísimas rentas.
Steve Null, defensor de los pequeños negocios en la Gran Manzana, dijo a IMPACTO que en el 2013 tenían órdenes de la corte de inminente desalojo 5,998 negocios en toda la ciudad de Nueva York.
“El problema es mucho mayor que los neoyorquinos creen, y será mucho peor a menos que los concejales hispanos permanezcan con los propietarios de pequeños negocios de mayoría hispana.Esta es la historia más grande hispana pasando en Nueva York y nadie en los medios de comunicación lo ha entendido bien”, dice Null.
Esta situación ha llevado a que por ejemplo hayan desaparecido dos tercios de los antiguamente florecientes delis coreanos en la ciudad de Nueva York, a pesar que algunos de estos comerciantes de ultramar establecieron hasta tres turnos de venta para poder pagar la renta de su negocio.
CIERRE A LA VISTA

“Te imaginas lo malo que está todo”, comentó un especialista en temas de inmobiliarios que prefirió mantenerse en reserva. “Si ellos que son tan prolijamente trabajadores y hasta se les ha acusado de explotar a sus empleaos en tres turnos, no han podido mantenerse en el negocio, como será de difícil para el resto que solo mantienen un turno”.
La llamada Pequeña Italia también se encuentra al borde de la desaparición por las exorbitantes rentas o ‘leases” que le están exigiendo a los que no son propietarios.
El reconocido restaurant Umbertos Clam House, después que el edificio donde está ubicado fue vendido por $17.5 millones tal vez pase su última temporada en la calle Mulberry sirviendo deliciosos platos, porque lo probable es que dejará de operar: el dueño de la propiedad le ha subido la renta de $17 mil mensuales a $34 mil mensuales. Están luchando, pero parece una batalla de David contra Goliat.
“Usted no puede reconstruir la Pequeña Italia”, dice Robert Ianniello, citado por el Post, quien es presidente de la Asociación de Comerciantes de la zona. “Si nos vamos del lugar, nunca estaremos de vuelta. Usted no puede construir un Olive Garden y decir esta es a Pequeña Italia”.
Ocho restaurantes italianos de la zona cerraron el año pasado, y todos luego que concluyó el periodo de renta o ‘lease’ de diez años, que aprovecharon los propietarios para duplicarles el precio de la mensualidad a pagar.
Los inmigrantes italianos se establecieron en la zona a fines del siglo XIX. A principios de 1900 había alrededor de diez mil italianos viviendo entre Lafayette y Bowery y Kenmare y Canal, en lo que antiguamente era el barrio italiano.
Hoy tiene tres cuadras de la calle Mulberry, y quedan solo recuerdos y postales impresas del pletórico barrio donde por décadas se tejieron muchas historias de los trabajadores honestos sicilianos y napolitanos, de la procesión de San Genaro, de las kermeses con sabor pintoresco, pero también del crimen organizado.
EXHORBITANTES

Sus otrora florecientes negocios han ido acabando uno tras otro por las exorbitantes rentas. Pero no son los únicos.
En la zona de cerca de Bloomingdale, Calle 61 y Tercera Avenida, según reportó el Post hace unos días, tres de las cuatro tiendas de la esquina permanecen vacías.
“El único de los cuatro almacenes que no está vacante es en la esquina suroeste: allí está el restaurante italiano Isla de Capri. ¿El secreto de su éxito? Es propiedad de la misma familia que es propietaria del edificio”.
La tienda en la esquina noroeste pide para ser rentada $600,000 por año por 2,450 pies cuadrados, incluyendo un mezzanine de 1,000 pies cuadrados.
En la esquina noreste, piden para rentar un espacio de 1,800 pies cuadrados en dos pisos $350 mil por año.
En la esquina sureste no dieron información por la renta del espacio de 800 pies cuadrados.
ARISTAS POLITICOS

El problema de las rentas que están por las nubes tiene aristas archi complicados que salpican a la clase política de la ciudad de Nueva York, ya que un proyecto de ley que podría ser un oxígeno para los pequeños negocios se encuentra en el limbo.
Así contó a IMPACTO un experto en el tema, que rememoraron el asunto desde la época del alcalde Ed Koch. “Él (Koch) le dijo a Johnny Torres, impulsador de la ley entonces, que si el proyecto llegaba a sus manos lo firmaría”, dijo nuestra fuente que pidió el anonimato por temor a presiones de los lobistas del sector inmobiliario hacia su negocio. “Claro, él sabía que ni siquiera iba a llegar a un comité, por tanto nunca lo tendría encima de su escritorio”.
Es el mismo proyecto, que ahora está en manos de la concejal Anabel Palma -quien podría convertirse en una heroína- si es que logra convencer al concejo municipal, particularmente a la presidenta Melissa Mark-Viverito para que impulse el proyecto con el respaldo de su agrupación y del mismo alcalde de Blasio.
MARK-VIVERITO

Pero, ¿lo hará Mark-Viverito viniendo de la concejal Palma, quien fue su rival en la lucha por la presidencia del concejo municipal hace escasamente cinco meses atrás?
La concejal Palma necesitaría el apoyo de tres concejales más para que sea aceptado por un comité del concejo municipal de la ciudad de Nueva York, pero si lo logra quedaría en manos de Mark-Viverito someterlo a votación.
Bajo la presidencia de Christine Quinn, ella -por ejemplo- por varios años ella archivó una propuesta para que los trabajadores de pequeños negocios gozaran de días de enfermedad. Quinn, después de varios años en el cargo, y solo cuando quería convertirse en alcaldesa lo planteó ante el concejo en pleno, proyecto que fue aprobado.
Los astronómicos precios que se están pagando por el alquiler de locales comerciales, han puesto en alerta a los viejos iconos de la Gran Manzana, que solo podrían mantenerse si el Municipio les aplica una legislación especial que los proteja de la astronómica espiral alcista. Sino, sus días tal vez estén contados.
Las “muertes” de estos pequeños negocios han sido tan recurrentes que la Cámara de Comercio Estatal Hispana de Nueva York, que preside Alfredo Placeres, empezó a enviar a sus socios -vía internet- una ‘post-card’ con una ofrenda floral cada vez que un negocio les comunicó que estarían cerrando sus puertas. Y ha mandado centenares.
La queja de los pequeños comerciantes, es directa en contra de los políticos que se han quedado de brazos cruzados ante la espiral alcista de los poderosos grupos inmobiliarios.
¿EN LA LUNA?
The Small Business Congress NYC, que aglutina a pequeños comerciantes minoritarios, dijo en su portal en la red que “excepto para el Concejo Municipal, todos los neoyorquinos saben que el problema real que encaran los pequeños negocios para sobrevivir o conseguir una ganancia razonable, son las rentas fuera de control. Hubo una época en que los representantes electos de la ciudad de Nueva York representaban al pueblo y no los intereses especiales, y realmente tenía significado cuando decían ‘nuestros pequeños negocios son la espina dorsal de nuestra economía’”.
Es que la crisis-bonanza-especulación del sector inmobiliario está creando una ciudad de los rascacielos con negocios para quienes puedan pagar alquileres anuales que en otros estados sería el valor de la propiedad de una casa completa con garaje y patio propio.
Los afectados afirman que más del 80 por ciento de los propietarios de pequeños negocios son inmigrantes. El más grande empleador de la ciudad de Nueva York son residentes-inmigrantes propietarios de negocios.
Cincuentitres por ciento de los pequeños negocios están en riesgo de cierre. 69 por ciento ha tenido que despedir trabajadores. 72 por ciento ha cortado horas de trabajo. 92 por ciento no tiene planes de contratar nuevos empleados.
Asimismo, 86 por ciento ha tenido que parar planes de expansión. 88 por ciento no siente que el gobierno de la ciudad de Nueva York comprenda las necesidades de los pequeños comerciantes. Según su sondeo, 30 por ciento, además, han sido extorsionados por inescrupulosos dueños de propiedades para que les paguen “por debajo de la mesa”.
MUERTE ANUNCIADA
Los pequeños comerciantes se quejan, igualmente, que cada vez que llega el momento de la renovación del ‘lease’, es la antesala de la muerte de un pequeño negocio.
Ellos acusan que esas “muertes” se deben a las ambiciones y a la negativa de tratamiento por parte de los políticos.
Los números son contundentes: 188,000 órdenes de desalojo fueron ordenados por las cortes de Nueva York entre 1986-2012.
De otro lado, 70,000 negocios fueron forzados a cerrar en NYC entre 1986-2012. También, 53% de pequeños negocios están en riesgo de cierre, 17% inseguros.
“Nuestros líderes electos están diciendo a los neoyorquinos que el único problema que encaran los pequeños negocios son demasiadas multas y escasez de préstamos accesibles”, hechos que consideran completamente lejano a la realidad.
SBC indica que su objetivo “es trabajar con nuestro gobierno (municipal) para crear de nuevo un ambiente pro-negocios en la ciudad de Nueva York de y estabilizar nuestros negocios y retornar a nuestra creación de empleos para ganar, crecer y permitirles a ellos sobrevivir y hacer lo que ellos saben mejor, crear empleos, ofrecer precios razonables y estabilidad a nuestros vecindarios”.
PROGRESISMO AYER Y HOY
De la misma forma creen que la única forma de mantener la buena marcha económica de la ciudad es salvando el camino a la movilidad social de las familias de bajos ingresos.
“La alta prioridad de SBC es detener el cierre de nuestros pequeños negocios que existen por muchos años y salvar la mayoría de los empleos de los neoyorquinos, salvar el camino a la movilidad social de las familias de bajos ingresos, salvar el carácter de nuestros vecindarios, salvar nuestros grupos artísticos y culturales, salvar nuestras entidades sin fines de lucro y salvar a la clase media”.
Los comerciantes aglutinados en ‘Small Business Congress NYC, sueñan en el progresismo del ex alcalde Fiorello La Guardia, “ampliamente reconocido como el mejor alcalde que ha existido en la ciudad de Nueva York. El detuvo el cierre de los pequeños negocios y salvó incontables empleos para los neoyorquinos”.
Recuerdan que La Guardia luchó por pasar (en alianza con la legislatura estatal) la primera ley de control de rentas comerciales de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. El echó fuera de la ciudad a los especuladores y protegió a los pequeños negocios por 18 años. Por 18 años, fue casi imposible desahuciar a los pequeños comerciantes o forzarlos a cerrar por ambiciones de los dueños de las propiedades.
“Hoy, en la ciudad de Nueva York, con nuestros legisladores Progresistas, es casi imposible mantener exitoso el negocio de un pequeño negocio. ¿Cuál es la diferencia entre el Progresismo del alcalde La Guardia y el Progresismo de hoy de los oficiales electos?”, se pregunta la organización Small Business Congress NYC.
Mientras tanto, la cuenta regresiva está corriendo para miles de pequeños negocios que mantienen contratos de alquiler y que no podrán seguir pagando sus altísimos ostos: ya un alcalde conservador les dio la espalda, y ahora uno progresista o de izquierda parece desentenderse del tema e igualmente le quita su mirada. A este paso solo tendremos en los espacios vacantes; bancos, telefónicas, Subway, Burger Kings, Starbucks, etc., etc., y Nueva York abandonará sus iconos.



























