Comunidad pide no olvidar caso de Gabriel Fernández a 7 años de su asesinato

Gabriel Fernández
Familiares, amigos, y vecinos de la pequeña comunidad al norte del condado de Los Ángeles, donde vivía el pequeño, rememoraron la vida del menor, quien murió a la edad de ocho años tras recibir una brutal paliza el 24 de mayo del 2013. (Foto de twitter)

Con una vigilia para que el nombre del niño Gabriel Fernández no quede en el olvido, decenas de personas en Palmdale, California, recordaron este domingo la tragedia del menor, que fue asesinado por su padrastro y su madre hace siete años, en un caso que conmocionó a todo el país.

Familiares, amigos, y vecinos de la pequeña comunidad al norte del condado de Los Ángeles, donde vivía el pequeño, rememoraron la vida del menor, quien murió a la edad de ocho años tras recibir una brutal paliza el 24 de mayo del 2013.

Según la autopsia, el menor presentaba fractura craneal, varias costillas rotas y quemaduras en todo su cuerpo, entre otros vejámenes cometidos por su madre Pearl Fernández, y el novio de la mujer, Isauro Aguirre.

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Aunque el caso por años acaparó las noticias en Los Ángeles, el espeluznante asesinato cobró notoriedad internacional este año tras el lanzamiento en febrero pasado "The Trials of Gabriel Fernández”, una serie documental de Netflix que, más allá de este horrendo crimen, explora los fallos y errores del sistema de protección a menores en Estados Unidos.

El caso, que terminó con la condena a muerte de Aguirre, y una sentencia de cadena perpetua a la madre del menor, también desembocó en una investigación al interior de los servicios sociales y cuidado de niños del condado de Los Ángeles llevando a juicio a cuatro trabajadores sociales que tuvieron a cargo el expediente de Gabriel.

El menor había estado en custodia de sus abuelos maternos hasta 2012 cuando Fernández recuperó su custodia, y pudo cobrar las ayudas económicas que recibía por parte del estado.

El documental recogió un exhaustivo y meticuloso retrato de los hechos desde la noche del 22 de mayo, cuando se hizo la llamada al servicio de emergencia para que atendieran al niño herido, hasta el juicio de Aguirre en el que se conocieron los múltiples abusos y palizas cometidos por parte de la pareja.

“Tenía una fractura craneal deprimida (...), su garganta parecía como si alguien la hubiera quemado, moratones en toda la cara, ojos morados, cortes por doquier, un corte raro sobre su pene, abrasiones en el pie como si le hubieran arrastrado, marcas de ligaduras como si le hubieran atado. En cada parte de su cuerpo había algo", dijo Christene Estes, una de las primeras enfermeras que trató al niño.

En el testimonio Estes agrega que Fernández "tenía balines en el pulmón, balines en la ingle, quemaduras de cigarrillos, apagaban cigarrillos en él (...). Recuerdo que esa noche pensaba que no podía entender esto, cómo llegó hasta esto (...). Hay tanto trauma, tanto daño y tantas preguntas”.

Este fin de semana, el tío de Gabriel, Chris Contreras, rompió su silencio en una entrevista con el canal ABC-7 en la que aseguró que los hermanos del menor estarán afectados de por vida por el asesinato.

Ezequiel tenía 12 años y Virginia 10 cuando presenciaron la tortura infligida al pequeño.

Contreras asumió la custodia de los menores y ha tratado de luchar porque el caso no quedé en el olvido. Además, la familia está impulsando un proyecto llamado "Ley de Gabriel", que daría a las autoridades una vía rápida para verificar los posibles antecedentes sobre un reporte de abuso.

"Sé que aquellos que han escuchado o visto su historia. Al menos esas personas van a hacer su parte y sé que los niños se han salvado debido a su historia", dijo Contreras al canal angelino. EFE News

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