Compositoras e Interpretes Hispanas Llevan la Canción Clásica a la Exquisitez
Por Nilda M. Tapia
Impacto Latin News
La canción clásica en español, aquella que se reserva su propio espacio en la memoria colectiva de la música por su propio peso, ha sido elevada a la sala de conciertos en un espectáculo que cada día arrastra a un público pocas veces logrado en este tipo de espectáculos. Presentado por
Repertorio Español y magníficamente concebido por el músico uruguayo Pablo Zinger, que supo recorrer el mapa musical de la América hispana con destreza de historiador y buscar las canciones más emblemáticas de todos los tiempos, sin dejar de lado ni las más viejas, ni las más recientes piezas musicales cargadas con ese don especial de caminar solas por la historia musical.
Y si hubo un gran acierto en buscar esas canciones, también Pablo Zinger acertó muy bien en conseguir las voces que expresaran tanta exquisitez en la palabra sonora como en el sentir de las inspiradas compositoras. Isolina Carrillo, de Cuba, fue recordada por su exquisita canción “Dos gardenias para ti” interpretada por la puertorriqueña Shadia Fairuz. La cantante Gizelxanath nos trajo un expresivo “Babalú ayé” de Margarita Lecuona, mientras que la consagrada Brenda Feliciano nos interpretó “Te he visto pasar” de Ernestina Lecuona con esa soltura que conlleva una dedicada búsqueda de la perfección. De María Grever, nos deleitó Virginia Herrera Crilly con el “Tipitipitin”, agregándole expresiva detonación al sincopado decir. Brenda Feliciano llenó de magia las palabras de “Así”, y “Cuando vuelva a tu lado”. La sinigual Chabuca Granda fue recordada con “Fina estampa” en una interpretación llena de matices exquisitos por Brenda Feliciano y su canción emblema “La Flor de la Canela” por la gracia de Gizelxanath supo a gloria. Para Consuelo Velásquez, Brenda Feliciano hizo un show con un donaire especial interpretando “Cachito” y Virginia hizo de las suyas con la canción que sirvió de presentación a este show “Bésame mucho”.
En la segunda parte vimos el valor de un gran maestro, al traer las canciones de las más recientes compositoras: Eladia Blázquez, de Argentina, Sylvia Rexach de Puerto Rico, María Elena Walsh, de Argentina y la gran Violeta Parra de Chile. De la pluma de la inolvidable Eladia, Gizelxanath supo sacarle todo el jugo contenido en “Siempre se vuelve a Buenos Aires”, mientras que la puertorriqueña Shadia Fairuz se lució en “A un semejante” con dotes de una verdadera tanguera y Virginia se volvió carne al interpretar “Honrar la vida”. Nos quedamos esperando el emblema de esta compositora…”Mirando al sur”… Un mensajito para el gran maestro… A Sylvia Rexach se la recordó con una sutileza digna de una Brenda Feliciano en “Alma adentro”, mientras que oíamos “Olas y arenas” y nos arrebatamos con “Dí corazón”. De la gran María Elena, Virginia interpretó a “Manuelita” --esa fábula que hubiera sorprendido al mismo Esopo—tratada vocalmente como si fuera un área de Verdi… Gizelxanath nos dejó saborear “Serenata para la tierra de uno” y Brenda Feliciano nos deleitó con el emblema ”Como la cigarra” con ese dominio exquisito que tiene esta cantante en manejar los delicados matices de su voz. Otra vez Shadia Fairuz salió exquisita, con sus dotes de music hall a divertirnos interpretando la comedia cantada…”Los ejecutivos”. Violeta Parra, la gran folklorista de Chile, fue recordada con su “Maldigo del alto cielo” por Gizelxanath y todas, toditas, se salieron de sus respectivos tronos escénicos para cantar un bocadito, o buchito de “Gracias a la Vida”, ese gran himno que la sublime compositora le dedicó a su propia vida antes de eliminarse. Fue muy inteligente esta participación en pleno de las cuatro intérpretes para darnos cuenta del valor que tienen cada una de estas valiosas cantantes… En esta canción emblema de la América Latina, que es una verdadera oración en acción de gracias, cada una se entregó de lleno a su arte… y fue como una caricia de despedida. No me sorprende en absoluto haber encontrado entre la audiencia a gente que había regresado a ver este espectáculo y que pensaba volver a verlo con otros amigos… “Es que esto es digno de venir a disfrutarlo”… exclamaban con el convencimiento de alguien que la ha pasado divinamente…





























