
En el Mes de la Herencia Hispana y en conmemoración del 199 aniversario de su independencia, la región centroamericana es la invención del imaginario estético que destaca a nivel mundial por sus escritores que han marcado la historia de expresiones culturales, creando una enorme riqueza material.
La poesía centroamericana ha estado ahí, desde su independencia hasta nuestros días, tejiendo la historia, enfrentando golpes, reconstruyéndose, forjando un camino día tras día.
Centroamérica es la reencarnación de un inmigrante que se despide pensando en la incertidumbre del retorno.
La poesía ha cumplido así, variados oficios, por mucho que le negaran parte en el mundo terrenal.
En los albores de la independencia se salió del canon religioso y pasó al bando de la subversión anónima a través de las octavillas clandestinas que denostaban al poder de la corona; y aunque la independencia se consumó sin que se disparara un solo tiro, porque fueron los mismos criollos realistas quienes la declararon en Guatemala en 1821.
La misma Acta de la independencia resalta, “para prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”, lamentablemente Centroamérica fue seguida de constantes guerras (salvo Costa Rica) intestinas en las que las imprentas portátiles iban con los ejércitos en la impedimenta, arrastradas en carromatos tras las cureñas de los cañones, y no pocas proclamas bélicas se escribieron en versos, pues no faltaban los bardos en las filas guerreras, y aún los había entre los caudillos, que a veces eran letrados, según Sergio Ramírez
Lamentablemente en Centroamérica existen valores que no son compartidos por todos; y precisamente, esa disparidad de valores encontrados ha sido una de las principales causas de división y conflicto para lograr la tan anhelada unidad. No obstante, a pesar de esas divergencias existentes, al menos perdura un elemento de unidad e identidad, y ese elemento es la poesía.
José Coronel Urtecho, señalaba que a cada época del devenir de Centroamérica correspondía una obra literaria capital: el "Popol Vuh" a la época precolombina; la "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España", de Bernal Díaz del Castillo, a la época de la conquista; la "Rusticatio Mexicana", de Rafael Landívar, a la época colonial; y la poesía de Rubén Darío, a la época independiente.
La poesía centroamericana históricamente ha sido de gran relevancia a nivel mundial por el aporte estético que han dado nuestros creadores. Poetas tan determinantes como Miguel Ángel Asturias de Guatemala, Roque Dalton, de El Salvador, Roberto Sosa de Honduras, Rubén Darío de Nicaragua y Jorge Debravo de Costa Rica, entre otros.
A partir de lo antes expuesto, el propósito de este artículo es, por un lado, contribuir a la difusión de lo que se ha escrito en poesía en Centroamérica, por destacar algunos autores, pero también, y lo más importante, llevar al lector unas sinceras letras que evocan el orgullo centroamericano, especialmente, en este mes de herencia hispana que se celebra en Estados Unidos
Es importante destacar también, como la poesía centroamericana ha experimentado distintos cambios desde su independencia, y como estas obras han venido forjando la sensibilidad y el lenguaje utilizado por los autores hacia una conciencia más justa.
¿Cuál ha sido el aporte de la poesía en la sociedad? ¿De qué manera se relaciona la poesía y la política para el quehacer político de una nación?
En este sentido, partimos de la argumentación de las bondades de dos procesos que es inevitable no mencionar desde una perspectiva histórica: por una parte, las reflexiones poéticas que más allá de expresar lo bonito o lo feo de este proceso histórico, también han servido de instrumento sensibilizador de la juventud para con el devenir histórico de la región.
Segundo, desde una visión pragmática, referente al proceso mismo de sociedad.
Centroamérica es una región donde su mayor forma de dar a conocer sus sentimientos es por medio de las expresiones culturales y artísticas, ya sean éstas, la poesía, música, danza, teatro y, por qué no decirlo, la escultura y la pintura.
Destacaremos un poeta por cada país centroamericano.
Costa Rica
Jorge Debravo
Nosotros los hombres
Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.
Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.
Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.
Honduras
Roberto Sosa
Los pobres
Los pobres son muchos
y por eso
es imposible olvidarlos.
Seguramente
Ven
en los amaneceres
múltiples edificios
donde ellos
quisieran habitar con sus hijos.
Pueden
llevar en hombros
el féretro de una estrella.
Pueden
destruir el aire como aves furiosas,
nublar el sol.
Pero desconociendo sus tesoros
entran y salen por espejos de sangre;
caminan y mueren despacio.
Por eso
es imposible olvidarlos.
El Salvador
Roque Dalton
Como tú
Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Guatemala
Miguel Ángel Asturias
Guatemala (Cantata)
1954
¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!
¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!
¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!
¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!
¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!
¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!
¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!
¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!
¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo
y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!
Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.
Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería...
¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!
¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!
¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!
¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!
¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!
¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!
Nicaragua
Rubén Darío
Retorno
El retorno a la tierra natal ha sido tan
sentimental, y tan mental, y tan divino,
que aún las gotas del alba cristalinas están
en el jazmín de ensueño, de fragancia y de trino.
Por el Anfión antiguo y el prodigio del canto
se levanta una gracia de prodigio y encanto
que une carne y espíritu, como en el pan y el vino.
En el lugar en donde tuve la luz y el bien,
¿qué otra cosa podría sino besar el manto
a mi Roma, mi Atenas o mi Jerusalén?
Exprimidos de idea, y de orgullo y cariño,
de esencia de recuerdo, de arte de corazón,
concreto ahora todos mis ensueños de niño
sobre la crín anciana de mi amado León.
Bendito el dromedario que a través del desierto
condujera al Rey Mago, de aureolada sien,
y que se dirigía por el camino cierto
en que el astro de oro conducía a Belén.
Amapolas de sangre y azucenas de nieve
he mirado no lejos del divino laurel,
y he sabido que el vino de nuestra vida breve
precipita hondamente la ponzoña y la hiel.
Mas sabe el optimista, religioso y pagano,
que por César y Orfeo nuestro planeta gira,
y que hay sobre la tierra que llevar en la mano,
dominadora siempre, o la espada, o la lira.
El paso es misterioso. Los mágicos diamantes
de la corona o las sandalias de los pies
fueron de los maestros que se elevaron antes,
y serán de los genios que triunfarán después.
Parece que Mercurio llevara el caduceo
de manera triunfal en mi dulce país,
y que brotara pura, hecha por mi deseo,
en cada piedra una mágica flor de lis.
Por atavismo griego o por fenicia influencia,
siempre he sentido en mí ansia de navegar,
y Jasón me ha legado su sublime experiencia
y el sentir en mi vida los misterios del mar.
¡Oh, cuántas veces, cuántas oí los sones
de las sirenas líricas en los clásicos mares!
¡Y cuántas he mirado tropeles de tritones
y cortejos de ninfas ceñidas de azahares!
Cuando Pan vino a América, en tiempos fabulosos
en que había gigantes y conquistaban Pan
y Baco tierra incógnita, y tigres y molosos
custodiaban los templos sagrados de Copán,
se celebraban cultos de estrellas y de abismos;
se tenía una sacra visión de Dios. Y era
ya la vital conciencia que hay en nosotros mismos
de la magnificencia de nuestra Primavera.
Los atlántidas fueron huéspedes nuestros. Suma
revelación un tiempo tuvo el gran Moctezuma,
y Hugo vio en Momotombo órgano de verdad.
A través de las páginas fatales de la historia,
nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria,
nuestra tierra está hecha para la Humanidad.
Pueblo vibrante, fuerte, apasionado, altivo;
pueblo que tiene la conciencia de ser vivo,
y que reuniendo sus energías en haz
portentoso, a la Patria vigoroso demuestra
que puede bravamente presentar en su diestra
el acero de guerra o el olivo de paz.
Cuando Dante llevaba a la Sorbona ciencia
y su maravilloso corazón florentino,
creo que concretaba el alma de Florencia,
y su ciudad estaba en el libro divino.
Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña.
Mis ilusiones, y mis deseos, y mis
esperanzas, me dicen que no hay patria pequeña.
Y León es hoy a mí como Roma o París.
Quisiera ser ahora como el Ulises griego
que domaba los arcos, y los barcos y los
destinos. Quiero ahora deciros ¡hasta luego!
¡Porque no me resuelvo a deciros adiós!



























