Cerca de 200 alumnos indocumentados de todo el país han exigido, ante el Senado y la Casa Blanca, que el presidente Barack Obama frene las deportaciones e impulse la aprobación del "Dream Act" para su legalización.
Previo a esos actos de presión, Obama reitera su apoyo a la reforma migratoria y al "Dream Act" en una rueda de prensa en la Casa Blanca, convocada para tratar el límite de la deuda nacional y otros temas.
Al enumerar algunos requisitos del "Dream Act", Obama pide la legalización de estudiantes "que han crecido acá, que se sienten americanos, que están listos para invertir y aportar al país, estudien (en universidades) y luchan en nuestro Ejército, o empiecen negocios".
Pero los estudiantes, primero en un hacinado salón del Senado y después frente a la Casa Blanca, se quejaron de que Obama haya apoyado la reforma "con palabras y no con hechos".
Los estudiantes, muchos de los cuales podrían ser deportados, llegaron a Washington desde estados como California, Texas, Massachusetts, Pensilvania, y Florida, con un mismo mensaje: el sistema migratorio necesita una reforma.



























