ENTREVISTA EXCLUSIVA

Una de las personalidades de televisión más conocidas de los ecuatorianos es Christian Johnson, quien desde hace trece años produce y dirige el programa 593 Ecuador, pero su trayectoria en la televisión ecuatoriana comenzó en los años setenta.
Nació en Trinidad y Tobago, cuando su padre, -de origen sueco-, trabajaba en la industria petrolera en ese país antillano y a los pocos meses de nacido, la familia se radicó en Venezuela, patria natal de su madre.
Desde los quince años supo que la televisión era lo que quería hacer, estudió para ello en Canadá e inició como actor en la televisión venezolana, participando en las telenovelas que eran muy populares en América Latina.
Se casó con una ecuatoriana, emparentada con los dueños del canal 10 de Guayaquil, Ecuador y cuando fue de vacaciones al país de la Mitad del Mundo, le conocieron y ofrecieron trabajar con ellos (1975). El proyecto inicial de dos años, se ha extendido para el resto de su vida, ya aún cuando radica en Estados Unidos, afirma: “nunca me he ido de Ecuador”.
Fue presentador estrella del programa Sábados Espectaculares, transmitido por Teleamazonas, canal 4 de Quito. Un show en vivo de cinco horas de duración, con público, sorteos y donde entrevistaba a todo tipo de personalidades, incluyendo
estrellas de la farándula iberoamericana y de Hollywood, como Camilo Sexto, Luis Miguel, Silvester Stallone. Ahí creó “Cámara Viajera”, presentando reportajes internacionales.
Posteriormente incursionó en radio, viajó a Miami para un talk show, hasta que decidió viajar a Canadá, para estudiar Antropología, Historia del Cine y actualizarse con un postgrado en periodismo.
Radica en Brooklyn con Nathalie, su esposa de origen francés y se mantiene muy activo en su programa 593 Ecuador, el cual se transmite semanalmente, todos los sábados y domingos a las 8pm en Ecuador TV y el cual se puede ver en Estado Unidos por Direct TV, además de otros proyectos, donde resalta su labor humanitaria.
Sus muy interesantes reportajes, de ayer y de hoy, se los puede ver en redes sociales o visitando https://www.593television.com

¿Cuál ha sido la experiencia más grata de trabajar en televisión?
- Encontrarme permanentemente con gente que me dice: “cuando yo tenía ocho años me gané un premio en tu programa”. Una señora que se había ganado un juego de ollas me dijo: “todavía tengo el juego de ollas”.
Lo más grato es encontrarme con gente que después de muchos años, tienen anécdotas específicas que cuentan y demuestran que has tocado su vida, que has sido parte esencial de su formación y eso es una gran suerte.
¿Y cuál ha sido la experiencia más triste?
- Uno de los casos más tristes es siempre el de gente que no ha visto a su familia por muchos años. Ahora estoy trabajando el caso de una señora ecuatoriana, de Manabí. Ella se quedó huérfana y tiene cuarenta años en Estados Unidos. Nunca se legalizó, ha vivido en las sombras, trabajando para una familia ecuatoriana, a la que sirvió cuidando a sus hijos.
Ha pasado estos cuarenta años sin ver a su familia y ahora está internada en un asilo de ancianos. Estamos tratando de embarcarla en un avión hacia Ecuador. Como este hay miles de casos. Este es un caso doloroso y es algo que me ha partido el alma.
¿Cómo aprecias a la televisión latinoamericana y a la estadounidense?
- Actualmente las personas se han endiosado de manera monstruosa gracias a las redes sociales. Cualquier persona que tiene cien mil seguidores en las redes se siente intocable y las personas pierden su sencillez y su humanidad.
La estadounidense es un tipo de televisión de supermercado, un gran supermercado que actualmente está gobernado por reality shows, todos quieren hacer un reality show.
Pero si la televisión americana es mala, la hispana es pésima, porque tienen a la gente idiotizada con las telenovelas, hay un reduccionismo cultural.
No veo televisión hispana porque creo que reduce al individuo a su mínima expresión, le quita la dignidad y convierte a las personas en ovejas. La televisión canadiense tiene un canal del estado que trata de levantar el nivel cultural de la gente, tú ves esto en muchos países de Europa y en Canadá.
Acá lo que ves es una masificación del entretenimiento en forma brutal, todo es noticia, noticia y te repiten la noticia hasta más no poder. Hemos perdido la facilidad de concentrarnos, ahora nada dura más de tres minutos, la capacidad de atención se agota en tres minutos, si no sacan sangre o sexo o algo que atraiga los instintos básicos no puedes tener sintonía.
¿Qué opinas de la competencia entre lo escrito y lo visual, entre un libro impreso y un programa de tv?
- Definitivamente creo que hay que leer, leer tocando, porque para mi, uno debe sentir al libro, en una pantalla de cristal eso no es leer, eso es hacer fricción, leer es tocar, entrar, parar, regresar la página, olerla, sentirla y leerla tantas veces como sea necesario para entender lo que se está leyendo. Soy un mal lector, leo cinco páginas y regreso cuatro.
¿Qué estás leyendo ahora?
- Varios libros…como doce a la vez: uno que narra cómo construyeron la cúpula de la catedral de Florencia, lo estoy leyendo desde hace ocho meses. Un libro que siempre leo son Las tres palabras, que trata de desintoxicarte de todas las porquerías y culpas que te meten en la cabeza cuando eres niño.
Estoy leyendo Tiempo Perdido de Marcel Proust, La Tía Julia, de Vargas Llosa, otro libro sobre la creatividad, -los tengo junto a mi-, otro sobre Los cien objetos que marcaron el desarrollo de la cultura humana.
De vez en cuando leo El Infierno, de Dante Alighieri, lo leo y me causa gracia, pero cuando era pequeño en el libro del catecismo había una imagen del diablo saliendo con sus cachos y eso me aterraba.
Me cuesta leer un libro del comienzo al final. El último libro que leí, durante el Covid, fue uno me trajo mi esposa.
Eres sobreviviente de Covid-19 ¿cómo lo describirías a alguien que no se ha infectado?
- Es como estar agarrado de la ventana, aguantando solo con las manos y esperando caer en cualquier momento. Estuve conectado a una máquina con oxígeno y mi amada Nathalie me cuidó durante treinta días.
¿Cómo percibes a los ecuatorianos de Nueva York?
- Es una comunidad que trabaja durísimo, son duros trabajadores, muy creativos, no se dejan amilanar por nada, siempre tratan de salir adelante, hay excepciones, pero la mayoría se saca el aire por progresar y eso es admirable, porque enfrentan situaciones difíciles y deben reinventarse, llegan como profesionales y deben lavar platos.
Su espíritu de superación es envidiable, hay tantos casos y esa es mi especialidad, descubrirlos y demostrar que, cuando uno quiere salir adelante lo puede hacer.
Un mensaje final
- Que sigan manteniendo su identidad lo máximo que puedan y que no dejen que nadie le robe su dignidad, es lo más importante, porque que es lo que tratamos de hacer, resaltar de una manera digna lo que somos, que no nos sintamos con vergüenza, atropellados, hundidos ante otra raza, porque todos tenemos los mismos derechos.


























