Natalia Mendez es mucho más que chef, ella es una reconocida activista comunitaria de El Bronx, donde su restaurante La Morada, es mucho más que un restaurante, es un centro de acogida a los inmigrantes y refugiados.
En noviembre presentó su primer libro de cocina titulado Las Hermanas de la Milpa: comienza con la calabaza. En la sabiduría ancestral de las naciones aborígenes del continente Americano, las tres hermanas son la calabaza, el maíz y el fréjol, que durante miles de años han sido la base de la dieta de millones de americanos y desde la conquista europea, han sido parte de la dieta del resto del planeta.

Este es un libro muy singular, en él Natalia Mendez comparte la historia de su restaurante, La Morada y cuenta como desde ahí, pudo extender su vocación de servicio durante la pandemia. Ese trabajo bendecido de alimentar a quien lo necesita, actualmente lo ha extendido a la ayuda tan necesaria para los nuevos refugiados que continúan llegando a la ciudad de Nueva York, el martes 29 de noviembre, al terminar una extenuante jornada preparando y distribuyendo alimentos para cientos de refugiados en la calle 32 en Manhattan, pudimos hablar con Natalia Mendez sobre su más reciente proyecto editorial y sobre el conocimiento y sabiduría ancestral que gracias a productos como el pumpkin se puede mantener y transmitir.

El libro de la chef Mendez, además de ser bilingüe, está escrito en mixteco y en castellano, incluye una selección de ocho recetas oaxaqueñas, además de reflexiones sobre cocina, comparte consejos y parte del conocimiento ancestral sobre los beneficios de plantas y alimentos, particularmente del zapallo, auyama, pumpkin o calabaza, que es uno de los frutos de la naturaleza más populares en el otoño neoyorquino. Una peculiaridad del libro es que las ilustraciones las realizó su hijo Marco Saavedra, cuya historia como un dreamer luchador, poeta y activista, le da un sentido profundo y significativo a su arte pictórico.
La razón de ser, la inspiración y motor de Natalia es su familia, su esposo Antonio, sus tres hijos: Marco, Yajaira y Carolina, así como su nieta Lila, a los cuales Natalia les ha transmitido además su lenguaje nativo, el mixteco, porque Natalia es originaria de La Mixteca en Oaxaca, donde aprendió a cocinar desde que comenzó a caminar. Como nos dice la chef Mendez, para nosotros cocinar es un ritual de agradecimiento a la Madre Tierra, a las bondades y generosidad que ofrece, con las raíces y frutos de las plantas.

A su decir: “Mi objetivo es compartir estas recetas para ofrecer una posibilidad de combatir a las enfermedades y a los virus desde adentro, con una buena alimentación, saludable y sustanciosa, con sopas que contienen una variedad de productos e ingredientes de diferentes partes del continente: México, California, Nueva York, porque de cada lugar en donde crecen estos productos, reciben la riqueza de minerales de su suelo, que son diferentes. Entonces podemos estar bien alimentados y nutridos para así estar vacunados y resistir los virus”, afirma con convicción Natalia.
Además de recibir varios reconocimientos, como ser nombrada uno de los tres reyes del famoso Desfile del Museo del Barrio, de estar en un gigantesco mural de su condado, de haber recibido el reconocimiento Gabriela Mistral, Julia de Burgos, Frida Kahlo otorgado por el Comité Internacional Galo Plaza Inc. a mujeres destacadas en las artes, cultura y educación, ahora esta muy modesta y siempre sonriente chef latina de Nueva York, es parte de un documental de Netflix titulado Las crónicas del taco: cruza la frontera, en el cual prepara una versión vegana de taco relleno con flores de calabaza.
Así, entre los aromas de los productos que con amor transforma en alimentos, la chef Mendez se mueve por diferentes partes de Nueva York compartiendo sus conocimientos, su arte de preparar comidas saludables, su voz nativa a favor de los inmigrantes y refugiados, pero siempre vuelve a La Morada, su lugar sagrado para honrar a los ancestros, a la familia, a la salud y a la vida.


























