primero dieron las armas para que hicieran llover bombas sobre sus cabezas
ocultaron con el humo de las llamas el cielo y las estrellas
destruyeron los hogares
cortando el último indicio de pertenencia
en el suelo cuerpos destruidos
cuerpos de niños, de niñas
de ancianos, de ancianas
de mujeres
de hombres
cuerpos desparramados entre los escombros
tristes muñecas desmembradas
luego
los arrinconaron
los hicieron abandonar los escombros
y a latigazos de miedo los arrancaron de sus ruinas
nuevamente los caminos se llenaron de pasos de desesperanza
como antes
el miedo a la muerte era la brújula
familias enteras emprendieron el camino
trozos dispersos de familias emprendieron el camino
los huérfanos de mundo emprendieron el camino
nuevamente las miradas perdidas nos observaban
los hambrearon
los gritos del estómago se unieron a los gritos de dolor
en la última puerta cerrada resonaban pequeños dedos pidiendo asilo
los hambrearon
los acorralaron
dejaron pasar gota a gota el alimento
hasta que el hambre hizo asaltar el camión conteniendo el maná
los cazaron como patos en la feria en tiempo de carnaval
cayeron mujeres
cayeron ancianos
cayeron niñas
cayeron niños
nuevamente cuerpos desparramados
a su lado yacía un paquete de comida
compasión
desde el cielo arrojaron
no bombas
alimentos
en la tierra manos moribundas desgarraban paquetes
compasión
desde el cielo cayó el maná
y los asesinos
los cómplices
claman al mundo
a los que sobrevivieron les pedimos
miren al cielo
crean en el ser humano
conmuévanse
coman
somos humanos
humanos hasta la próxima bomba
hasta que los expulsemos por siempre de su tierra
alabado sea el hombre
amén
• Escritor, poeta, dramaturgo y hombre de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Reside en los EE. UU.



























