El fiscal general de California, Rob Bonta, anunció este lunes que ha acordado realizar una supervisión judicial de cinco años a la policía de Vallejo para que implemente varias reformas tras denuncias de brutalidad policíaca.
Bonta dijo hoy que esa institución acordó corregir injusticias, generar confianza y mejorar la seguridad pública de los residentes de Vallejo, ciudad ubicada en el condado de Solano, en el norte de California.
La denuncias aumentaron en 2019 tras la muerte del afroamericano Willie McCoy, de 21 años, que supuestamente dormía con una pistola en la mano en su carro. Los agentes le dispararon 55 veces sin ser alertado por la policía.
El departamento fue demandado en ese entonces por defensores de los derechos humanos, que citaron más de 20 ejemplos de personas muertas, maltratadas o abusadas a manos de la policía de Vallejo desde 2012.
En junio de 2020, otro de sus agentes mató a Sean Monterrosa, de 22 años, en medio de las protestas por la muerte del afroamericano George Floyd por parte de un policía blanco en Minneapolis, un caso que motivó manifestaciones masivas en todo el país.
El agente de Vallejo, que le disparó cinco balas mientras estaba dentro un vehículo de la policía que no tenía identificación, dijo que confundió un martillo en el bolsillo de la sudadera de Monterrosa con una pistola.
"Ya es hora de que el pueblo de Vallejo tenga un departamento de policía que escuche y garantice que sus derechos civiles estén protegidos", dijo hoy el fiscal.
El departamento policial se comprometió a cumplir un total de 45 reformas, 20 de las cuales ya ha logrado.
El alcalde de Vallejo, Robert McConnell, indicó en un comunicado que espera que la agencia pueda completar con las reformas restantes en menos de cinco años. EFE




























